Capitanas intrépidas

La capitana McCue sobrevuela su barco, amarrado en puerto. A la derecha, con su gata, 'Bug Naked'. / r. c.
La capitana McCue sobrevuela su barco, amarrado en puerto. A la derecha, con su gata, 'Bug Naked'. / r. c.

Cumplir su sueño de niña le costó 19 años.Hace unos meses desvió su barco de la ruta para rescatar a seis personas de un velero a punto de naufragar

ICÍAR OCHOA DE OLANO

Si aquellos primitivos armadores que utilizaban voluptuosos cuerpos femeninos en los mascarones de proa de sus navíos para apaciguar tempestades levantaran la cabeza, encontrarían que algunos de aquellos bustos prominentes lucen hoy una pequeña placa en la que dice 'capitán'. La mar está cambiando. Tanto que empieza a recuperar su antiguo género, el masculino, a medida que el timón se hace unisex. Según datos de la Asociación Internacional de Líneas de Cruceros (CLIA), este año habrá 272 hoteles flotantes navegando por algún rincón del mundo con al menos 544 mandos al frente de ellos. En apenas el 1% de los casos se tratará de una mujer. Kate McCue es una de ellas. A sus 41 años comanda el 'Celebrity Equinox', un coloso de 315 metros de eslora y 122.000 toneladas de peso con 1.500 tripulantes a bordo, catorce cubiertas, cinco restaurantes, tres piscinas y capacidad para albergar a 2.850 pasajeros. Nos subimos al puente de mando de la capitana McCue y zarpamos por su brava singladura personal.

- Tenía doce años cuando, después de un crucero de cuatro días por las Bahamas con su familia, decidió que de mayor sería capitán de un barco similar. Supongo que deslumbrada por esa imagen romántica y aventurera de su profesión. ¿Es como lo imaginaba?

- Yo no lo considero un trabajo. Gracias a los lugares que visito, los maravillosos barcos que comando y las increíbles tripulaciones y pasajeros que conozco, esto es una aventura sin fin. Aquel primer crucero que hice con solo doce años fue todo un descubrimiento para mí, de tal manera que no estaba segura de cómo la vida podría estar a la altura de lo que aquella experiencia me hizo imaginar. La realidad hoy es mucho mejor que lo que sospeché entonces que sería trabajar en este mundo.

Detalles

Vida privilegiada
«Entre los lugares que visito y la gente que conozco, mi trabajo es una aventura sin fin»
Familia
«Me inculcó que puedes y debes hacer lo que quieras, que en esta vida todo es posible»
Liderazgo femenino
«Somos más eficientes que los hombres y eso nos hace más productivas»

- A esa edad muchas niñas fantasean con ser sirenas. ¿Qué le daban sus padres para desayunar?

- Mis padres son esa clase de personas que piensan que sus hijos pueden y deben hacer lo que quieran, ya sea ser una sirena o un capitán de crucero. Me inculcaron que en esta vida todo es posible.

- Siempre que emprende un nuevo crucero reclama amablemente al pasaje que la llame 'captain McCue' -en lugar de señora McCue o señora capitán- porque «para eso me costó diecinueve años conseguirlo». Eso es mucho tiempo. ¿Está en el promedio?

- Llegar a ser capitán es una maratón, no un esprint. Necesitas todos los conocimientos tanto téoricos como prácticos que exige ser un marinero profesional. Yo empecé como cadete o aprendiz de oficial en 1996 y a partir de ahí me abrí camino como tercer oficial, segundo, primer oficial de cubierta, primer oficial de seguridad, primer oficial de navegación, capitán de personal (que es el segundo puesto de mando) y capitán. En cada uno de esos puestos se requiere tiempo para obtener el conocimiento y la experiencia precisos.

Detrás de su ejercicio de síntesis hay un extenso currículo. Arranca como cadete en la Academia Marítima de California y lo mismo incluye escalas impensables para la mayoría de los mortales en la Isla de Pascua, la de Robinson Crusoe o Palmira, en el Pacífico Norte, que largas noches de vigilancia en lúgubres buques bananeros en ruta de Ecuador a California. Aunque a partir de 2000 disponía ya de la titulación necesaria para dirigir desde un remolcador hasta el buque cisterna más grande del mundo, aún le quedaba una larga travesía por surcar para conseguir su objetivo. Tras un tiempo como gerente de asistencia logística en una compañía naviera encargada de sacar contenedores de los barcos para su traslado por tierra, en 2003 consiguió dar el salto a la navegación de crucero. Era uno de Disney. Desde ese momento, su misión fue promocionarse en el escalafón hasta cruzar la línea de meta. Lo consiguió, con todos los honores, en septiembre de 2015.

En medio de toda esa marejada de experiencias, se licenció en administración de empresas, unos estudios que, asegura, complementan muy bien su puesto, «que es algo así como el equivalente a un director ejecutivo». El capitán de un barco está al cargo de la navegación, la tripulación y el pasaje, los aspectos técnicos de la nave, el hotel y la seguridad de todos los que viajan a bordo. Debe supervisarlo todo. Acude al puente para dirigir personalmente todas las maniobras de cierta complejidad, como las llegadas y salidas, y su responsabilidad sobre la nave se extiende las veinticuatro horas del día, los siete días de la semana, desde que toma el mando hasta que es relevado. Además, representa al armador ante terceros.

- ¿Cómo fue aquel primer crucero bajo su mando?

- Inolvidable, porque me puse a su cargo a mitad del trayecto, en Quebec, Canadá. Recuerdo que pensé 'es toda mío' y me quedé embobada pensando que mi sueño de niña se había hecho realidad.

- Aún no se han cumplido cuatro años de aquel bautismo. ¿Cuál ha sido la situación más crítica a la que se ha tenido que enfrentar en altar mar en este tiempo?

- El pasado 16 de diciembre, estábamos entre Antigua y Curaçao, cuando el puente de mando del 'Celebrity Summit' recibió una llamada de un velero de once metros de eslora, con seis personas a bordo, que había permanecido a la deriva, sin comida ni agua, durante seis días. Desvié el barco de nuestro curso para acudir en su ayuda. El mar estaba revuelto, pero maniobré para situarles a nuestro sotavento y darles resguardo, de manera que pudiéramos arriar un bote auxiliar y rescatarles. Había 30 nudos de viento (el equivalente a 55 kilómetros por hora) y olas de tres metros. Los tres hombres y las tres mujeres que iban a bordo estaban exhaustos y deshidratados. Poco después de zarpar perdieron la dirección y la vela. El capitán, que cumplió 47 años con nosotros, me contó que poco antes de divisarnos habían decidido darse de plazo hasta las dos de la madrugada del día siguiente para permanecer en el barco, porque se estaba hundiendo.

- Por suerte, el 'Celebrity Summit' apareció 'in extremis'.

- Su única salida era saltar al mar. Le he dicho que salvamos a seis personas pero, en realidad, eran ocho. Dos de las mujeres estaban embarazadas. No sabe cómo se volcó mi tripulación en asistirles y en cuidarles, y también muchos de nuestros pasajeros. Participar en aquel rescate y ser testigo de la bondad del ser humano ha sido sin duda lo más destacable de mi carrera.

Presentación por megafonía

- Apuesto a que no se cansa de ver la cara de asombro que se les queda a muchos de los pasajeros cuando descubren que el capitán del barco es usted. ¿Disfruta de ese momento?

- El primer contacto que tienen los pasajeros conmigo es a través del sistema de megafonía, durante el simulacro obligatorio que hacemos antes de salir del puerto. Es decir, antes de verme, me escuchan. Entonces es cuando aprovecho para pedirles que me llamen 'captain' porque me llevó diecinueve años ganármelo. He oído que los pasajeros se alegran y que hasta chocan los cinco cuando se enteran de que el capitán es una mujer. Luego, cuando me los encuentro a bordo, a menudo me preguntan cómo lo conseguí y a mí me encanta compartir la historia con ellos.

- ¿Cómo reaccionan los hombres y, en particular, los marinos?

- Está en la naturaleza humana sorprenderse o sentirse escéptico cuando nuestra idea de lo normal es desafiada. Puede que una mujer que es capitán resulte novedosa para ellos, pero para el final del día se acaban acostumbrando y se sienten gratamente sorprendidos por la experiencia tan positiva que tienen a bordo.

'Bicho desnudo', su compañera inseparable

Si hay algo que la capitana McCue jamás se deja en tierra cada vez que embarca para llevar de crucero a una legión de turistas es su gata esfinge o 'sphynxe', una raza poco habitual cuya característica más llamativa es la aparente ausencia de pelaje y su aspecto delgado y esbelto. La llama cariñosamente 'Bug Naked' (algo así como bicho desnudo) y, al igual que ella, tiene una cuenta propia en Instagram donde su dueña da cuenta de su vida en alta mar. Más de 25.000 curiosos siguen sus movimientos. «Es mi compinche. Ella se ocupa de hacer que la vida sea interesante», dice.

- El club de mujeres con su rango es de lo más exiguo. Diez en total. ¿Las conoce?

- Tan solo he tenido la ocasión de conocer a la capitana Karin Stahre-Janson, que siempre ha sido uno de mis ídolos. Me encantaría tener la ocasión de conocer a las demás. Ojalá nuestros pasos se crucen. Se nos agrupa porque todavía somos una minoría, pero tengo la esperanza de que llegue pronto el día en que se dirijan a nosotras como 'captain' (en inglés no existe la palabra capitana), sin que venga precedido de la palabra 'female' (mujer). Un capitán es un capitán, sin importar el sexo.

- ¿Por qué son tan pocas?

- Al igual que ocurre en las demás industrias, las mujeres que estamos empleadas en el sector náutico tenemos que enfrentarnos a las mismas barreras físicas, sociales y psicológicas. Las físicas van desde exigencias relativas a la maternidad hasta cargas de trabajo. Las psicológicas incluyen la intimidación y el acoso laboral o sexual. En cuanto a las barreras sociales, están relacionadas con los estereotipos del rol de género, la falta de estímulo y la cultura predominante.

- Que es como un viejo transatlántico, lento y pesado.

- El mes pasado acudí a la Conferencia sobre Capacitación de la Mujer en el Sector Marítimo, promovida por la Organización Marítima Internacional (OMI), y pude comprobar la diligencia con la que esa entidad está trabajando para eliminar esas barreras. Además de esto, creo que también es de suma importancia que haya mujeres en posiciones de liderazgo que defiendan el cambio. Como una de ellas que soy, considero que forma parte de mi responsabilidad inspirar y motivar a otras.

Una 'celebrity' en las redes

- ¿Las mujeres tiene una forma diferente de construir tripulaciones?

- Los estudios demuestran que las mujeres que ocupan posiciones de liderazgo ejercen su trabajo con una mayor eficiencia que sus compañeros masculinos, en lo que respecta al desarrollo de nosotras mismas y de otras personas, a establecer relaciones, fomentar la iniciativa, la colaboración y la innovación y a promover cambios dentro de la organización. Y está comprobado que, desde el punto de vista de la productividad, estas habilidades conducen a unos resultados financieros mejores para esa empresa, ese sector y para el propio PIB de un país.

- El próximo mes de septiembre se estrenará a los mandos del nuevo buque insignia de la compañía para la que trabaja, el 'Celebrity Egde'. ¿Impaciente por probarlo?

- Supone todo un desafío porque se trata de la primera embarcación de su clase, Edge, y por sus innovadoras prestaciones, con las que no he trabajado antes. Me refiero tanto a la tecnología de vanguardia que lleva incorporada como a la forma en que se maneja durante las maniobras. Me va a brindar la oportunidad de aprender y crecer con ella.

- Además de ser la primera mujer estadounidense en convertirse en capitán de crucero, también es una 'celebrity' en las redes sociales. Le siguen 72.000 personas en Instagram. ¿Qué le hace tan popular?

- Ser capitana de crucero es raro y si encima eres estadounidense, aún más. Digamos que a la gente le resulta intrigante y, por tanto, se siente interesada por mi carrera. Las redes sociales son una plataforma genial para proporcionar un vistazo a la vida de la capitana a bordo y también en su casa, algo que no se suele ver.

Un buque concebido por realidad virtual

El espectacular barco que comandará la capitana McCue a partir de septiembre nació dos veces. Primero, en un laboratorio de realidad virtual, donde se creó en tres dimensiones –algo inédito hasta ahora en el sector de la construcción naval– y, después, en unos astilleros franceses de Saint-Nazaire. En total, cuatro años de planificación, veintitrés meses de fabricación y 857 millones de euros de inversión que han alumbrado un super buque con aire futurista que se hace mirar. Con 'Celebrity Edge', el primero de una serie programada de cuatro barcos, Celebrity Cruises aspira a dar un salto cualitativo en tecnología y concepto de viaje en pro de la comodidad, la gastronomía y un diseño mimalista en el que ha intervenido la española Patricia Urquiola, junto a Kelly Hoppen y Tom Wright.

Concebido desde una mentalidad 'millenial', la compañía prefiere sorprender a sus pasajeros con un 'chill out' que se viste de forma diferente según la hora del día, o con una novedosa plataforma lateral que sube y baja de cubierta por el exterior del casco y que lo mismo sirve de puerto que de restaurante con vistas, o con un parque de atracciones. Para que la experiencia culinaria resulte memorable, la empresa ha recurrido al chef con estrella Michelin Cornelius Gallagher, quien se ha ocupado de dar forma a la apabullante oferta restauradora: 29 restaurantes y bares.

Amadrinado por la Nobel de la Paz Malala Yousafzai, el buque efectuó su primera salida el pasado mes de noviembre desde el puerto de Fort Lauderdale, en Florida, para navegar en travesías de siete noches por el Caribe. Desde este mes y durante todo el verano llevará de vacaciones a miles de pasajeros por el Mediterráneo, en itinerarios de doce días desde los puertos de Barcelona y Roma. Al final de la temporada estival regresará al Caribe para ponerse a disposicion de la capitana McCue.

- Después de mirar sus fotos, se diría que su vida es un 'remake' actualizado de 'Vacaciones en el mar'.

- Haría falta combinar muchos personajes, situaciones y episodios de esa serie para reflejar mi vidade forma fidedigna. Que yo recuerde en 'Vacaciones en el mar' no aparecía ninguna sirena, ¿no?

- ¿Con qué sueña ahora la capitana McCue?

- Esta es la posición más alta que se puede alcanzar a bordo de una embarcación. Sin embargo, hay un honor aún mayor que está en mi mente. Convertirme en la madrina de un barco. ¡Sería algo... épico! ¿Cuántas personas en el mundo pueden decir que son el capitán y la madrina de la nave?

El selecto club delas diez

Basta con rebobinar doce años para encontrar a la primer mujer nombrada capitana de un crucero. Karin Stahre-Janson. Sueca. El histórico ascenso ocurrió en 2007, cuando tomó posesión del 'Monarca de los Mares' (2.400 pasajeros y 850 tripulantes), de Royal Caribbean, la misma compañía para la que operan en la actualidad, con ese mismo rango, otras dos mujeres: la estadounidense Kate McCue, que pronto cambiará el Caribe por el Mediterráneo, y la ecuatoriana Nathaly Albán, destinada en las islas Galápagos, donde comanda uno de los únicos cruceros de lujo de expedición que navegan en esa zona. Ninguna otra naviera del mundo se ha esforzado más por integrar a la mujer en cargos de responsabilidad. Es así desde que otra mujer, Lisa Lutoff-Perlo, preside y dirige Celebrity Cruises, la línea premium de Royal Caribbean.

Mientras que la industria de los cruceros saca pecho por ser el sector náutico más abierto a la incorporación femenina a sus plantilla, donde alcanza ya el 20%, Lutoff-Perlo presume de incrementar ese porcentaje en dos puntos solo entre su cuerpo de oficiales y en diez en lo que se refiere a la tripulación de su recién botado 'Celebrity Egde'. «Y no hemos terminado aún en nuestros avances para alcanzar la igualdad de género en nuestra compañía», avisa la directiva guerrera, en cuyas filas cuenta, además, con dos capitanas de personal –el puesto inmediatamente anterior al de capitán de barco–, la británica Wendy Williams y la sevillana María Gotor.

Aunque con mucho menos ímpetu, otras líneas también han propiciado la incorporación de mujeres a sus más altos escalafones. Son P&O Cruises, con Sarah Bretron; Cunard, con Inger Olsen; Silversea Cruises, con la suiza Margrith Ettlin, experimentada en regiones polares como el Ártico y la Antártida; Regent Seven Seas, con la italiana Serena Melani, quien años antes estuvo enrolada en buques petroleros; AISAsol, con la alemana Nicole Langosch, antes funcionaria en el Parlamento europeo y empleada en el transporte de contenedores en Nueva Zelanda; Windstar Cruises, con Belinda Bennett, la primera mujer negra en comandar un crucero; o Sea Cloud Cruises, con la canadiense Kathryn Whittaker. Eso es todo.

«Muchas desisten»

«El mar ha sido considerado siempre cosa de hombres. Territorio exclusivo masculino. Lo femenino se relegaba para la parte romántica o poética. La carrera de capitán es extremadamente dura. Si además eres mujer tienes menos posibilidades y muchas desisten en los primeros escalones de la carrera marítima», explica Jesús García, editor de CruceroAdicto.com, la revista especializada en cruceros más leída en español, con casi 4 millones de entradas al año.

Aunque el proceso para acabar vistiendo uniforme blanco y galones dorados varía según los países, suele arrancar en una academia de la marina mercante para obtener la licenciatura oficial en Náutica y Transporte Marítimo, y continúa con la obtención del título profesional de piloto de primera o de segunda de la Marina Mercante y con la ejecución de un master en Ciencias en Ingeniería Marítima. «En medio hay que superar un montón de exámenes de calificación, a medida que se avanza en la jerarquía de oficiales de un barco, y con notas excelentes, y largas prácticas», enfatiza García. Aún les quedará conseguir la licencia de capitán marino con la Guardia Costera u organismo similar, para lo que se exige un mínimo de diez años de experiencia probada y solicitar un puesto de capitán de barco en navieras de cruceros.