La Piedad bendice a sus promesas

Miles de personas acompañarán esta noche a la Virgen en el primer desfile marrajo

C. R.

Los cartageneros amantes de sus tradiciones tienen en este Lunes Santo uno de sus días cumbre. La Santísima Virgen de la Piedad, a la que el pueblo ve y trata como su patrona, sale a la calle en el estreno de la Cofradía Marraja esta Semana Santa. Lo hace como receptora de súplicas y agradecimientos a partes iguales. Es tradición que miles de personas sigan los pasos de María, que lleva en su regazo a su hijo muerto, en su peregrinar anual.

La llamada Procesión de la Promesas de la Santísima Virgen de la Piedad tiene su origen en el año 1930 cuando los marrajos comenzaron a organizarla desde el almacén que tenía en la calle del Adarve, dentro de los preparativos de cara al Viernes Santo. Fue ideada como una procesión de traslado, sencilla, aunque poco a poco, adquirió una gran popularidad porque los cartageneros vieron en la Piedad a esa Virgen de la Caridad que en contadas ocasiones sale de su templo. Ante esta situación, los marrajos decidieron en 1946 convertirla oficialmente en la procesión de las promesas.

Entre las curiosidades de la imagen de procesión está que fue la primera que salió por las calles cartageneras tras la guerra civil. Fue el 7 de abril de 1939.

El cortejo parte a las nueve de la noche para completar el recorrido habitual de las cofradías, salvo en su último tramo, que suprime la calle Jara para entrar por la de San Miguel hasta la puerta de la parroquia de Santa María de Gracia, donde se le canta la Salve a la Virgen. Eso ocurrirá a la una de la madrugada, según el milimétrico desarrollo previsto por los siempre puntuales guiones marrajos.

El despeje de la Policía Local y el sudario de la Cofradía Marraja, escoltado por el grupo femenino de acompañamiento de Nuestro Padre Jesús Nazareno, encabezan una procesión en la que también participa la Agrupación de Granaderos, incorporada más recientemente al cortejo, igual que el segundo tercio de La Piedad. La del Santo Cáliz procesiona con el carro bocina de la cofradía. El cáliz fue diseñado por Francisco Portela en los años veinte y el trono fue construido por el orfebre Orrico. Los cuatro evangelistas también son de un artista valenciano llamado Manuel Biot. Aunque la protagonista de la procesión es la Virgen de la Piedad y sus tercios de penitentes.

De los dos piadosos, saldrá primero a la rampa de Santa María de Gracia el de acompañamiento del trono alegoría. Es un grupo de capirotes que participó en este desfile por primera vez en 2001. El trono insignia representa fidedignamente la cúpula de la iglesia de la Caridad, incluidas las artísticas vidrieras realizadas en miniatura por la artesana local Carmen Zambrana. Fue realizado en los talleres Orovio de la Torre, en Ciudad Real, para que pudiera ser estrenado también hace dieciocho años.

Este tercio y su carro alegoría preceden al grupo titular de penitentes y el trono con la imagen de la Piedad. La talla mariana fue realizada en 1939 por José Capuz. Tanto la corona como el corazón que saca esta noche fue costeado por el pueblo de Cartagena en la denominada operación plata, que se puso en marcha en 1963. Uno de los momentos más emotivos del cortejo se vive en la puerta de la iglesia de la Caridad. Al llegar el trono de la Piedad se abren de par en par las puertas del templo y los portapasos entregan un ramo de rosas negras a la patrona de Cartagena. Eso está previsto que ocurra a las 23.42 horas. Tras la ofrenda de los devotos marianos, se hará el silencio para que los asistentes puedan entonar una salve que siempre resulta sentida y emotiva. Trece minutos después, la procesión se pondrá en marcha de regreso.

Suena 'Plegaria'

La Virgen es portada por más de un centenar de portapasos que sienten durante todo el trayecto el aliento de las miles de personas que acompañan como promesas a la Virgen. En esta noche tan especial, las bandas de música interpretan las marchas 'Plegaria', del maestro José Torres Escribano, y 'Caridad Chica', una dedicatoria a la Piedad de quien durante años fue director de la banda de música de la Guardia Real, el general Francisco Grau Vegara.

Si esta procesión destaca por la participación de los cartageneros como promesas, también lo hace por la abundante presencia de nazarenos. Los marrajos no tienen procesión infantil, pero en cada uno de sus cortejos abren la puerta a la masiva participación de niños ataviados con la característica túnica morada, tocados con su mocho y con la clásica vara metálica rematada en cruz. Podrán disfrutar de una noche que la Aemet anticipa como primaveral.