Sol, velas y farolas para la Vera Cruz en Cartagena

Un momento del cortejo./P. Sánchez / AGM
Un momento del cortejo. / P. Sánchez / AGM

La cofradía del Nazareno se despide de la Semana Santa con un cortejo de tarde adelantado una hora

José Alberto González
JOSÉ ALBERTO GONZÁLEZCartagena

La combinación de la luz solar, la de las velas de cera de los hachotes, la de las cartelas de los tronos y la de las farolas de la vía pública sirvió este sábado un juego de contrastes en la procesión de la Vera Cruz, una despedida de la Cofradía Marraja marcada por el adelanto de la salida en una hora respecto a 2017.

El hecho de que el cortejo abarcó un mayor tramo de la tarde permitió a los espectadores contemplar con más claridad la variedad de colores de capuces, capas y túnicas, así como disfrutar de un desfile en plena transición: desde las siete de la tarde hasta el atardecer, a eso de las ocho y media; y desde entonces a las diez y veinticinco, cuando el desfile estaba ya recogido.

La nueva directiva de la hermandad morada modificó el horario, en especial, para facilitar la asistencia a los oficios del Sábado de Gloria a aquellos hermanos que lo desearan. Y esta decisión permitió, en efecto, sacar más partido a la jornada.

Dentro de una procesión de formas sobrias por el luto ante la muerte de Jesús, el público aplaudió momentos como la incorporación del tercio de las Santa Mujeres, que venía del Rectorado de la Universidad Politécnica, al desfile que arrancó en la iglesia de Santa María de Gracia. También reaccionó con palmas en el giro del grupo escultórico, que es portado solo por féminas y delante del que caminó el rector, Alejandro Díaz, desde la calle Duque a Caridad. Entre las nubes de nazarenos sanjuanistas se vio a Noelia Arroyo, quien este domingo -como el Martes Santo con la agrupación california de San Pedro- desfila como madrina del Resucitado, en virtud de su cargo de consejera de Transparencia, Participación y Portavoz.

‘Gaudeamus igitur’ y la NASA

Al son del universitario himno ‘Gaudeamus igitur’ (que paradójicamente significa «Alegrémonos pues»), la Agrupación de los Estudiantes empezó su marcha en la sede de la UPCT, en la Subida a San Diego, apenas cinco minutos después de haberlo hecho del templo de la calle del Aire los guiones de la Cofradía y el grupo de acompañamiento.

Tras ellos, marcharon, entre redobles, los granaderos cadetes, y a continuación el Santo Cáliz -que a las nueve y cuarto estaba ya de recogida tras el correspondiente cohete-; el Santo Sudario, que muestra en una hornacina de madera una réplica de la Santa Síndone de Turín realizada por la NASA; el Santo Amor de San Juan, el tercio y trono de la Vera Cruz; la Santísima Virgen de la Soledad de los Pobres; y el piquete de granaderos, quienes lucieron el arma a la funerala y la cabeza descubierta.

En el día donde se rinde culto a la desnuda cruz de Cristo, los morados se despidieron entre marchas como ‘Dolorosa’ y ‘Mater Mea’ (el agudo sonido del xilófono como punzadas de angustia), que acentuaron el pesar de la madre que perdió a su hijo de forma inmisericorde.

En el desfile más joven de la más que tricentenaria hermandad del Nazareno, surgido hace en 1956 tras modificaciones de la liturgia, el pesar de la Soledad -que hoy será júbilo- fue simbólicamente mitigado por la compañía de veintisiete manolas.

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