Emotiva Salve de los blancos a la Virgen de la Amargura

Los blancos, durante el canto de la Salve ante el trono de la Virgen de la Amargura, anoche. / Jaime Insa / AGM
Los blancos, durante el canto de la Salve ante el trono de la Virgen de la Amargura, anoche. / Jaime Insa / AGM

Los mayordomos rodearon a su titular con los hachones y crucetas con los que participaron en las procesiones

INMA RUIZ LORCA

El Paso Blanco cerró ayer los actos con motivo de la Semana Santa con la tradicional Salve a su titular, la Virgen de la Amargura. La capilla del Rosario volvió a abrir sus puertas anoche para recibir a los blancos que, en forma de Salve, entonaron un canto de alabanza y agradecimiento a 'la Virgen Guapa', que en su trono decorado con claveles rosas, presidía el acto. En el Altar Mayor, se situaban estandartes y banderas. Esta es una cita ineludible para la cofradía, con la que pone el broche de oro al ciclo pasionario lorquino.

Tras la finalización de la eucaristía, los mayordomos que formaron parte de los cortejos rodearon el trono de la Virgen portando en sus manos los hachones y crucetas que utilizaron durante las procesiones. Fue un acto simbólico de agradecimiento por la protección recibida durante los desfiles bíblico pasionales, especialmente esta Semana Santa en la que la amenaza de lluvia ha hecho peligrar la celebración de algunas de las procesiones.

La inquietud de los cofrades por la responsabilidad que asumen al poner en marcha los cortejos ha sido una constante, sobre todo el Viernes Santo, cuando la lluvia hizo acto de presencia mientras la Virgen de la Amargura iba por la mitad de su recorrido. El temor de que el agua dañara el palio y el manto de la imagen les hizo pasar momentos de gran tensión, que después se tornaron en alivio, cuando comprobaron que no había sufrido daños.

Una lluvia de pétalos cayó desde la cúpula de la capilla del Rosario durante el acto

Los desvelos y los sacrificios y las horas de trabajo dedicadas por los cofrades a la casa del paso durante todo el año se olvidaron cuando los asistentes entonaron la Salve, con más emoción que nunca si cabe, mientras una lluvia de pétalos de rosa comenzó a caer desde la cúpula del templo sobre el trono de la Amargura. La bella y emotiva estampa que caracteriza este acto se viene repitiendo desde hace décadas. Es una de las más esperadas por los blancos, que no apartaban su vista de la talla de José Sánchez Lozano entre la fina cortina de flores deshojadas.

El último volteo de enseñas

Una vez finalizada la Salve, los blancos se deshicieron en elogios a la Virgen de la Amargura. Los espontáneos vivas y aplausos resonaron una y otra vez en el templo, pero había llegado el momento de la despedida. Los mayordomos salieron con sus banderas hacia el exterior del templo, donde aguardaba la Agrupación Musical Virgen de la Amargura. Al son de los himnos 'El Tres' y 'Guapa', los abanderados voltearon por última vez este año sus enseñas, renovando el entusiasmo de los asistentes. Fue la última imagen de la Semana Santa que quedará en sus retinas. Las puertas de la capilla del Rosario se cerraron poniendo punto final a la Semana Santa. Habrá que esperar un año para ver de nuevo en procesión a la Virgen de la Amargura. La directiva del Paso, del Coro de Damas, directores artísticos, bordadoras, costureras y el resto de cofrades comienzan el trabajo para poner en marcha los desfiles bíblico pasionales del año que viene.