Afligido canto al Crucificado en Lorca

El Cristo de la Misericordia portado por los hermanos del Socorro en la bajada del Calvario, anoche. / jaime insa / agm
El Cristo de la Misericordia portado por los hermanos del Socorro en la bajada del Calvario, anoche. / jaime insa / agm

Los Hermanos del Socorro llevaron al Cristo de la Misericordia del Calvario al Carmen

INMA RUIZ LORCA

El Crucificado salió de la ermita de la Misericordia del Calvario pasadas las 11 de la noche en penumbra, a hombros de los Hermanos del Socorro del Paso Morado, ataviados con túnicas granates y la cabeza encapuchada. No había adornos ni lujosos tronos. Se trata de una de las estampas más sobrecogedoras de la Semana Santa de Lorca. El dolor por la muerte de Jesús se expresó a las puertas de la ermita en forma de saeta desgarrada, profunda, que estremeció a los que asistieron a este recorrido penitencial que se celebra desde el año 2000.

El Paso Morado estrenó en este recorrido penitencial el nuevo estandarte con la imagen de Jesús bordado en sedas

El Canto de la Pasión, interpretado por un coro masculino de 22 voces, rompió el silencio durante el trayecto. La tradición de este canto data del siglo XVII y fue recuperado hace pocos años por el director de la banda municipal de música, Antonio Manzanera.

Penitencia y promesas

Iluminaban el camino velas y hachones portados por miembros de la cofradía y por cerca de 80 penitentes, ataviados con la misma túnica de nazareno granate, el color primitivo de la Hermandad del Socorro, que procesionaron con las cabezas cubiertas con la capucha franciscana. Es una procesión de penitencia y promesas. No hay túnicas en el Paso Morado para todos los que desean participar en la bajada penitencial. «Tenemos que confeccionar más, a muchos les tenemos que decir que no», lamentó Tomasa Lorente, la presidenta de las Damas de la Virgen de la Piedad.

La talla, esculpida por Isabel Biscarr Cuyás en 1945, descansaba sobre los hombros de siete hermanos del Socorro. Durante el descenso del Calvario, hicieron varios relevos debido al gran peso que tienen que soportaban por la gran pendiente del monte. El suelo resbaladizo y los escalones que tuvieron que salvar en algunos tramos hicieron muy complicado el trayecto de los nazarenos, que contaban con la dificultad añadida de llevar los rostros cubiertos.

El Paso Morado estrenó en la bajada penitencial el estandarte del Cristo de la Misericordia, realizado en sedas naturales y oro bajo la dirección de Francisco Martínez Bernal. Representa el momento en el que se abre el cielo y dos ángeles quitan la corona a Cristo en la Cruz. La mayor singularidad del estandarte es que, en su parte superior, lleva un relicario con un clavo de la Cruz del antiguo Cristo de la Misericordia obra del escultor del siglo XVII Nicolás de Bussy, que fue quemado durante la Guerra Civil. La familia Coronel, muy cercana al Paso Morado, custodió la reliquia que se salvó de las llamas durante años y ahora esa simbólica pieza se ha incorporado al estandarte.

Serenata al Perdón

En la medianoche, la imagen del Cristo de la Misericordia se adentró en el templo carmelita, ante cientos de personas que aguardaban su llegada y que minutos más tarde asistieron a la serenata dedicada al titular del Paso Morado, el Cristo del Perdón. El Nazareno, con la cruz a cuestas, franqueó la puerta principal del templo en su trono decorado con una alfombra de claveles granates.

Frente a las puertas de la sede religiosa del Paso Morado, tuvo lugar la fase final del Concurso Nacional de Saetas, organizado por la Peña Cultural Flamenca. Cada concursante interpretó una saeta por seguiriyas. El jurado valoró la hondura flamenca, la pureza de los cantes y la calidad literaria.

Esta noche, el Paso Morado presidirá la procesión del Perdón, en la que la cofradía sacará a la calle todas sus imágenes religiosas, entre las que destaca el grupo escultórico de la Santa Cena, el cenáculo más antiguo de la Semana Santa española. Ocho de los apóstoles fueron esculpidos por Salzillo padre en el siglo XVIII. Los cofrades dispusieron ayer la mesa de la Santa Cena con cordero asado para la procesión.

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