Luto y austeridad por las calles del casco viejo

La Virgen de la Soledad, a su paso por la nueva plaza de la Hermandad de La Curia, junto a Santiago, anoche./Jaime Insa / AGM
La Virgen de la Soledad, a su paso por la nueva plaza de la Hermandad de La Curia, junto a Santiago, anoche. / Jaime Insa / AGM

La imagen titular de la Hermandad de La Curia protagonizó la procesión de mayor recogimiento de la Semana Santa. La talla de Sánchez Lozano recorrió la zona monumental en su trono en andas portado por profesionales del Derecho

INMA RUIZ Lorca

Silencio y penumbra, trajes negros en señal de luto y La Soledad. La procesión más austera de la Semana Santa salió anoche a la calle. La Hermandad de la Curia, que conforman profesionales de la Justicia, prepara cada año con esmero esta elegante salida procesional en la que la talla de la Virgen, obra del imaginero José Sánchez Lozano, es la protagonista.

Pasadas las 10 de la noche el trono de la Virgen cruzó el umbral de la colegiata de San Patricio portado en andas por 18 portapasos para recorrer en procesión el casco histórico. Entre ellos se encontraba el pregonero de la Semana Santa, el presidente de la Región, Fernando López Miras, que como abogado participa cada año en esta procesión desde su etapa universitaria.

La Virgen lució su nueva corona de plata rematada con 12 estrellas con incrustaciones de ónix negro, el color de la hermandad. En el manto, también negro, bordados en oro y sedas los escudos de la Justicia y de la ciudad Lorca. El medallón central representa la imagen de Jesús bordada en sedas. Completaban el sobrio conjunto las nuevas faldillas del trono, de terciopelo negro, bordadas en oro

El cortejo pasó por la plaza de la Hermandad de la Curia inaugurada hace pocos meses

Las togas del tercio de nazarenos que escoltó a la imagen, contribuyeron a darle austeridad a este cortejo, marcado por el rigor penitencial. La procesión discurrió por la calle Villaescusa, donde hace pocos meses se inauguró una nueva plaza que lleva el nombre de la Hermandad de la Curia. El paso de la imagen por ese nuevo espacio fue un momento especialmente emotivo para los miembros de la cofradía.

Otro de los instantes cruciales del cortejo fue el paso por el porche de San Antonio, una de las puertas medievales de la ciudad, que cada año supone uno de los pasajes de mayor plasticidad de la procesión. La subida de los escalones con el trono en andas, cuyos varales casi rozaron el suelo, se produjo en medio del silencio, solo roto por los flashes de las cámaras y los teléfonos móviles que congelaron la escena.

El dramatismo de la recogida

Larecogida de la procesión siempre está dotada de un singular dramatismo. El conjunto renacentista de la plaza de España se queda a oscuras esperando la aparición de la Virgen en un silencio sepulcral. Se escuchan los pasos de los cofrades y el metal de los faroles en su choque con el suelo. Entonces La Soledad entra por el arco de la calle Cava. Así lo hizo anoche la imagen de Sánchez Lozano, que representa el último de los Dolores de la Virgen, el de la soledad tras la muerte del hijo. El trono cruzó la plaza de España atravesando un pasillo de estandartes y faroles que compusieron las distintas cofradías para guiar a la titular en su recogida hacia la colegiata.

La puerta de San Patricio se abrirá de nuevo esta noche para que La Soledad participe en la procesión del Domingo de Ramos que preside el Paso Negro.

Instantes antes de la procesión del Sábado de Pasión la Hermandad de la Curia concedió el título de Hermano Honorario a Antonio Carrillo Ródenas que lleva más de 40 años al servicio de la cofradía. Es la primera vez que se otorga esta distinción y se hace para honrar a un cofrade que ha trabajado para cinco presidentes de la hermandad y que ha llevado el estandarte de La Curia desde los años 70.