El campo engorda

Una campesina sudamericana, sentada en una acera con su hijo a cuestas. / R. C.
Una campesina sudamericana, sentada en una acera con su hijo a cuestas. / R. C.

La población mundial ha ganado entre cinco y seis kilos de 1985 a 2017. El aumento se ha acusado más en las zonas rurales de los países menos desarrollados

FERNANDO MIÑANA

La humanidad tiene que ponerse a dieta. Un macroestudio ha concluido que el índice de masa corportal (IMC) ha aumentado en cinco o seis kilos desde finales del siglo pasado a la actualidad, en una proporción muy superior al aumento de estatura experimentado en este periodo. El estudio ha analizado los datos de altura y peso de más de 112 millones de personas adultas en zonas rurales y urbanas de 200 países y territorios en un periodo de tiempo que abarca de 1985 a 2017. El trabajo, que ha salido publicado en la revista 'Nature', ha estado dirigido por el Imperial College, una institución científica de Londres que ha coordinado a más de mil investigadores, entre los que han figurado algunos empleados españoles en el Ciberesp (un centro de investigación de Epidemiología y Salud Pública).

Una de las conclusiones de este proyecto que se ha extendido durante 32 años es que las tasas de obesidad se están incrementando de forma más rápida en las zonas rurales del planeta que en las ciudades, una tendencia que anula la creencia generalizada de que en el campo es todo más saludable. «Los resultados de este estudio global dan la vuelta a la percepción de que la superpoblación urbana es una de las causas del aumento de la obesidad. Cambia la idea de que las ciudades son las responsables», advierte Majid Ezzati, quien lideró este estudio desde el Imperial College.

En algunos países en vías de desarrollo, con ingresos medios y bajos, las áreas rurales son las responsables de más del 80% del aumento de la obesidad, uno de los grandes males del siglo XXI. «Desde 1985, el IMC medio (una relación entre el peso y la estatura del individuo) ha aumentado en todos los grupos estudiados, pero en mayor medida en las áreas rurales: 2,1 puntos en mujeres y hombres frente a 1,3 y 1,6 en mujeres y hombres, respectivamente, en las ciudades», explica José M. Huerta, investigador del Ciberesp en el grupo liderado por María Dolores Chirlaque.

«Más del 80% del aumento de la obesidad se produjo en las comunidades agrícolas» José M. Huerta - Ciberesp

«Se desmonta la idea de que las ciudades son las responsables del sobrepeso» Majid Ezzati - Imperial College

Hay que tener en cuenta que en el punto de partida de este estudio (1985), la población urbana en tres cuartas partes del planeta mostraban un IMC más alto que el del mundo rural. Ahora, 32 años después, se ha reducido esa brecha y en muchos casos hasta se ha invertido.

En España, mejor las mujeres

El patrón internacional no se ciñe a la silueta española. Aquí ha aumentado el IMC en los hombres tanto en las áreas urbanas (crece en 1,7 puntos) como en las rurales (sube un 1,4). Las mujeres, en cambio, han reducido este índice orientativo desde 1985 a 2017: un 0,8 en el campo y un 0,7 en las capitales.

La economía también tiene su incidencia en la salud. En los países desarrollados, Estados Unidos, Reino Unido y Nueva Zelanda son los que salen peor parados. Las grandes potencias mundiales mantienen el IMC más alto en las zonas rurales, especialmente en las mujeres. Se entiende que es porque tienen menos ingresos y los alimentos saludables son más caros; además, no tienen tan a mano instalaciones deportivas.

«Los debates en torno a la salud pública suelen centrarse más en los aspectos negativos de vivir en las ciudades, pero estas ofrecen un amplio rango de posibilidades de mejor nutrición, más ejercicio físico y ocio, y, sobre todo, mejora de la salud», apunta Ezzati.

Macroestudio

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es el índice de masa corporal (IMC) que linda con el sobrepeso. Los obesos están por encima de 30 y por debajo de 19 los que sufren delgadez severa.
Samoa, a la cola
Las mujeres de Samoa tienen el IMC más alto (32,2), mientras que Etiopía y Madagascar comparten el más bajo y no menos preocupante (21,1). Entre los países donde más han aumentado estas cifras en los últimos años destacan Egipto y Honduras, con más de cinco puntos.
Españoles en el estudio
Los españoles que han participado en este macroestudio son Manoli García de la Hera y Eva M. Navarrete-Muñoz (UMH); Magda Gasull (Hospital del Mar); José María Huerta y Diego Salmerón (FFIS Murcia); y Jesús M. Ibarluzea (Instituto Biodonostia).

En las zonas rurales de los países más pobres tienen mayores ingresos, con los que mejoran las infraestructuras, se mecaniza la agricultura y aumenta el uso del coche, lo que equivale a un menor consumo energético y un mayor gasto en productos alimenticios procesados y de peor calidad.

La mayor diferencia entre entornos rurales frente a urbanos se contempla en Europa central y oriental: alrededor de un punto o más de diferencia en Bielorrusia, República Checa y Letonia. Esta brecha se ha mantenido prácticamente inalterable desde 1985. En el género masculino, los mayores márgenes de IMC rural sobre urbano fueron en Suecia, República Checa, Irlanda, Australia, Austria y los Estados Unidos, todos con un IMC rural superior a 0,35 puntos más que el urbano. En todos los países se observó un aumento del IMC en hombres, siendo mayor en Santa Lucía, Bahrein, Perú, China, República Dominicana y Estados Unidos.

La gran excepción a esta tendencia mundial fue el África Subsahariana, donde las mujeres aumentaron de peso más rápidamente en las ciudades. El motivo, según explican en el Ciberesp, puede deberse a «un trabajo de menor consumo de energía (como el de oficina) y una menor necesidad de realizar tareas domésticas físicas, como la recolección de leña y agua. Además de viajes más cortos y mayor acceso a los alimentos procesados».