Caballos de élite en la 'carrera'

La familia de Cristóbal Camps (c), con los caballos de raza autóctona balear que han traído desde Menorca para el Paso Blanco./
La familia de Cristóbal Camps (c), con los caballos de raza autóctona balear que han traído desde Menorca para el Paso Blanco.

Azules y blancos traen de todo el mundo los ejemplares más espectaculares. La rivalidad es extrema, las cofradías buscan el riesgo en el desfile para poner en pie a la grada y lucir sus bordados

INMA RUIZ LORCA

«No hay en el mundo un espectáculo parecido con tantos profesionales del mundo del caballo». Lo dice Cristóbal Murillo, un ganadero y ojeador de caballos de Menorca que lleva 20 años trayendo los mejores ejemplares a la procesión azul. Participa en espectáculos ecuestres por todo el mundo, pero no falla nunca a su cita con Lorca en Semana Santa. «Me encanta», asegura convencido. Cada año se va con el afán de domar mejor aún a los caballos para que estén más preparados para las procesiones del año siguiente.

El caballo es uno de los grandes protagonistas de la Semana Santa, cada vez son más numerosos los grupos a caballo y la cifra de ejemplares va en aumento. En la procesión de Viernes Santo, la más importante para blancos y azules, se podrán ver en carrera 347 caballos de las mejores yeguadas, sobre todo de pura raza española, luciendo espectaculares bordados o en veloces y triunfales carros de los personajes bíblicos.

EL DATO

347
caballos de las mejores ganaderías participarán en los desfiles bíblico pasionales. Los pasos blanco y azul han tenido que aumentar el número de boxes porque cada año se diseñan nuevos mantos para grupos de caballería, por lo que son precisos más ejemplares.

Cada año se da un nuevo giro de tuerca para ofrecer un espectáculo diferente, arriesgado, que ponga a la grada en pie y eso solo se consigue con caballos de alta escuela y jinetes y amazonas profesionales. Las cofradías buscan entre las mejores ganaderías de toda España esa excelencia para conseguir el triunfo en la carrera. Quieren ser los mejores. «Buscamos lo diferente, no podemos bajar el listón», afirma el vicepresidente de la comisión de caballos del Paso Blanco, Jesús Úbeda. «La belleza del caballo tiene que ser fuera de lo normal y que la doma sea perfecta. Que pase el caballo por la carrera y que no lo olviden fácilmente los que no entienden de equitación, eso es lo que nos interesa». Una comisión, formada solo por profesionales del mundo del caballo, se dedica a este menester en la cofradía.

Solo el 30% de los equinos son de ganaderos lorquinos, se busca la profesionalidad

Tanto en el Paso Blanco como en el Azul, solo el 30% de los ejemplares son de Lorca. El porcentaje se ha invertido en los últimos dos años, aunque en la ciudad hay mucha afición gracias a la Semana Santa y las ganaderías son cada vez mejores, reconoce Úbeda. «El lorquino se deja la piel en la carrera, lo vive mucho, el que tiene un caballo bueno, desde luego, tiene preferencia sobre el resto en el Paso Blanco», afirma. Pero el nivel de profesionalización que ha alcanzado el espectáculo ecuestre de la procesión bíblica requiere buscar en todos los rincones los caballos adecuados. «Quiero lo mejor, me da igual donde esté, voy donde sea», asegura convencido el responsable de la comisión de caballos y carros del Paso Azul, Domingo Albarracín.

Cantera lorquina

El Paso Azul fomenta la cantera lorquina en el grupo de los etíopes, que van sin montura, el más singular por las disparatadas acrobacias que realizan y para el que se requiere máxima preparación. «Es muy difícil, los caballos sudan y el jinete se resbala, aguantar sobre el caballo es complicado», afirma Albarracín.

Pero los azules han encontrado su filón de espectáculo en los profesionales de cine internacionales que lo dan todo en veloces cuadrigas, otra de las señas de identidad de la cofradía. Este año participarán en las procesiones 18 extras de cine. «Han hecho un parón en una superproducción que estaban grabando en Túnez para venir a Lorca», cuenta orgulloso.

Lorca se ha convertido en referente para los que se dedican a la alta competición

La repercusión de participar en las procesiones de Lorca es cada vez mayor y son los propios caballistas los que quieren venir a lucir sus ejemplares y a superarse. La Semana Santa es un gran escaparate para el mundo ecuestre, afirman. A veces no hay ni que buscar. «Hay yeguadas importantes a las que les tenemos que decir que no, porque no hay sitio en las cuadras». En la nave del Paso Blanco han añadido este año 40 boxes y en el Huerto de la Rueda, donde se guardan y entrenan los caballos del Paso Azul, también han ampliado el espacio dedicado a los caballos, asegurando siempre su máximo bienestar en espaciosos boxes de competición.

La cofradía azul batirá este año su récord de participación de caballos en las procesiones con 207 ejemplares llegados de puntos tan dispares como Burgos, Sevilla, Madrid, Valencia o Menorca y también de Francia. Domingo Albarracín viaja por todo el mundo por motivos profesionales y aprovecha sus ratos libres para buscar caballos. «Tengo organizada una red de ojeadores para conseguir los mejores». Además de los extras de cine, el conocido rejoneador Rafael Peralta participará en las procesiones de Jueves Santo y Viernes Santo, también los hermanos Francisco y Santiago Amador y Antonio Angulo, campeones de la Copa Ancce en el salón internacional del caballo de pura raza española (Sicab) en Sevilla.

Cada uno de estos profesionales de gran renombre que vienen de fuera traen detrás a 30 o 40 personas más que «hablan después de lo que han visto aquí. Lorca se ha convertido en un punto de referencia» y polo de atracción para los que se dedican a la alta competición, afirma Albarracín.

Un veterinario está pendiente de los animales las 24 horas en las sedes de las cofradías y, en carrera, una decena de profesionales está alerta ante cualquier incidencia. El animal sufre mucho, por eso elegimos caballos fuertes. En los 40 minutos que dura el recorrido principal, «dan el 150%», asegura el responsable de la comisión blanca.

Raza autóctona balear

La fuerza, la imponente presencia y el brillante pelo negro de la raza autóctona balear hace que blancos y azules se disputen los mejores ejemplares porque el espectáculo, con ellos, está garantizado. Son capaces de caminar en corbeta más de 10 metros. Cristóbal Camps lleva 23 años viniendo al Paso Blanco con su familia. Esta Semana Santa ha traído 22 hermosos ejemplares que llevan todo el año entrenando para la ocasión. «Hacemos los entrenamientos en una calle estrecha para que los caballos se acostumbren al 'tubo' de la carrera». Llevan muchos años sacando la caballería de 'la Saba', una de las más emblemáticas. Siempre se busca que el caballo que luce el bordado más especial del grupo, la 'Capeta del negro', sea diferente. «Es el manto que espera ver la grada y el caballo tiene que ser distinto, el mejor de todos», afirma Úbeda.

El viaje desde Menorca es largo, día y medio a bordo de dos ferris, si el tiempo acompaña, pero «merece la pena, aquí tenemos amigos, venimos por amistad», afirma Camps.

Ninguna de las cofradías habla de dinero, del coste de esta fantástica exhibición ecuestre que supone la Semana Santa de Lorca. «Si tuviéramos que pagar lo que realmente cuesta sería imposible», dice discreto Úbeda. Muchas ganaderías vienen de forma desinteresada.

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