La elegancia de Jesús en un embojo de seda

El paso de Nuestro Padre Jesús, durante el traslado, ayer por la mañana, a su iglesia privativa. / Guillermo Carrión / AGM
El paso de Nuestro Padre Jesús, durante el traslado, ayer por la mañana, a su iglesia privativa. / Guillermo Carrión / AGM

Las previsiones de lluvias ponen en duda las procesiones de Jueves Santo y Viernes Santo

Antonio Botías
ANTONIO BOTÍASMurcia

La cofradía de Jesús, para no dar muchas vueltas, tiene eso: elegancia. Y no es un halago baladí ni un besamanos, por no citar otras partes del cuerpo, improvisado. Bastó este miércoles una escena para comprender que hasta el más mínimo detalle adquiere proporciones de hecho notorio a poco que sus mayordomos se lo propongan. Incluso ocurrió como aquél mejor vino del conocido pasaje bíblico: lo dejaron para el final. Así, en el espléndido traslado de Nuestro padre Jesús Nazareno, para muchos lo más destacado apenas consistió en un pequeño detalle nazareno. Apenas. Se trató de la entrega del embojo de capullos de seda que el titular de la cofradía que tiene el honor de atesorar los llamados Salzillos lucirá en su desfile de mañana, si es que acaso el tiempo lo permite, que aún no está tan claro. Ese embojo, donde se condensa la historia y la tradición de una Murcia ya olvidada, pues así somos por estas latitudes, fue entregado oficialmente después de que el Nazareno recorriera, hasta la bandera la plaza de San Agustín, los escasos metros que separan el convento de Las Agustinas, sus camareras, de la iglesia privativa de Jesús. Otros años se celebró tan simple y magnífica ceremonia durante la misa del Jueves Santo, pero la cofradía que preside Antonio González Fayrén, con sumo acierto según el sentir popular, prefirió darle mayor entidad. Y lo consiguieron. Al acto acudieron las más altas autoridades de la Región, encabezadas por el presidente Fernando López Miras, y otras personalidades de la vida política, social y cultural de Murcia. Y aquel simple gesto de entrega sirvió para que muchos conocieran lo mucho que debe la ciudad a la antigua industria sedera. Y a también a la Cofradía de Jesús.

En el Virgen de la Vega Los nazarenos murcianos visitan a los enfermos

Ser nazareno no consiste, en contra de lo que muchos piensan, en desempolvar una vez al año la túnica y abrillantar el estante, si es que se abrillanta. Para muchos murcianos también es acercar estos días de devoción y fervor a quienes no pueden disfrutarlos a pie de carrera cofrade. Y eso hicieron esta semana un grupo de nazarenos de diversas cofradías que visitaron a los enfermos del hospital Virgen de la Vega y despertaron no pocos recuerdos y sonrisas entre quienes los recibieron.

Procesión del Resucitado Celdrán, pregonero de cierre

La Archicofradía del Resucitado eligió como Pregonero de Cierre 2019 al consejero de Empleo, Javier Celdrán, quien tendrá el honor de poner el broche de oro con sus palabras a la Semana Mayor de Murcia el Domingo de Resurrección. El acto tendrá lugar a las puertas de Santa Eulalia, cuando el desfile concluya. Este pregón se convirtió en los últimos años en otra referencia cofrade para los nazarenos de la ciudad que, al mismo tiempo que las barracas huertanas inauguran la segunda parte de las fiestas de primavera, sirve para muchos como colofón a estos días de Pasión murciana.

Aemet La previsión de lluvias se dispara a un 90%

Hasta un inquietante 90% de probabilidades de lluvias se alzaba este miércoles la previsión de la Aemet a partir de las 14 horas del jueves, lo que podría arruinar los dos desfiles previstos para esta tarde. Esa probabilidad se reducirá, siempre según la misma fuentes, durante la madrugada del viernes, aunque volverá a incrementarse apenas amanezca el Viernes Santo. Como es costumbre, desde la cofradía de Nuestro Padre Jesús no valoran la previsión y animan a sus nazarenos a cumplir el antiguo ritual de acudir, perfectamente ataviados, a la sede de la institución para participar en el desfile.

En Jesús Chalecos huertanos en lugar de chaquetas

Las tradicionales chaquetas que usan los estantes murcianos, al parecer, no lo son tanto. O, cuando menos, son invento del siglo pasado. Porque mucho antes, si algo destacaba por encima de la túnica como en la actualidad lo hacen las solapas, eran los remotos chalecos huertanos. Por eso, en la procesión del viernes por la mañana, la Cofradía de Jesús recupera para los estantes de la Dolorosa aquellos chalecos que, sin duda, lucieron los abuelos de quienes hoy sacan el paso a las calles. El trabajo es de Beatriz Trajes Regionales.