Barroquismo morado y penitencia en la procesión del Cristo del Perdón

El Cristo del Perdón, titular del Paso Morado, de Roque López, con la cruz sobre su hombro/
El Cristo del Perdón, titular del Paso Morado, de Roque López, con la cruz sobre su hombro

La imagen del nazareno partió desde la parroquia del Carmen a media tarde, junto con la Piedad, la Santa Cena, el Calvario y el Cristo de la Misericordia

INMA RUIZ

lorca. El Jueves Santo es de túnicas moradas y de penitencia. El Paso Morado mostró anoche sus imágenes barrocas en la procesión del Perdón. El Nazareno o Cristo del Perdón, titular de la cofradía, obra del escultor Roque López, es una obra de 1787 que procesiona sobre el trono más antiguo de los desfiles pasionales lorquinos, una pieza de 1951.

Cada año le acompañan en la carrera decenas de penitentes con cruces al hombro, y a veces descalzos, en cumplimiento de promesas. Sale en la procesión del Jueves Santo desde hace 77 años y es una de las imágenes más antiguas de la Semana Santa de Lorca, un honor que corresponde a otro de los grupos escultóricos de los morados: la Santa Cena, de Nicolás Salzillo (padre del imaginero Francisco Salzillo), realizada en el año 1700. Este grupo escultórico, considerado el cenáculo más antiguo de cuantos desfilan en la Semana Santa española, está formado por 13 imágenes, de las que solo nueve son originales y las cuatro restantes, obra de José Jerique Chús, realizadas en 1953.

La expresividad de las figuras ha convertido este 'paso de misterio' en uno de los más populares de las procesiones de Lorca, un hecho al que contribuye la pintoresca puesta en escena del Paso Morado, que dispone sobre la mesa de los apóstoles comida real, que incluye un asado de cordero, verduras y frutos de la huerta, y panecillos elaborados para este paso por las monjas clarisas, que son sus custodias.

El grupo escultórico de Salzillo padre, con 319 años, es el cenáculo más antiguo de España

En el cortejo del Paso Morado, anoche, también destacaron los meritorios tronos del Calvario, del año 1945, el Cristo de la Misericordia y la Piedad. El grupo del Cristo de la Misericordia ha estrenado este año el estandarte que representa a la talla del crucificado entre nubes y que incluye un relicario con un clavo del Cristo de De Bussy, que fue destruido en la Guerra Civil. Los mayordomos que lo escoltan estrenaron nuevos trajes y los portafaroles no llevaron la tradicional lámpara, sino un incensario que llenó la carrera de aromas litúrgicos.

Le siguió en el orden de procesión el trono de la Virgen de la Piedad, que acaba de ser restaurado en un taller municipal de los daños que sufrió como consecuencia de los terremotos del año 2011 y la lluvia que descargó sobre la talla en una de sus salidas en procesión. La imagen de la Virgen y de Jesús en su regazo, obra de García Mengual de 1982, desfiló sobre un trono que también ha sido restaurado. Junto a ella, el estandarte dedicado a su advocación, el más grande de los del cortejo morado.