La autopista blanca

Futuro. El cambio climático hará que los rompehielos sean cada vez menos necesarios. / R. C.
Futuro. El cambio climático hará que los rompehielos sean cada vez menos necesarios. / R. C.

El deshielo ha hecho posible el sueño de crear nuevas rutas marítimas por el Ártico. Donde unos ven negocio, otros temen un desastre ecológico

JAVIER GUILLENEA

La Ruta Marítima del Norte tiene 3 vías de navegación. El Paso del Noroeste transcurre junto a las costas de Alaska y Canadá y reduce en un tercio el tiempo de navegación a través del canal de Panamá entre Shanghái y Nueva York. El Paso del Noreste bordea el territorio ruso hasta las costas de Noruega y evita el canal de Suez. La tercera es la Ruta Marítima Transpolar, que transita por aguas internacionales entre esos dos pasos pero que solo pueden realizar grandes rompehielos.

Durante el invierno de 2017 la temperatura del Polo Norte estuvo casi 12 grados centígrados por encima de lo normal. En los últimos años la temperatura del mar Ártico ha aumentado de media unos 2,5 grados. En septiembre de 2012 el hielo ártico cubría 3,61 millones de kilómetros cuadrados, un 49% menos que la media registrada entre 1979 y 2000. El Ártico se calienta más del doble que cualquier otro lugar del mundo. Si se mantiene esa tendencia, podría estar casi libre de hielo a finales del verano boreal de 2030.

Un tesoro

El Ártico alberga unas reservas energéticas estimadas en 90.000 millones de barriles de petróleo y billones de pies cúbicos de gas natural; el 13% y 30%, respectivamente, de sus reservas no descubiertas. El deshielo las está haciendo cada vez más accesibles.

El buque tanque de bandera rusa 'Christophe de Margerie' se convirtió en agosto de 2017 en el primer mercante en navegar por el océano Ártico sin la ayuda de un rompehielos. Tardó 19 días en llevar su carga de gas natural desde Noruega a Corea del Sur, casi una semana menos que si lo hubiera hecho a través del Canal de Suez, la ruta habitual hasta entonces. Aquella travesía abrió un atajo que está llamado a transformarse en una auténtica autopista marítima. Las principales navieras del mundo se frotan las manos pensando en el dinero que se van a ahorrar en combustible. Para ellas, todo eso del cambio climático y del deshielo del que tanto se habla quizá sea un desastre ambiental pero, ante todo, es una grandísima oportunidad de hacer negocio.

Los barcos corren el riesgo constante de toparse con grandes masas de hielo a la deriva

Compañías como la china Ocean Shipping Company y la japonesa MOL ya han navegado con éxito por las aguas cada vez más transitables del Ártico, que en los últimos 30 años ha perdido tres cuartas partes de su capa de hielo flotante. Ahora quiere probar suerte la danesa Maersk. Este mismo mes de septiembre, uno de sus buques transportará un cargamento de contenedores entre las poblaciones rusas de Vladivostok y San Petersburgo por la llamada ruta del Mar del Norte. En lugar de atravesar el Pacífico, el Canal de Suez, el Mediterráneo y de allí por el Atlántico enfilar hacia su destino a través del Báltico, el barco no tendrá más que cruzar el estrecho de Bering y navegar por el Ártico. Si todo sale bien se habrá ahorrado 7.000 kilómetros y un buen puñado de dinero.

La Ruta Marítima del Norte tiene tres vías de navegación. Una es el Paso del Noroeste, que transcurre junto a las costas de Alaska y Canadá y reduce en un tercio el tiempo de los cargueros que navegan entre Shanghái y Nueva York a través del canal de Panamá. El Paso del Noreste bordea el territorio ruso hasta alcanzar las costas de Noruega. La tercera es la Ruta Marítima Transpolar, que transita por aguas internacionales entre esos dos pasos pero que, hasta ahora, solo pueden realizar pesados rompehielos.

El viaje que en agosto de 2017 realizó el 'Christophe de Margerie' fue emulado ese mismo año por otros 19 buques. Y esto es solo el comienzo. Rusia, China, Canadá, Estados Unidos e Islandia encabezan el grupo de naciones que se preparan para una mayor actividad naviera en el Ártico. De momento, Rusia lleva la delantera. Vladímir Putin ha declarado recientemente que el objetivo de Moscú es crear en el Ártico una ruta de transporte competitiva y global. Según las previsiones oficiales rusas, el tráfico comercial de la ruta se multiplicará por diez hacia 2025.

Rescate difícil

Por detrás llega China. Los expertos calculan que entre un 5% y hasta un 15% de sus flujos comerciales (valorados aproximadamente en más de 500.000 millones de dólares) se moverán por el Ártico en 2020. Además, los analistas chinos aseguran que esta vía -que permite acortar alrededor de un 30% la duración del viaje entre China y Europa- supondrá también un importante cambio en el escenario industrial de sus provincias costeras y ofrecerá, por tanto, un gran impulso a su industria naviera.

El transporte marítimo comercial prevé crecer hasta 2025 un 500% en las rutas del Norte. Es un sueño hecho realidad para muchos armadores pero una pesadilla para el Ártico y sus habitantes. Pese a que las condiciones han mejorado, la navegación por las aguas del Ártico sigue siendo peligrosa debido a las bajas temperaturas, la mala visibilidad y la lejanía de cualquier instalación con presencia humana. Además, los barcos corren un riesgo constante de toparse con grandes masas de hielo flotante a la deriva. Una colisión en un entorno tan hostil y lejano pondría a prueba a los equipos de salvamento, que tendrían muchas dificultades para aproximarse hasta la zona del siniestro. Y si el accidente provoca un vertido las consecuencias para el medioambiente serían catastróficas.

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