Se acabó el chollo

Ocho de los diez destinos favoritos de los británicos están en España. ¿El primero? Benidorm. / juan carlos soler
Ocho de los diez destinos favoritos de los británicos están en España. ¿El primero? Benidorm. / juan carlos soler

Un tribunal británico condena a penas de cárcel a una familia que denunció a un hotel de Benidorm por una falsa intoxicación. «Las mejores vacaciones», aseguraban cuando, supuestamente, estaban vomitando

IRMA CUESTA

El negocio iba a salir redondo. Además de disfrutar de las mejores vacaciones de su vida tirados al sol y poniéndose hasta arriba de chupitos de whisky, volverían a casa con 50.000 euros en el bolsillo. Al fin y al cabo, debieron pensar los Weir, a otros les había dado resultado. De hecho, si no fuera porque de un tiempo a esta parte ya no es tan sencillo venir a España a hacer el agosto, lo habrían conseguido. Sin embargo, a Michael Jameson, Claire Weir, Jane Weir y Janet Weir, los jueces acaban de quitarles las ganas de volver a intentarlo. Los cuatro miembros de esta familia de Liverpool acaban de ser condenados por los tribunales de su país por interponer un denuncia falsa por intoxicación después de pasar unos días en el Aqua Magic Rock Gardens, de Benidorm.

A la reclamación de 50.000 euros presentada en 2015 contra el touroperador 'Jet2 Holiday' y, de manera subsidiaria contra el hotel en el que se habían dado la vida padre, los tribunales han respondido condenándoles a tres meses de prisión y el pago de una multa de 842 euros.

Y, aunque la condena ha quedado suspendida por dos años, de manera que si no cometen ningún delito en ese tiempo, y cumplen con los pagos, no tendrían que entrar en la cárcel, es más que probable que tengan que pagar las costas del proceso que, como cualquiera puede imaginar, prometen ser considerables.

De hecho, el touroperador ya ha iniciado la reclamación después de haber pasado tres años envuelto en un litigio que ha obligado a la compañía a enviar a Liverpool a sus abogados en varias ocasiones. «No solo ellos, nosotros también reclamaremos una indemnización por daños, porque también hemos tenido que enviar allí a nuestros abogados», aseguraba ayer Jaime Esquembre, responsable de comunicación de la cadena Magic Costa Blanca a la que pertenece el hotel en el que se hospedaron los cuatro caraduras británicos.

Una epidemia

Aviso a navegantes
La patronal Hosbec (Asociación Hotelera de Benidorm, Costa Blanca y Comunidad Valenciana) ha puesto en marcha campañas como #BeHonest, destinada a concienciar en el Reino Unido sobre las consecuencias de estas falsas reclamaciones.
48,1%
Casi la mitad de los turistas que cada año disfrutan del sol y las playas de Benidorm –cuarto destino turístico español, sólo por detrás de Barcelona, Madrid y San Bartolomé de Tirajana, en Gran Canaria– son británicos. La ciudad alicantina registró durante 2017 más de 16,4 millones de pernoctaciones turísticas.
Un pueblo 'enfermizo'
«Casualmente, en los hoteles que trabajan con británicos, alemanes y daneses, los únicos que enferman son los británicos, qué mala suerte», aseguró hace unas semanas Antonio Aranda, portavoz de la Asociación de Hoteleros de la Costa del Sol,. Confirmaba así el daño que este tipo de prácticas hace al sector que, en la mayor parte de los casos, evita tener que iniciar un largo y costoso proceso legal y opta por no cobrar al cliente que asegura estar dispuesto a denunciarlo.

Esquembre, que reconoce que durante años este tipo de reclamaciones falsas han estado a la orden del día, asegura que la cadena está satisfecha con la sentencia porque siempre supieron que se trataba de una denuncia falsa. «En el Aqua Magic Rock Gardens los alimentos cumplen con todas las garantías de salubridad; es más, somos especialmente exigentes con ese asunto».

También Steve Heapy, director ejecutivo de Jet2Holidays y Jet2.com, se ha manifestado encantado con la decisión del tribunal británico. En declaraciones al portal TTG, Heapy ha asegurado que su compañía lleva mucho tiempo advirtiendo de las graves consecuencias de presentar reclamaciones falsas, y considera que esta decisión demuestra cuán serias pueden llegar a ser.

La realidad es que a los jueces no les resultó muy complicado confirmar que Michael Jameson, Claire Weir, Jane Weir y Janet Weir, con edades comprendidas entre los 35 y los 65 años, eran unos jetas. Solo hizo falta echar un vistazo a las redes sociales para ver a los cuatro en la playa panza arriba, o sonriendo en una terraza ante una mesa sembrada de chupitos, y leer cosas como «Las mejores vacaciones» o «Disfrutando cada minuto», por más que en la denuncia aseguraban haber sufrido náuseas, dolor de estómago, diarreas y vómitos durante esos días.

Pulseritas delatoras

Por si eso no fuera suficiente, Jaime Esquembre cuenta que al hotel solo le llevó unas horas rastrear a sus huéspedes y confirmar que se lo estaban pasando de miedo cuando decían estar a punto de morir por haber comido algo en mal estado. Y es que el Aqua Magic Rock Gardens es un 'todo incluido' en el que el cliente, como en la mayoría de hoteles de este tipo, recibe una pulserita a su llegada en la que queda registrado el consumo que realizan. Pues bien, mientras la señora, sus hijos, y su yerno deberían haber estado vomitando, los registros confirmaron que se estaban poniendo tibios de whisky, vodka, cerveza y amaretto, uno de esos licores de albaricoque. Vamos, que los Weir han demostrado ser tan sinvergüenzas como incautos.

Lo bueno de todo esto es que el sector hotelero está feliz con una sentencia que transmite con claridad el mensaje de que se acabó el chollo. Y es que, especialmente entre los años 2015 y 2016, el número de denuncias de este tipo creció considerablemente.

«Había, incluso, abogados británicos que esperaban a sus potenciales clientes en el aeropuerto y les proponían presentar la denuncia», asegura Esquembre, convencido de que casos como el de los Weir les terminarán quitando las ganas, aunque en muchos destinos turísticos españoles se siga sufriendo por culpa de esa práctica.

Sólo así se comprende la reciente denuncia de una súbdita de Isabel II de 81 años a su touroperador porque este verano había «demasiados españoles» en su hotel de Benidorm.

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