El negocio de oro de las cucarachas

Granjas. Empleados en un vivero de cucarachas en la provincia china de Sichuan muestran los ejemplares que crían. / r. c.
Granjas. Empleados en un vivero de cucarachas en la provincia china de Sichuan muestran los ejemplares que crían. / r. c.

Pueden parecer repulsivas, pero en el gigante asiático las convierten en un tesoro: ya sea como ingrediente de medicamentos tradicionales o como recicladoras de basura

ZIGOR ALDAMA

Se estima que 7.600 millones de personas pueblan el mundo actualmente. En la granja-fábrica que la farmacéutica Gooddoctor tiene en la localidad de Xichang, en la provincia china de Sichuan, solo necesitan un poco más de quince meses para criar ese número... de cucarachas. Concretamente, cada año nacen y crecen en sus instalaciones más de 300.000 por cada metro cuadrado. Teniendo en cuenta que el edificio de la empresa ocupa una superficie equivalente a dos campos de fútbol y tiene varias plantas, no cuesta creer que de aquí salgan 6.000 millones de cucarachas al año.

Claro que no salen vivas. Son el ingrediente principal de una pócima de la medicina tradicional china: Meizhou Dalian es un jarabe muy popular que se produce con estos insectos y al que diferentes eminencias médicas le otorgan la capacidad de acelerar la regeneración de tejidos, sobre todo el de los órganos internos. Eso, afirman diferentes estudios, hace que el jarabe sea apropiado para casi todo, pero especialmente para quemaduras y úlceras gástricas. Según un informe gubernamental, más de 4.000 hospitales chinos lo prescriben y 40 millones de pacientes han sanado gracias a su ingestión. Pero rara vez saben lo que toman, porque el insecto se esconde entre los ingredientes del jarabe utilizando su nombre científico: periplaneta americana.

La cucaracha es también un buen negocio en el gigante asiático. La fábrica de Xichang, la granja más grande del mundo dedicada a este insecto, ha ingresado unos 4.300 millones de yuanes (573 millones de euros) gracias a ella. Y ahora quiere aumentar su productividad utilizando sistemas de inteligencia artificial que controlan casi un centenar de parámetros que propician un crecimiento más rápido, desde la humedad y la temperatura, hasta el alimento que se les ofrece, pasando por las mutaciones genéticas que viven.

Apenas hay seres humanos controlando unas instalaciones en las que cualquiera tendría pesadillas. No en vano, un reportaje del 'Guangming Daily' recogió la experiencia. «Si aguantas la respiración, lo único que oyes es un crujido intenso y constante. Si enciendes una luz, se provoca una estampida de cucarachas, que lo cubren todo», escribió el periodista que entró, equipado con un traje especial no para protegerse de las cucarachas, sino para evitar que patógenos humanos les afecten a ellas.

Una bomba de relojería

El Gobierno de Sichuan considera que este caso es merecedor de reconocimientos científicos, pero hay quien cree que es una bomba de relojería. «Si las cucarachas escapasen por cualquier razón, sería una catástrofe terrorífica», afirmó al diario 'South China Morning Post' el especialista en evolución de insectos del Instituto de Zoología de la Academia de las Ciencias de China Zhu Chaodong. Teniendo en cuenta que en Xichang viven unas 800.000 personas, el desastre natural, añade Zhu, sería equivalente a un terremoto. Las cucarachas arrasarían con todo.

A pesar de los peligros, China parece haberle cogido el gusto a la periplaneta americana. Y ya le ha encontrado otra utilidad: el reciclaje de basura orgánica. En la localidad de Zhangqiu, en la provincia nororiental de Shandong, un funcionario del departamento de Gestión de Residuos Alimentarios, Li Yanrong, cría 30 millones de cucarachas para que devoren los residuos generados en las cocinas. Y, gracias a ellas, el 25% de esos desperdicios desaparece sin apenas dejar rastro.

Como sucede en la farmacéutica, Li ha escogido a la especie americana para su proyecto, que las autoridades están considerando extender a otras zonas del país. «Son grandes, les encanta la comida podrida y se reproducen muy rápido», explicó al diario oficialista 'Global Times'. Cada una pesa un gramo y es capaz de comer una quinta parte de su peso cada día. Eso supone que su ejército de insectos puede acabar con seis toneladas de basura cada 24 horas. «Y no ponen pegas si es picante, agrio o ácido», apostilló un jocoso Li.

Pero es lógico preguntarse qué se hace luego con todas esas cucarachas. Pues Li tiene una respuesta también para eso: como sus cuerpos contienen elevados niveles de proteína y de nitrógeno, las convierte en polvo que luego se utiliza en la elaboración de piensos para animales. Según el funcionario chino, todo esto convierte a la cucaracha en el insecto más adecuado para lidiar con un problema de dimensiones gigantescas: China produce 60 millones de toneladas de basura alimentaria al año. La mayoría se echa al vertedero o se destruye por fermentación, pero Li está convencido de que las cucarachas son más baratas y eficaces. Y algunos gobiernos provinciales ya han tomado nota.

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