El Resucitado desfila y regresa bajo la lluvia

Imágenes de la procesión del Resucitado cubiertas con plásticos, en la puerta del Casino./ Alfonso Durán / AGM
Imágenes de la procesión del Resucitado cubiertas con plásticos, en la puerta del Casino. / Alfonso Durán / AGM

El mal tiempo obligó a acortar el recorrido tradicional y a cubrir con plásticos las imágenes en su vuelta a Santa Eulalia

Antonio Botías
ANTONIO BOTÍASMurcia

Lo intentaron. Incluso tenían previsto reducir el itinerario. Pero fue un intento vano. La última de las procesiones de Semana Santa se atrevió este domingo a salir a las calles, pese a la previsión de lluvias, y se vio obligada a recogerse antes de tiempo cuando las primeras gotas de lluvia aparecieron sobre la carrera. Los tronos de la Archicofradía del Resucitado retornaron, cubiertos por plásticos, a su sede de la parroquia de Santa Eulalia, cerrando así diez días en los que se han suspendido más procesiones, al menos por número, de la historia de la ciudad.

De igual forma, el Pregón de Cierre tuvo que celebrarse en el interior del templo en lugar de en la plaza, donde es tradicional. En esta ocasión corrió a cargo del consejero de Empleo, Universidades, Empresa y Medio Ambiente, Javier Celdrán, quien también formó parte del cortejo hasta su recogida.

Celdrán centró su pregón en la figura de la Virgen y las madres, a las que dedicó toda su intervención. Así, el consejero señaló que, «hoy, María Gloriosa, eternamente bondadosa, déjame que, con humildad huertana, te dediquemos esta Semana Santa murciana. Y que se la dediquemos con clamor a todas las madres, a las que nos dan todo su amor, por las que suenan salves. Madres, valores y familia. Por ellas te pedimos. A las que lloran, auxilia. A las que sufren, consuélalas. A las que padecen, protégelas. A nuestras madres que envejecen, cuídalas. Por tu gracia y gloria, bendícelas», recitó el consejero.

Celdrán cerró el pregón dirigiéndose a los «nazarenos, cofrades, penitentes, músicos y estantes», a quienes anunció: «Llega el momento de la despedida. Cera y Semana derretida. Hemos rezado. Y llorado. Implorado. Hemos cumplido con satisfacción la herencia de nuestra tradición. Damos paso a un año de fe cristiana, hasta que llegue la próxima Semana. El Resucitado asciende. Juan camina. Y Tú, Madre Gloriosa, quédate en nuestro corazón».