Ensayo general en la arena de la carrera

Fulgencio Martínez Pelegrín y Álvaro Martínez Carrasco preparan la mesa del trono de la Última Cena, ayer./J. I. / AGM
Fulgencio Martínez Pelegrín y Álvaro Martínez Carrasco preparan la mesa del trono de la Última Cena, ayer. / J. I. / AGM

El Paso Morado preside esta noche el cortejo del Perdón, en el que desfila la Última Cena más antigua de España

I. RUIZ LORCAPILAR WALS Lorca

Blancos y azules, azules y blancos, rivalizarán mañana en la arena de la carrera. Lo harán con sus caballos, jinetes, bordados, desfile, imágenes... Pero antes de que llegue el momento de la verdad se verán las caras en el cortejo del Perdón, que procesionará esta noche presidido por el Paso Morado. Es lo que se hace llamar el ensayo general, el preámbulo de la pasión desenfrenada, de la locura, que presenciarán, sentados en las tribunas de la carrera principal, unas once mil personas y otras tantas desde balcones y en la secundaria.

El cortejo de mañana noche presenta como novedad la participación «de forma excepcional» del trono de la Mesa de los Apóstoles que desfilará para conmemorar el 400 aniversario del Vía Crucis lorquino. «Recuerdo una única vez que haya salido el Viernes Santo. Fue hace años. Llovió el Jueves Santo, no pudo salir y se decidió que lo hiciera al día siguiente», contó ayer el presidente del Paso Morado, Fulgencio Martínez Pelegrín.

Lo hizo mientras montaba junto al mayordomo Álvaro Martínez Carrasco la mesa del trono y recordaba que «se trata de la Última Cena más antigua de nuestro país». Fue, dijo, la excusa para que el escultor de Capua no se fuera de Murcia. «Se acababa de casar y tenía previsto marcharse a vivir a Madrid, ya que aquí no tenía para ni para comer. Entonces, fue cuando la Cofradía de Nuestro Padre Jesús Nazareno de Murcia le hizo el encargo de la 'Mesa de los Apóstoles'. Curiosamente cuando el trono es vendido a Lorca y la cofradía murciana decide hacer otro es el hijo del artista el que recibe el encargo, en un momento en que también se planteaba su marcha».

El trono volverá a salir mañana de forma excepcional por el 400 aniversario del Vía Crucis

Martínez Pelegrín coloca las hortalizas que presidirán la mesa de la Última cena. «Las verduras las dona cada año 'El Pavero'. Colocamos habas, brócoli, alcachofas y lechuga». El cordero lo asarán horas antes del desfile y será el presidente del Paso Morado el que lo colocará en la bandeja de barro en la que procesionará. «Lo hacemos en el horno de la Casa del Paso con el mismo cariño que si nos lo fuésemos a comer nosotros», detalló. La mesa también llevará naranjas y pan. Este último amasado y cocido por las monjas del Monasterio de Santa Ana y Magdalena de Clarisas. Ellas solo ponen un requisito para hacerlo, que en el plato de Judas también haya pan, porque antes no era así. Mientras entronizaba la Última Cena volvió a pedir la restauración de todo el conjunto. «Estamos muy preocupados porque su estado es lamentable. Nos dijeron que lo iban a incluir en la programación del Centro Regional de Restauración, pero vinieron e hicieron un anteproyecto y nada más se supo», señaló Martínez Pelegrín, quien añadió que «las imágenes presentan arañazos a consecuencia del granizo que cayó un Jueves Santo de procesión».

El trono data de 1700. Fue realizado por el escultor de Capua, Nicolás Salzillo. «Es una auténtica maravilla. La expresión de sus caras, el pelo, sus gestos... son una auténtica joya que estamos obligados a recuperar, por lo que vamos a seguir reclamando que las tallas sean restauradas lo antes posible», argumentó.

Muy cerca también se llevaban a cabo los últimos arreglos florales del trono de El Calvario, el Cristo del Perdón y la Virgen de la Piedad. Todos ellos, procesionarán esta noche junto con el Cristo de la Misericordia que ayer bajó del Calvario. Este año como novedad se han incluido nuevas variedades florales en cada uno de los tronos. También las tonalidades se han diversificado.

Visita de fieles

Durante la jornada de esta mañana la iglesia de Nuestra Señora del Carmen, sede religiosa del Paso Morado, abrirá sus puertas a los fieles que deseen contemplar sus tronos de cerca. Es una tradición acudir a rezar a sus pies en las horas previas a la procesión. La presencia de público se multiplica en la jornada de Viernes Santo. Prácticamente se hace imposible acceder a las sedes religiosas de blancos y azules, la capilla del Rosario y la iglesia de San Francisco, donde estos días se muestra una exposición extraordinaria con los mantos y enseres que se podrán ver desfilando poco después por la carrera principal. Permanecerán abiertas a mediodía, ya que poco después cerrarán sus puertas para organizar el desfile que recorrerá las principales calles de la ciudad. Y antes de que los cortejos se echen a la calle serán las recogidas de banderas de blancos y azules en el centro.

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