La Semana Santa más triste que se recuerda en Jumilla

Encuentro de la imagen de la Virgen con la de Jesús Resucitado, en Jumilla, el domingo. / J. ORTEGA MARTÍNEZ
Encuentro de la imagen de la Virgen con la de Jesús Resucitado, en Jumilla, el domingo. / J. ORTEGA MARTÍNEZ

El presidente de la Junta Central traslada la «tristeza» de los cofrades en su valoración de las suspensiones por la lluvia

GUSTAVO LÓPEZ

La Semana Santa más triste que se recuerda en Jumilla. De hecho, ni los más veteranos han vivido nunca que, en una misma edición, se llegaran a suspender tal número procesiones y que la fiesta más esperada de Jumilla, su Semana de Pasión, acabara el Miércoles Santo. La bolsa de aire frío, acompañada por las lluvias, truncó los días más grandes de esta festividad, que en Jumilla se espera y se vive con gran ilusión. De hecho, las incidencias provocadas por el mal tiempo se sucedieron a lo largo de estos días, dejando cerca de una veintena de actuaciones por parte de la Policía Local y los bomberos.

Para Juan Francisco Martínez, presidente de la Junta Central de Hermandades y Cofradías de Semana Santa, esta ha sido «la peor de la historia, ya que nunca antes se habían tenido que suspender tantas procesiones». Y puntualiza que «aquí pueden ser más normales la aparición de alguna que otra tormenta rápida y pasajera o lloviznas, pero ha sido la primera vez que lo sufrimos tan fuerte». Aún así, dejó claro que «en nombre de la Junta Permanente, agradezco a todos los cofrades y jumillanos, en general, su comprensión». Además, el máximo mandatario reconoció que es «difícil tomar la decisión de suspender una procesión porque sabemos los anhelos e ilusión de muchos hermanos, pero conservar el patrimonio artístico y la seguridad de todos deben primar siempre». Lamentó que «muchas hermandades y cofradías no hayan podido salir a la calle. Hemos vivido la Semana Santa de otra forma, con celebraciones penitenciales en los templos y las sedes de las cofradías abiertas a todos. Gracias por las numerosas palabras de consuelo recibidas», concluyó Martínez.

Finalmente, después de tener que suspender el desfile de manolas en la tarde de Jueves Santo, la procesión de la Amargura esa misma noche, las dos del Viernes Santo, Calvario y Entierro, y la de la Redención en la tarde del Sábado Santo, todas las esperanzas estaban puesta en la del Resucitado, pero la probabilidad de lluvia también provocó su suspensión. Una decisión que se tomaba a primera hora. No obstante sí se decidió llevar a cabo el Encuentro entre Jesús Resucitado y la Virgen Gloriosa, al que acudieron multitud de personas, ansiosas por disfrutar de los escasos y últimos coletazos.