El buen tiempo acompañará al Amparo por el corazón de Murcia

El Cristo del Amparo, titular de la cofradía de los 'azules'./ Nacho García / AGM
El Cristo del Amparo, titular de la cofradía de los 'azules'. / Nacho García / AGM

Medio centenar de estantes se ofrecen para llevar a Jesús del Gran Poder, ante la negativa de los toreros a portar la imagen del Nazareno

Antonio Botías
ANTONIO BOTÍASMurcia

Cielos despejados y temperaturas que superarán los veinte grados. Esa es la previsión que hoy acompañará, para su regocijo, a los hermanos de la Venerable Cofradía del Santísimo Cristo del Amparo y María Santísima de los Dolores cuando se dispongan a inaugurar la Semana Santa murciana, a las 19 horas, desde la parroquia de San Nicolás de Bari. Será la primera procesión, de túnicas azules, que recorra las calles del corazón de la ciudad en un itinerario de poco más de dos kilómetros y que muchos contemplarán en la hora y media que tarde en pasar por un punto de su carrera.

Las miradas de miles de murcianos y turistas se fijarán, entre otros muchos detalles, en tres de los tronos que componen el cortejo. El primero de ellos será el segundo, la Sagrada Flagelación, que este año cumple su 25 aniversario. Se trata de un conjunto obra del escultor murciano José Hernández Navarro. El segundo es Jesús del Gran Poder, conocido popularmente como 'Cristo de los Toreros', aunque sea un Nazareno, debido a que algunos de sus estantes han manifestado su voluntad de no participar en el cortejo tras la sanción impuesta a uno de ellos. No será un problema: la cofradía anunció ayer que más de medio centenar de cofrades están dispuestos a desfilar. Y el tercero, como cada año, es el Cristo del Amparo, titular de la institución.

Para no perderse

Ir con tiempo
Al tratarse de la primera procesión de Semana Santa, la parroquia de San Nicolás de Bari es un hervidero durante todo el día de gentes que se acercan para contemplar el arreglo floral de los tronos. Además, la convocatoria del desfile recorre las calles.
Dos momentos
El canto de saetas a la salida y entrada de los tronos de Jesús del Gran Poder y el Santísimo Cristo del Amparo es de gran belleza.
Cristo del Amparo
Obra de Salzillo de 1739. La imagen es de tamaño seminatural, policromada, representa al Crucificado con la cabeza caída sobre el hombro. En la boca entreabierta se dejan entrever los dientes tallados en madera. La cruz también es tallada.
Jesús del Gran Poder
Obra de Nicolás de Bussy en 1693. Conocida como el Cristo de los Toreros porque algunos diestros la veneran y portan. La talla fue destrozada en la Guerra Civil, se perdieron sus manos y se salvó el tronco y la cabeza, pero desfigurada. Fue restaurada.
La institución
La cofradía se fundó en 1985 por un grupo de 33 cofrades. Su presidente es Ángel Pedro Galiano, también cabo de andas del titular.

Gregorio Fernández Henarejos es el autor de los otros dos grupos escultóricos. El primero, el Encuentro Camino del Calvario. El segundo, San Juan, entregado en el año 2001, al que sigue una talla atribuida a Francisco Salzillo, la Virgen de los Dolores, que está datada en el año 1741. Por último, cierra el cortejo el titular. Es una obra de Salzillo que los expertos datan en el año 1732. Aunque en cualquier rincón de la ciudad luce espléndido el cortejo del Amparo, muchos nazarenos recomiendan la entrada y salida de los tronos de la parroquia de San Nicolás de Bari. Allí se escenifica un encuentro entre el titular y la Virgen.

En junio de 1985, fue cuando Emilio Salas Sánchez tuvo la idea de fundar esta nueva cofradía, trasladando su proyecto a treinta y dos nazarenos murcianos con experiencia por pertenecer a diversas instituciones de Pasión y Gloria. De esta manera, se estableció que el número de mayordomos que integrarían el grupo de fundadores fueran treinta y tres, en recuerdo a la edad de la muerte de nuestro Redentor.

Acto fundacional

El 9 de enero de 1986 se celebró el emotivo acto fundacional en la sede canónica de San Nicolás. Fue presidido por el obispo Javier Azagra.

Los mayordomos decidieron ocupar la tarde del Viernes de Dolores, día que, en ese momento, estaba desierto de cortejos penitenciales, desde que la Cofradía de la Salud dejara de procesionar, hacía veinte años, para trasladarse al Martes Santo.