Los vecinos de Moratalla viven este jueves su día más grande con la tamborada más colorida

Los alojamientos rurales, el camping y todas las plazas disponibles para albergar a los visitantes están llenas para estos días en Moratalla

JUAN F. ROBLESMoratalla

Mirando al cielo y preparando el tambor. Las previsiones meteorológicas no fueron obstáculo para que los alojamientos rurales, el camping y todas las plazas disponibles para albergar a los visitantes estén llenas para estos días en Moratalla. La noche de este miércoles, la Asociación de Tamboristas preparó un acto sorpresa, que congregó a toda la localidad a las puertas del Ayuntamiento.

Moratalla, como todas las ciudades vinculadas al tambor, está de estreno esta Semana Santa. Los redobles sonarán este jueves más fuertes que nunca para celebrar por todo lo alto la reciente declaración como Patrimonio Inmaterial Cultural de la Humanidad para sus tambores. Desde muy temprano, se tensarán las pieles y se prepararán las túnicas de todos los colores para salir a la calle y seguir acudiendo a esta cita con la historia.

Se espera que miles de visitantes asistan a esta fiesta, que tiene el sentimiento como protagonista, envuelto en un ensordecedor redoble en el que participan tanto los tamboristas moratalleros como los cientos de amantes de este instrumento de otros puntos de España. «No quedan apenas plazas en los alojamientos», confirmó ayer el alcalde, Jesús Amo. «Todas las casas rurales y el camping están, prácticamente, al completo; todo está preparado para recibir a quienes decidan venir hasta Moratalla, que, en este día, se hace más acogedora que nunca. Estamos muy contentos por celebrar la declaración de la Unesco y esperamos compartir nuestra alegría con todo el mundo».

Para los más madrugadores, la Asociación de Tamboristas preparó rollos fritos y licor café que se servirán en los bajos de La Farola. Con las primeras luces del alba, los moratalleros empezarán a tocar sus tambores para ahuyentar los malos presagios. No hay un recorrido fijo, el centro del pueblo se irá llenando de vida a lo largo de la mañana. Los tamboristas, ataviados con sus coloridas túnicas, recorrerán arriba y abajo las plazas y las calles adyacentes a La Farola.