Y las nubes se abrieron para la Soledad

La Virgen de la Soledad, en la puerta de Santa María, durante la Salve. / j. m. rodríguez / agm
La Virgen de la Soledad, en la puerta de Santa María, durante la Salve. / j. m. rodríguez / agm

Decenas de fieles honraron a la Virgen el viernes por la noche con una Salve a las puertas de la iglesia, tras ser cancelada la procesión

José Alberto González
JOSÉ ALBERTO GONZÁLEZ

La Virgen de la Soledad obró en la noche del Viernes Santo un pequeño milagro cofrade en Cartagena. Decenas de fieles esperaban a las puertas de la iglesia de Santa María de Gracia su salida hasta el dintel del templo, para cantarle la tradicional Salve de cierre de procesión, a pesar de la suspensión de ésta por la lluvia. Y apenas había asomado la «madre» de los marrajos a la calle del Aire, trasladada en una carroza desde el interior del recinto, cuando se abrieron las nubes. La lluvia quedó en suspenso y los devotos entonaron la melodía popular: «Dios te Salve, Reina y Madre de misericordia, vida, dulzura y esperanza nuestra...».

Y fue regresar el trono a la iglesia, hacia las diez de la noche, cuando devotos y procesionistas (algunos de los cuales no pudieron reprimir la emoción y estallaron en vivas y aplausos) tuvieron que sacar de nuevo sus paraguas. Atrás quedaba una intensa y emotiva despedida a la Soledad, punto final al vía crucis organizado para las nueve por la Cofradía Marraja en la iglesia como alternativa al desfile del Santo Entierro. En el acto, al que asistió la alcaldesa, Ana Belén Castejón, el hermano mayor marrajo, Francisco Pagán, agradeció la comprensión de los cofrades y del público con la decisión de no sacar a las calles la procesión, para preservar un rico patrimonio artístico heradado «desde hace siglos» por la hermandad.

El capellán marrajo, Fernando Gutiérrez Reche, alabó la actitud de los cofrades, después de todo un año de preparativos. Y señaló que la adversidad del momento debía ser vista desde el punto de vista cristiano de la aceptación de la «voluntad» de Dios.

Vía crucis en el interior

También habló de que era una oportunidad para el «hermanamiento» y la unidad de los marrajos. Añadió que la lluvia es, además, una «bendición» para los «sedientos» cultivos del Campo de Cartagena.

En la madrugada del viernes, la lluvia respetó la procesión del Encuentro de Cartagena, pero no permitió que se celebrara la procesión del Santo Entierro. En una reunión celebrada por la mañana, la Junta de la Mesa de la cofradía, presidida por Francisco Pagán, decidió no sacar las imágenes a la calle durante la noche.