El Miserere conjura el poder y el dinero como falsos dioses

Reparto de romero en el Miserere/ J. m. Rodríguez / agm
Reparto de romero en el Miserere / J. m. Rodríguez / agm

El principal acto litúrgico de la Cofradía Marraja durante la Cuaresma reúne a 400 personas en la iglesia de Santo Domingo

Eduardo Ribelles
EDUARDO RIBELLES

Alrededor de 400 personas recibieron ayer una invitación a «negar a los falsos dioses del poder y del dinero, que hoy dirigen el mundo», y «ser más austeros y humildes, para no caer en el consumismo y la vanidad». «Hay que hacer examen de conciencia en Cuaresma y llegar a la Pascua con un corazón nuevo». El capellán de la Cofradía Marraja, Fernando Gutiérrez Reche, expresó, en la homilía del Miserere, su deseo de que todos los asistentes superen «unos momentos de cambio social, en los que ser creyente no está de moda», y aprendan a «amar a Dios» y «seguir al Nazareno con la cruz todos los días».

Tras los corrillos en la puerta de la iglesia de Santo Domingo, la celebración del principal acto litúrgico de la Cofradía Marraja, antes de la Semana Santa, comenzó a las nueve de la noche con la procesión claustral desde la capilla. La encabezó el estandarte de su titular, seguido por una nutrida comitiva con hachotes, hasta la antesala del altar. Hubo que racionar el espacio para que cupieran todos, incluidos los hermanos mayores de las cuatro cofradías, liderados por el de los marrajos, Francisco Pagán.

En las primeras primera filas estuvieron el presidente de la Comunidad Autónoma, Fernando López Miras; la presidenta de la Asamblea Regional, Rosa Peñalver; la alcaldesa, Ana Belén Castejón; el consejero de Hacienda, Fernando de la Cierva; y el rector de la Universidad Politécnica, Alejandro Díaz Morcillo. También varias autoridades militares, con el almirante de Acción Marítima, Juan Luis Sobrino, a la cabeza. Asimismo, asistieron el pregonero de la Semana Santa, Tomás Martínez Pagán; la nazarena mayor, Elo Pavía Galán; y el Procesionista del Año, Rafael Ruiz Manteca.

El Coro de los Peregrinos de 'Tannhäuser' fue puesto como ejemplo de la búsqueda del perdón

A todos saludó Fernando Gutiérrez Reche, tras los últimos acordes del Coro de los Peregrinos de 'Tannhäuser', interpretado por la Masa Coral Tomás Luis de Victoria. «Es como un himno para nuestra Cofradía. Pertenece a una ópera de Wagner, que busca su redención y que oye un coro de personas que vuelven de obtener el perdón de sus pecados en Roma», explicó el sacerdote, quien recordó que el canto del Miserere, al final de la ceremonia, también glosa una «petición de perdón por parte del Rey David».

Pero este perdón «es una cruz que tenemos que aprender a llevar en el trabajo de cada día, en los sacrificios en el seno del matrimonio, con los hijos, con las personas mayores, con los desfavorecidos y también con los enemigos. Seamos cirineos de todos ellos», apuntó Gutiérrez Reche.

Tras su intervención, asistida por nueve miembros más del clero, todos se volvieron hacia el Nazareno. El humo desprendido por un incensario envolvió su imponente imagen, rodeada de cirios y flores blancas, mientras sonaba la pieza que da nombre a la ceremonia. El último acto simbólico fue la bendición de las ramitas de romero, presentadas al capellán en una bandeja por el presidente de la Agrupación de Nuestro Padre Jesús Nazareno, José Ramón García Carrero. Un sentido «podéis ir en paz» de Gutiérrez Reche, mientras la Agrupación Musical Sauces tocaba 'Nuestro Padre Jesús', puso fin al acto litúrgico. Los primeros en salir fueron los integrantes de la procesión claustral, con un orden muy riguroso. Les siguieron el resto de fieles, con la semilla del perdón y la redención plantada en sus corazones.