De cara contra el régimen chino

De cara contra el régimen chino

El artista disidente Badiucao aparecía siempre con su rostro oculto. Las amenazas de Pekín le han llevado a revelar quién es.Hemos hablado con él

ZIGOR ALDAMA

«He tenido épocas mejores, pero sobreviviré». Badiucao se ríe de sus propias ironías, y sorprende que lo haga. Porque, después de un largo período de silencio y reflexión, este artista disidente chino afincado en Australia ha decidido plantarle cara al régimen chino. Literalmente. Hasta ahora había mantenido oculta su identidad y siempre aparecía en público escondido tras algún tipo de máscara. Pero anoche decidió quitársela y mostrar su rostro en el documental que la cadena australiana ABC emitió con motivo del treinta aniversario de la matanza de Tiananmen.

«Es un mecanismo de defensa», afirma en una conversación que mantuvo con este diario antes del estreno. «Mi identidad se ha visto comprometida y el Gobierno chino ya sabe quién soy. Es más, ha encontrado a mi familia en China y, a través de ella, me hizo saber que no tendría clemencia si continuaba con la exposición en solitario que tenía prevista en Hong Kong el pasado mes de noviembre», relata. Aquella muestra iba a servir para descubrir facetas de Badiucao que se habían visto eclipsadas por su exitoso trabajo como dibujante de viñetas políticas, que han servido para arremeter contra Pekín con asuntos tan diversos como la represión de la revuelta de Tiananmen, la muerte bajo custodia del premio Nobel de la Paz Liu Xiaobo o la censura en el ciberespacio nacional.

Pero las amenazas surtieron efecto. Los organizadores de la exposición se pusieron nerviosos, la muestra se canceló y Badiucao desapareció. «He estado seis meses sin decir nada, sin publicar en Twitter ni hablar con la prensa, asimilando que ya no me protege el anonimato. Pero he pensado que mi silencio supone una victoria para el Gobierno chino, y al final he decidido darle un vuelco a mi estrategia y aprobar la emisión de este documental, que relata mi vida y en el que llevábamos trabajando dos años», explica.

«Rompo mi silencio porque suponía una victoria para el Gobierno chino»

Badiucao, que muestra su rostro pero prefiere mantener su nombre en secreto, cree que ganar prominencia internacional puede ser un escudo más efectivo que agachar la cabeza y callar. Al fin y al cabo, le ha funcionado a su mentor, el afamado artista Ai Weiwei, con quien trabajó en Berlín en 2008. «Quiero mostrar la verdadera cara de China y lo brutal que puede ser con quien desaprueba las políticas de su Gobierno», explica en conversación desde Melbourne. Su número de teléfono ha sido comprometido, y solo acepta hablar utilizando una aplicación móvil cifrada que considera segura. «Mis redes están 'hackeadas' y tengo que cambiar de teléfono a menudo», justifica.

Puede parecer paranoico, pero demuestra la actividad inusual que sufren sus cuentas con varias capturas de pantalla. También relata cómo la Policía llevó a sus familiares a la comisaría y los interrogó durante horas, aunque no tienen contacto con él ni saben qué es lo que hace. «Querían llegar hasta mí y utilizaron las típicas tácticas de terrorismo de Estado que emplea China -sentencia rotundo este treintañero nacido en Shanghái-. Ni siquiera a mis padres les cuento mis planes, para protegerlos».

Incómodo

Accidente de tren
El mortal choque de dos trenes de alta velocidad en Wenzhou, que el Gobierno chino trató de ocultar, fue lo que llevó a Badiucao a dibujar sus primeras viñetas contra el régimen comunista en el año 2011.
Leche envenenada
Una de las principales obras de la primera etapa de Badiucao fue la que recreaba con leche en polvo la figura de niños muertos tras haber ingerido este alimento contaminado con melamina, uno de los mayores escándalos acontecidos en China.
Winnie the Pooh
El presidente chino, Xi Jinping, está frecuentemente en la diana del artista, que a menudo lo retrata como Winnie the Pooh, el personaje de animación con el que muchos le encuentran parecidos físicos.
El hombre del tanque
La figura del hombre anónimo que logró detener una columna de tanques durante la matanza de Tiananmen hace treinta años es uno de los motivos que más le han inspirado.
La pareja Liu
El premio Nobel de la Paz Liu Xiaobo, que murió de cáncer bajo arresto, y su mujer, Liu Xia, a la que China hizo desaparecer durante meses, han sido dos de las figuras más presentes en la última etapa creativa.

El documental que protagoniza tampoco va a sentar bien en las esferas del poder chino. De hecho, el dibujo que ha preparado Badiucao para el cartel promocional reproduce la icónica fotografía del 'hombre del tanque' de Tiananmen, pero destruye el acorazado con un lápiz que lo atraviesa de lado a lado. «La figura del 'hombre del tanque' es especial para mí porque representa la oposición pacífica a un régimen tiránico», explica el artista, que hace un año llevó a cabo una 'performance' global en la que ciudadanos tan anónimos como el hombre que detuvo la formación de tanques se fotografiaron por todo el planeta portando, como hizo el chino, una bolsa en cada mano.

La Mona Lisa represaliada

Irónicamente, el artista nacionalizado australiano -un hecho que considera una protección extra- reconoce que muchas de las obras que tanto incomodan al régimen comunista se producen en la propia China. «Utilizo Taobao -la plataforma de comercio electrónico de Alibaba- para localizar las fábricas que pueden encargarse de ellas y enviar los diseños que quiero que produzcan. No hacen preguntas. Es el milagro del capitalismo chino», cuenta. Así logró producir, por ejemplo, la obra de neón que reproduce las figuras de Liu Xiaobo y de su esposa, Liu Xia. «La silla de tortura que iba a mostrar también es real: se la compré al fabricante que provee a las cárceles chinas, aunque le mentí sobre el uso que pretendía darle», añade.

Badiucao también ha llevado sus críticas al extranjero. No en vano, provocó polémica en el Museo del Louvre, en París, cuando accedió disfrazado de mujer para llevar a cabo otra de sus acciones más controvertidas. Le acompañaba un grupo de activistas armados con un retrato de Liu Xia -que estuvo desaparecida tras la muerte bajo custodia policial de su marido- en el que Badiucao la había pintado posando como Mona Lisa. Después de situarse frente a la obra original, desplegaron la del artista chino tapando la de Da Vinci.

«Quería hacer reflexionar a todos los que se acercan a ver el cuadro sobre quién es más importante y merece más atención, si la Gioconda o Liu Xia», justifica. Pero lo pasó mal, porque a punto estuvo de ser arrestado. «Lo que me preocupaba es que, si sucedía, se filtrase mi identidad». Ahora, sin embargo, asegura que mostrar su rostro le ha quitado una losa de encima. «Estoy más tranquilo desde que no tengo que esconderme. He aprendido que no se puede ser medio disidente, y que la libertad no puede ser coartada», concluye.

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