Al asalto del régimen

Un destartalado tren circula por el patio central de la Estación de La Habana. / a. ernesto
Un destartalado tren circula por el patio central de la Estación de La Habana. / a. ernesto

Cuba no logra cortar la oleada de robos que sufren sus trenes. Las denominadas 'bandas ninjas' agujerean los vagones para vender la carga en el mercado negro. El diario oficialista 'Granma' culpa a la «desidia» de los empleados públicos

ANTONIO CORBILLÓN

No suele ser frecuente que el régimen comunista de Cuba, a través de su diario oficial ('Granma'), cuestione el funcionamiento de sus aparatos de seguridad y control». Los gestores del portal digital 'Cubaeconomía', crítico con el castrismo, reconocen su sorpresa después del amplio artículo que ha dedicado el periódico del aparato oficial a la oleada de asaltos que sufren sus ferrocarriles.

En Cuba les llaman los 'ninjas' por sus sorpresivos y silenciosos robos. Bandas que campan por su vetusto sistema de transporte para reventar silos, tolvas y remolques y llevarse su contenido: cemento, harina y, sobre todo, combustible. «Utilizan picos, mandarrias y hasta equipos de oxicorte, causando un gran daño, lo que nos obliga a paralizarlos para su reparación», explica al diario Lázaro Moreno Ymeno, director de Material Rodante y Talleres de Ferrocarriles Centro, situada en la provincia de Villa Clara.

Moreno Ymeno detalla un 'modus operandi' muy trabajado. «Actúan al amparo de la noche o en pleno día; unas veces realizan sus fechorías con el tren en movimiento o, ya detenido, mediante la desconexión del sistema de aire». Incluso se han denunciado ataques violentos a varias tripulaciones que se les han enfrentado.

El Gobierno que ahora preside Miguel Díaz-Canel apunta hacia los responsables desde las páginas de su diario de cabecera. «Solo la desidia, la falta de sistematicidad en el trabajo y de coordinación entre los organismos encargados de velar lo que regula todo lo referente al transporte (...) puede explicar esto que sucede», editorializa en su texto el artículo.

Cuba siempre ha presumido de la tasa de criminalidad más baja de América Latina. Pero el vandalismo contra sus trenes rompe todas las estadísticas. Solo en 2017 y en la región central de Villa Clara han sido dañados 403 contenedores de transporte de cemento. En la región operan poco más de 150 silos de este tipo que reciben la tracción de 130 locomotoras, en su mayoría chinas y rusas. Cada uno «ha sido dañado 2,67 veces» por término medio, denuncia el 'Granma', que reconoce también que «en lo que va de año ese promedio se mantiene».

Debido a todas estas roturas se han dejado de transportar más de 15.000 toneladas de cemento. Los gestores públicos sitúan su particular 'triángulo negro' entre las zonas de Majagua (Ciego de Ávila), Jatibonico (Sancti Spíritus) y Placetas (Villa Clara).

Batidas y complicidades

El aspecto avejentado de la red cubana de ferrocarriles se agrava ahora con una mayoría de contenedores recosidos y llenos de costurones metálicos para que puedan seguir prestando servicio a las urgentes necesidades del país.

En los últimos meses, las autoridades se han dedicado a organizar acompañamientos armados a las tripulaciones e incluso batidas e inspecciones por sorpresa para tratar de sorprender a las bandas de 'ninjas. O a los operarios con los que han podido establecer complicidades para facilitar los robos y asaltos.

A lo largo de lo que va de año la Policía Nacional Revolucionaria ha detenido a cinco tripulaciones involucradas en el robo y la venta ilícita del combustible de los trenes. Los convoyes son también sometidos a controles para justificar el consumo de petróleo. Y han instalado sistemas GPS de posicionamiento y tarjetas magnéticas para hacer un seguimiento de las rutas, el gasto y establecer los casos de uso irregular del diésel. Se han tomado otras medidas aún más radicales, como el cercado de la terminal marítima de Cienfuegos, punto neurálgico donde confluyen la mayoría de los portes.

La zona central de Cuba es clave en la llegada de harina de trigo, gasóleos o azúcar a los extremos del país (que mide unos 1.000 kilómetros de largo). Todo el trasiego pasa por allí y por eso las bandas de atracadores han establecido en la zona su base de operaciones. El director de Ferrocarriles Centro en Villa Clara, José R. Bernal, admite que se trata de «productos estrella, de suma atracción para los 'ninjas' por su alta demanda en el mercado informal y su rápida venta».

Ante la escasez de combustibles fósiles y la obsoleta flota de transporte por carretera, el castrismo trató de convertir al tren en un sector estratégico de las comunicaciones internas de la isla. Sin embargo, en 'Cubaeconomía' creen que los problemas actuales demuestran que «el vaso está a punto de rebosar» y que Díaz-Canel ha heredado «un gigante con pies de barro».

El tren fue uno de los sectores en los que el presidente español, Pedro Sánchez, comprometió inversiones en su visita de dos días a La Habana la pasada semana. «¿Es este el ferrocarril en el que Sánchez piensa que España debe invertir?», se pregunta en su análisis 'Cubaeconomía'.

 

Fotos

Vídeos