Davide Morana muestra sus progresos con sus nuevas manos biónicas

Davide, familiarizándose con el uso de sus nuevas manos./
Davide, familiarizándose con el uso de sus nuevas manos.

El joven italiano, que perdió sus cuatro extremidades a causa de una enfermedad cuando vivía en Murcia, estrena prótesis, que le permiten agarrar objetos y usar utensilios como cubiertos

LA VERDADMurcia

Davide Morana sigue dando pasos de gigante en su proceso de rehabilitación, tras perder las cuatro extremidades a consecuencia de una meningitis que se le complicó. El joven italiano, que residía en Murcia cuando sufrió el trágico percance, estrenó sus nuevas manos biónicas el pasado 27 de julio y se encuentra en el camino de aprender a utilizarlas. Davide, que se encuentra ahora mismo en su país de origen, explica que las nuevas prótesis funcionan «con impulsos articulares y a través de dos sensores clavados en el encaje, que reconocen dichos impulsos».

«Cada día es un descubrimiento. Estoy reaprendiendo todo en esta vida -como si fuera un niño gigante-, y me hace súper feliz. La verdad es que mola ser medio robot, y me molan demasiado mis manos nuevas (con el superpoder de girar 360° al estilo niña del exorcista). ¡Que se prepare mi familia, porque hasta que aprenda a controlarlas la voy a liar parda!», comentaba el joven entonces a través de su cuenta de Instagram.

Precisamente, a través de esta red social compartió este viernes un nuevo vídeo en el que sigue mostrando sus progresos con sus nuevas manos, prensiles y que le permiten agarrar objetos y útensilios, como una cuchara, tal y como puede apreciarse en el clip. Estas funcionalidad, y otras como la de la rotación de la muñeca, permiten aumentar en gran medida la autonomía del joven, que posee un espíritu de superación casi ilimitado. «Intento doblar la cuchara con la mente», adjuntaba Davide como comentario al vídeo, lo que recuerda al archiconocido momento televisivo del mentalista israelí Uri Geller.

Reaprendiendo a correr

Antes que con sus nuevas extremidades superiores, Davide se familiarizó con las inferiores. «Hoy se ha cumplido un sueño. Estoy muy emocionado. Es difícil expresar todo lo que tengo dentro», señalaba el joven el paso 18 de julio.

Davide adjuntaba este mensaje a otro vídeo en el que se le puede ver estrenando a la carrera las nuevas piernas protésicas que le han colocado y que está aprendiendo a utilizar. Davide, que siempre había sido un joven deportista, consideraba así que este suponía un paso importante en sus intentos de lograr volver a una vida lo más normal posible tras su trágica enfermedad.

«Pero lo tengo claro: ¡este sueño lo cumplimos juntos! Porque a pesar de mi determinación y fuerza de voluntad, jamás habría sido posible sin toda vuestra ayuda y apoyo. Es el primero de muchos. ¡Vamos a por más! Arriba la vida», agradecía además el joven.

Lucha contra las secuelas

A sus veinticuatro años, Davide Morana, era la viva imagen de un joven saludable y feliz. Tenía trabajo, amigos, estaba enamorado y contaba con un físico envidiable moldeado a base de deporte y un estilo de vida muy activo. Su situación dio un vuelco en enero, cuando acudió a urgencias aquejado de fiebre y malestar general. Los médicos le advirtieron de que este año la cepa del virus de la gripe podía provocar vómitos, así que no dudó de ese diagnóstico hasta que al día siguiente se despertó muy débil y con manchas por la cara y los pies, que además le dolían intensamente. Estaba claro que aquello no era gripe.

Pocas horas después, Davide fue ingresado en la UCI. Las manchas se habían extendido por todo su cuerpo, habían crecido y se habían tornado de color morado oscuro. Los calmantes apenas conseguían aliviar el intensísimo dolor provocado por una meningitis bacteriana fulminante que rápidamente le causó un fallo multiorgánico. En ese punto las posibilidades de supervivencia eran mínimas, por lo que el equipo médico preparó a sus familiares y amigos para lo peor.

Contra todo pronóstico, Davide consiguió superar el shock séptico y, después de una semana en coma inducido, recuperó la consciencia. El muchacho consiguió sobrevivir, pero su lucha contra la sepsis meningocócica se había cobrado un alto precio. Sus riñones no funcionaban y una necrosis obligó a amputarle brazos y piernas. Los médicos pudieron evitar daños mayores en su cuerpo gracias a la extirpación de tejido afectado y a varios injertos de piel.

A finales de abril, Davide recibió el alta. Sin embargo, su lucha contra las secuelas de la enfermedad está lejos de haber acabado. «Con las prótesis adecuadas va a poder tener una vida normal, o lo más normal posible, y va a poder hacer todo lo que quiera», asegura su pareja. Sin embargo, las que le ofrece el sistema sanitario, particularmente las de las extremidades superiores, son toscas y anticuadas.

Él quiere recuperar la movilidad y su estilo de vida, algo que solo es posible a través de alternativas biónicas de última tecnología, cuyo precio es inasumible para una familia de clase media. El coste de un equipo completo puede situarse entre los 100.000 y 130.000 euros para las cuatro extremidades. Para reunir esa cifra, su entorno puso en marcha una recogida de donaciones a través de la web davidemorana.com.

Además, espera que su caso ayude a concienciar sobre la necesidad de vacunarse contra el meningococo C. Esta vacuna se administra de forma sistemática desde el año 2000, aunque debido al desconocimiento aún hay muchos adultos que no están inmunizados. Las consecuencias pueden ser terribles por la rapidez con que evoluciona la enfermedad.

Esta amenaza microscópica es capaz de extinguir una vida en cuestión de horas. Davide tan solo perdió sus brazos y sus piernas. Ahora se aferra a sus ganas de vivir y confía en la solidaridad del prójimo para caminar y abrazar a sus seres queridos.

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