El campeón de los fondones da el golpe

Andy Ruiz castiga al defensor del título, Anthony Joshua, con sus golpes demoledores. / reuters
Andy Ruiz castiga al defensor del título, Anthony Joshua, con sus golpes demoledores. / reuters

«Toda la vida me han subestimado por mi gran barriga», recordó Andy Ruiz, que se comió dos chocolatinas antes de tumbar al escultural Joshua

La estampa dentro del ring era como si un lunático, alguien del público achispado después de beberse varias jarras de cerveza, se hubiera colado entre las cuerdas para pegarse con Anthony Joshua, el campeón de los pesos pesados, el escultural púgil británico sobre el que puede darse una clase sobre la musculatura del hombre. Pero ese aspirante lleno de pliegues, algo fofo y con esa perilla pasada de moda, sacaba manos como misiles. Sus guantes dorados hacían pupa y a la cuarta vez que tumbó a Joshua, en el séptimo asalto, el árbitro paró el combate.

El público del Madison Square Garden, 84 años acogiendo peleas de boxeo, no daba crédito. Andy Ruiz acababa de convertirse en el primer mexicano en ganar el título de campeón del mundo de los pesos pesados. El boxeador daba saltos en el centro del cuadrilátero, su equipo corría a abrazarle y los comentaristas de la TV Azteza anunciaban su proeza emocionados: «¡Quiero llorar, gordo hermoso, te quiero abrazar!». El resultado fue tan sorprendente que los entendidos revisaron los anales para fechar el último gran bombazo, el 11 de febrero de 1990, el día que Buster Douglas noqueó al mismísimo Mike Tyson. Ahora falta por ver si, como ocurrió con Douglas, su reinado es tan efímero como un amor de verano. Porque el contrato del combate incluía una cláusula de revancha que Joshua hará efectiva en otoño para recuperar los tres cinturones que le ha arrebatado Ruiz, el segundo campeón de los pesados latino después del portorriqueño John Ruiz, 'The Quiet Man', triunfador en la pasada década.

Andy Ruiz, el campeón fondón, que no perdió ante el imponente Joshua su costumbre de zamparse un par de chocolatinas Snickers -está en negociaciones para convertirse en su imagen- antes de la velada, apenas tuvo un mes para prepararse. Porque, en realidad, el aspirante no era él sino el invicto Jarrell Miller, pero el estadouniense dio positivo por dopaje y fue suspendido. Eddie Hearn, el manager de Joshua, comenzó a sopesar alternativas. Ninguna le convencía. Hasta que un día abrió su cuenta de Instagram y se encontró con un mensaje inesperado: «Dame la pelea, voy a pelear más fuerte que cualquiera de los hombres que han mencionado, voy a darle una mejor pelea y voy a vencer a Anthony Joshua». El 1 de mayo se anunció el nuevo cartel: Joshua, 1,98 y 112 kilos, iba a defender su corona ante Ruiz, de 1,88 y 121 kilos.

El 'Rocky mexicano'

El nuevo campeón nació en Imperial (California), a un paseo de la frontera con México, pero se crió en Mexicali, en Baja California, en un barrio abonado por la droga y la delincuencia. Allí aprendió a usar los puños. «Hay muchos pandilleros allá donde vivo. Todos son drogadictos. Algunos de mis familiares son pandilleros», declaró a 'The Telegraph'. Pero, por suerte, su padre se pasaba el día buscándole por la calle para llevarlo al gimnasio, donde empezó a hacer guantes a los seis años. Ya entonces su padre comenzó a darle una Snicker antes de ajustarse los guantes.

Sus amores

Por su hijo
Su padre, Andrés Ruiz, estuvo en la esquina de Andy en el Madison Square Garden. Después del sexto asalto –el combate acabaría en el siguiente– intentó motivarle:«Se me salía el corazón y le dije: '¡Hazlo por tu hijo! No lo puedes dejar vivir más, tienes que noquearlo, sal a acabarlo', y le hice enojar». Andy le respondió: «OK. Ahorita lo voy a noquear».
'Made in México'
Aunque nació en Estados Unidos, en California, tiene muy claros cuáles son sus orígenes y de dónde se siente. Por si había alguna duda, se hizo un tatuaje: 'Made in México'.

Siempre tuvo problemas de sobrepeso. Esa imagen de púgil fondón no le ayudó. «Toda mi vida me han subestimado por mi gran barriga», se lamenta este luchador que llegó a los 170 kilos, aunque su cintura adiposa no ha impedido un carrera notable, con 33 victorias (22 por KO) y una sola derrota, ante el neozelandés Joseph Parker en el Spark Arena de Auckland. Suficiente para bordarse la palabra 'Destroyer' en el calzón dorado y blanco atiborrado de publicidad.

De su padre aprendió cuál era el camino correcto -«Si no fuera por él estaría dando vueltas con la gente equivocada», reconoció- y de su madre, que en la vida hay que luchar sin descanso, como le reconoció tras el combate, cuando apareció ante la prensa, ya de madrugada, vestido con una camiseta de los New York Knicks. «Mamá, te amo. Nuestras vidas van a cambiar. No sufriremos más. Gracias a Dios, todo pasa por una razón».

Joshua no buscó excusas. Fue un 'gentleman' que tuiteó: «Es la noche de Andy. Felicidades, campeón». Silvester Stallone también quiso elogiarle y le bautizó como el 'Rocky mexicano'. Ruiz también entró en Twitter. Cogió el teléfono y le puso a Eddie Hearn: «¿Quién es el siguiente?».

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