El Resucitado y la Virgen celebran el aniversario de la Hermandad Blanca

Un momento del cortejo./A. Gil / AGM
Un momento del cortejo. / A. Gil / AGM

La cofradía cumple 75 años con un desfile de cinco horas, que acabó con las dos imágenes juntas frente a Santa María de Gracia

Eduardo Ribelles
EDUARDO RIBELLESCartagena

El Resucitado y la Virgen del Amor Hermoso, celebraron, frente a frente, junto a la Iglesia de Santa María de Cartagena, el 75 aniversario de la Hermandad Blanca, casi al final de la última procesión de la Semana Santa de 2018 en Cartagena. Mecidos por los portapasos y ante cientos de personas, reprodujeron una de las estampas tradicionales de este desfile, que culmina diez días de fiestas pías.

El cumpleaños estuvo plagado de novedades, como la salida de una copia del sudario original de la cofradía blanca, la participación, justo detrás, de una docena de veteranísimos penitentes de la hermandad y el estreno de los hachotes por parte del tercio titular.

El desfile, de cinco horas y veinte minutos de duración, fue el colofón a diez días de Semana Santa. Y la Cofradía del Resucitado culminó las fiestas pías con la celebración de su aniversario por todo lo alto. Sacó para ello, a ruedas, el trono original que fue sustituido por el actual, contó con la participación de la Policía Local, con estandarte nuevo con la imagen de la cofradía y tuvo entre sus tercios al de la Aparición de Jesús a los Discípulos de Emaus, que estrenó galas coincidiendo con el aniversario.

Cientos de personas disfrutaron de todos estos hechos y de los habituales, que han convertido el desfile del Domingo de Resurrección en una fiesta alegre por el regreso de Cristo al mundo de los vivos. Destacó el cariño con el que el público vio pasar los tronos del Santo Ángel, de la Aparición de Jesús a Santo Tomás y del San Juan. También lo hicieron las decoraciones florales y vegetales como el limonero del trono de la Aparición de jesús a María Magdalena.

La climatología también acompañó. No hacía frío a la salida de los guiones y la escolta de granaderos, que tuvo lugar a las diez y media. Y la temperatura fue subiendo hasta los 25 grados de las dos de la tarde, cuando entraba por la puerta de Santa María el trono de la Aparición de Jesús a los Apóstoles en el Lago Tiberiades, con las redes llenas de peces reales.

Entró el San Juan, entre vivas, y entonces fue cuando, con la Virgen a 200 metros del pórtico, salió por él el resucitado, se puso frente a María y los portadores de los dos tronos los mecieron durante unos minutos, ante los aplausos y la lluvia de flores. Para entonces, los abanicos y los pañuelos sobre la cabeza, para burlar al sol ya habían hecho su función para conjurar el calor. Penitentes y portapasos no sufrieron ninguna baja por ello, porque el calor se concentró solo en las dos últimas horas de desfile.

Tras el ‘baile’ entre el Cristo y la Virgen, el primero entró y la segunda le siguió para quedarse frente a la fachada de Santa María y ser mecida mientras el público cantaba la Salve. Después, el piquete de Artillería tocó el himno de España y la imagen entró en la iglesia, entre vítores y aplausos.

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