«Aguantamos la presión del 'Brexit'»

Operarios del taller de Cudeman, dedicado a la fabricación de cuchillos y navajas en Albacete. / r. c.
Operarios del taller de Cudeman, dedicado a la fabricación de cuchillos y navajas en Albacete. / r. c.

Empresas familiares españolas con larga tradición exportadora vigilan expectantes la tormentosa salida del Reino Unido de la UE. Están convencidas de que el lobo no será tan feroz como lo pintan. «El problema lo van a tener los británicos», dicen

SUSANA ZAMORA

Hace 31 años que César Sánchez se atrevió a dar el paso e iniciar un camino incierto, casi tanto como el que se le abre ahora con el 'Brexit'. Aquel negocio de cuchillos y navajas, que bautizó con el nombre de Cudeman S. A. y que decidió montar por su cuenta con la ayuda de otros socios, afronta el desafío de mantenerse en el mercado británico, que representa entre el 8 y el 10% de una facturación anual en torno al millón de euros. Lo hará junto a su hijo, que le acompaña en la gestión de esta pequeña empresa de diecisiete empleados.

En aquel momento, acumulaba once años de experiencia en el sector. Estaba curtido en un oficio que sigue desarrollando de manera semiartesanal en las instalaciones que tiene en Albacete, provincia con una larga tradición en cuchillería, pero también era buen conocedor de los entresijos del negocio. «Cuando China se introdujo en el mercado para vender navajas a dos euros mientras aquí lo hacíamos a 20, no nos quedó otra que seguir siendo fieles a nuestra calidad. La única forma de competir es hacer tiradas más cortas, usar mejores materiales y calidades y hacernos con ese hueco de mercado que es más exigente, pero que para nosotros es suficiente», reflexiona.

Siempre tuvo claro que había que exportar para sobrevivir y así lo hizo desde el primer día. Primero fue EE UU, luego llegaría Europa. En la actualidad, Cudeman S.A. exporta el 65% de su producción a más de 40 países.

«Están tensando la cuerda por intereses políticos, pero al final no será para tanto» Luis Ruiz - Caballo de Oros (pimentón)

«Intentaré mantener el mercado inglés, pero no descarto abrir otros» César Sánchez - Cudeman (cuchillos y navajas)

«Mientras la libra no caiga a 50 céntimos, les va a seguir interesando comprar fuera» Francisco Indave - Mavinsa (botas de agua)

«Nuestros distribuidores no nos trasladan ninguna inquietud» Víctor Maldonado - J. J. Gil (cinturones)

Después de España, Alemania y Francia, Reino Unido es el país donde más vende. El peso de este mercado en su balance anual es indiscutible, pero su preocupación en torno a las consecuencias del 'Brexit' es «relativa». «No sé qué va a pasar exactamente, pero muy complicado se tiene que poner todo para que abandone aquel mercado. Trabajaré con él como ya lo hago con otros que no son de la UE. Ellos no son fabricantes y eso es una ventaja para nosotros. Nos necesitan. Dada la facturación tan importante que hacemos allí, no nos queda otra que aguantar la presión e intentar mantenernos. Aún así, no descartamos abrir nuevos mercados para que, si pasa algo, podamos compensar esa caída», declara este empresario.

Salida por las bravas

Si el Reino Unido sale por las bravas el 31 de octubre, pasará de la noche a la mañana de estar totalmente integrado en el mercado único comunitario a ser un Estado tercero sin ningún tipo de tratado comercial con el bloque europeo. Tras más de 30 años de libre circulación de bienes, servicios, personas y capitales entre uno y otro lado del Canal de la Mancha, las importaciones pasarán a estar sujetas a aranceles y cuotas, se endurecerán los controles aduaneros y se complicarán los trámites administrativos. Y en este escenario, las pymes y microempresas españolas serán las que principalmente paguen los platos rotos, según se desprende de un estudio publicado este año por Iberinform. Lo corrobora Gerardo Cuerva, presidente de la Confederación Española de la pequeña y mediana empresa (Cepyme), quien admite que las pymes son las que presentan mayores dificultades para mantener su cuota de mercado y diversificar sus operaciones.

Todo apunta a que el portazo del archipiélago británico puede salir caro a estos empresarios, aunque algunos están convencidos de que los grandes perdedores serán los británicos. «El problema del 'Brexit' no es de los europeos; es de los ingleses», zanja Francisco Indave, hijo del fundador de Manufacturas Vinílicas S.L. (Mavinsa), una empresa familiar radicada en Viana (Navarra) y dedicada desde 1962 a la elaboración y transformación de materiales plásticos para la fabricación de calzado de seguridad en la industria, principalmente, botas de agua. «Aunque mi padre era químico, supo ver la demanda que había de este producto y se asoció con unos amigos que ya trabajaban en el sector del calzado. Con el relevo generacional, hemos aumentado la oferta de modelos y acometido la exportación», explica este empresario, hastiado con el «bombardeo» mediático e institucional sobre los efectos del 'Brexit'. «Todos recordamos el 'Efecto 2000', parecía que se iba a acabar el mundo con la llegada del nuevo siglo; ahora está ocurriendo algo parecido. Están montando una humareda y no hay ni siquiera fuego», lamenta.

«No me preocupa»

Indave declara abiertamente que no le preocupa el 'Brexit', «es más, me alegro de que los británicos por fin salgan de la UE, donde siempre han jugado con ventaja». Está convencido de que los ingleses seguirán comprando sus botas. Conoce bien ese mercado. Su empresa, con 33 trabajadores, lleva trabajando con ellos doce años y en su balance anual representa el 5% de sus casi cinco millones de facturación anual. Tampoco tiene miedo a los posibles aranceles -¿pará que ponerlos si no tienen fabricante local al que proteger?- ni a una disminución de las ventas por la previsible depreciación de la moneda inglesa. «Mientras la libra no se desplome hasta los 50 céntimos de euro, y no creo que eso vaya a ocurrir, les va a salir a cuenta importar productos de fuera y Europa es su socio prioritario. Yo he conocido la libra a casi dos euros y ahora está a 1,10. Se ha devaluado un 40% y ¿ha pasado algo? Bueno, sí, que los jubilados británicos que residen en España no llegan a final de mes».

Esta sensación de «cierta asimilación» del impacto negativo del 'Brexit' la admite el presidente de Cepyme, quien lo achaca a la evaluación que han hecho las pymes de las consecuencias del proceso y a la adopción de medidas para minimizar el impacto sobre las ventas y los márgenes de beneficios.

Sin embargo, es tal la incertidumbre que muchas empresas están esperando a ver qué pasa para adoptar alguna decisión importante. «Esta falta de información se termina trasladando en un mayor coste y obstáculo para la toma de medidas», recalca Cuerva. «Ni siquiera se sabe si el día 31 entrará en vigor el 'Brexit' duro o si finalmente se alargará la negociación. Por suerte o por desgracia, el mercado británico apenas representa un 3% de nuestra facturación anual (superior a 2,5 millones). De lo contrario, sí que hubiésemos hecho ya un plan de contingencia», admite Víctor Maldonado, director financiero de J. J. Gil, una empresa familiar de tercera generación dedicada a la fabricación de cinturones, tirantes y complementos de hombre.

Pocos pudieron imaginar hace 65 años que el hijo de un humilde molinero de Sax (Alicante) acabaría al frente de esta empresa, que da trabajo a entre 50 y 80 personas al año. Su fundador, Francisco Gil Martínez, tuvo claro lo que le gustaba desde siempre. Ejerció de panadero durante muchos años, pero a la vez, en la pequeña buhardilla del despacho de pan, se entretenía con lo que de verdad le apasionaba: la fabricación de pequeños artículos de piel. Aquel hobby derivó en un negocio que en 2003 dio el salto internacional bajo la marca Possum (procede del latín y significa 'Yo puedo') y en la actualidad está presente en 39 países.

El final del culebrón

El escepticismo en torno a este proceso llega también al sector agroalimentario, en donde microempresas como Hijos y Sobrinos de Pedro Sánchez, S. L. (Caballo de Oros es su nombre comercial), dedicada a la producción y venta del pimentón de la Vera, en Cáceres, no acaban de ver claro el final de este «culebrón».

«Creo que están tensando la cuerda por intereses políticos, pero al final no será para tanto», declara Luis Ruiz, responsable de Comercio Exterior de esta sociedad. Con tan solo seis trabajadores, pero 80 años de historia a sus espaldas, esta microempresa ha encontrado en la exportación su mejor herramienta para crecer. De la cosecha anual, que puede estar entre los 70.000 y 110.000 kilos de pimentón, 20.000 kilos salen fuera de España.

El balance

Resistencia frente al 'Brexit'
La vulnerabilidad de las empresas españolas presentes en el mercado británico ante una salida no pactada de Reino Unido de la Unión Europea puede moderarse por la existencia de ciertas características diferenciales, «ya que se trata de compañías más grandes, productivas y diversificadas geográficamente que aquellas que exportan a los principales países de la Unión Europea (Francia, Alemania e Italia, especialmente)», tal y como apunta en su boletín económico el Banco de España.
13.600
son las pequeñas y medianas empresas españolas que exportan al Reino Unido, lo que representa el 95% del total de firmas que comercian con este país, según Gerardo Cuerva, presidente de la Cepyme.
Dificultad para exportar
Desde la Cepyme resaltan el esfuerzo de una pyme para exportar, ya que suelen carecer de experiencia, tienen mayores dificultades de acceso a los recursos económicos y adolecen de un menor conocimiento de las fuentes de información para detectar oportunidades.
8,4
millones de euros es la facturación media de las empresas que exportan a Reino Unido. Entre las exportadoras, un 26% son microempresas; un 47%, pequeñas empresas, y un 22%, de tamaño mediano.

Desde que se atrevieron a dar el salto internacional en 2013, ya han conquistado 16 países, entre ellos EE UU y gran parte de Europa, donde Reino Unido está entre sus clientes prioritarios. «Nuestro pimentón, secado al humo de leña, es único y muy apreciado entre los ingleses. Allí las ventas, unos 8.500 euros de una facturación de entre 500.000 y 750.000 anuales, han ido en aumento. Siempre habrá un mercado que seguirá demandándolo, aunque les salga más caro», apunta Ruiz.

Pese a toda esta incertidumbre, el número de pymes exportadoras crece. «Los cambios en los mercados internacionales tras la crisis y una mayor capacidad de especialización les han permitido afrontar con mayor probabilidad de éxito sus operaciones de expansión», explica Cuerva.

Lo que todos tienen claro es que toca esperar. Para su sorpresa, ninguno de estos empresarios ha recibido de sus distribuidores advertencias o recomendaciones sobre el 'Brexit'. «Quise apostar con mi responsable de exportaciones si habría un segundo referéndum, pero no se atrevió. Pienso que si ahora lo hubiera no saldría adelante, pero creo que me puede más lo que me gustaría que sucediese que lo que realmente ocurrirá», concluye Francisco Indave.