«Es muy emocionante cantar a las imágenes en la calle, con los tambores de fondo»

Jesús León, con su trofeo. / A. C.
Jesús León, con su trofeo. / A. C.

Jesús León Ganador del V Concurso Nacional de Saetas de Cartagena

M. CONESA / M. ESPEJO

Desde los 7 años lleva el sevillano Jesús León cantando saetas. Empezó como un juego en el que su abuelo le daba cinco duros para que se aprendiera una nueva canción y así el pequeño se daba algún que otro capricho como los cromos de su equipo de fútbol. Y ahora, con treinta, la mayor parte de su tiempo la dedica al cante, con actuaciones por toda la geografía española, y compaginando esta pasión con su empresa de pintura. La iglesia de Santa María de Gracia fue el pasado sábado el último escenario en el que este sevillano demostró su talento convirtiéndose en el ganador del V Concurso Nacional de Saetas de Cartagena, organizado por la Agrupación de Portapasos de la Piedad.

-Llegó y venció. ¿Cómo se siente?

-Muy satisfecho y emocionado. Era la primera vez que participaba en este concurso y me ha sorprendido bastante el excelente trato que han tenido con los artistas. He estado arropado en todo momento y sobre todo, destacaría lo bien que ha respondido el público. En las semifinales en la Casa del Folclore no cabía más gente, y en Santa María de Gracia, igual. ¡Es que tú vas a Sevilla y no se llena ni media iglesia! ¡Aquí la gente vive y disfruta las saetas!

-¿Cómo fue el momento de la actuación?

-Le di la vuelta al micrófono y no quise mirar ni al público ni al jurado. Sólo tenía ojos para ella, la Virgen de la Piedad. Creo que eso es lo que me ha dado tranquilidad. Yo me suelo poner muy nervioso en este tipo de actuaciones, pero ha sido mirar la imagen, pedirle fuerzas para que todo fuera bien y eso realmente ha sido lo que me ha ayudado. También tenía en mi mente a alguien muy especial, a mi niña. En unos meses nacerá mi hija y es en ella en quien he pensado cuando he cerrado los ojos.

-¿Qué le atrae de la saeta?

-A mí lo que no me gusta es la parafernalia que hay detrás, a mí me gusta venir, hablar con la imagen y ya está. El año pasado, por ejemplo, iba por Sevilla andando y se me antojó cantarle a un paso y le dije al capataz que parara y le canté. Eso es lo que me gusta de la saeta. Cantarle a la Virgen porque simplemente me apetece, vamos, porque yo quiero, y así es como las cosas salen mejor.

-Volverá a venir a Cartagena a cantar en Semana Santa. ¿Preparado?

-Tengo muchísimas ganas de volver y más en esas fechas. No he estado nunca en las procesiones de Cartagena y me hace muchísima ilusión cantar en ellas. De hecho, Juanito Berrocal (el ganador de la pasada edición del concurso) me ha dicho que me iba a sorprender. Y estoy seguro de ello. Es muy emocionante para mí cantar en Semana Santa, ante las imágenes en la calle, con los tambores de fondo... Es ese ambiente el que me tranquiliza y en el que solo puedo pensar en una cosa: en la saeta.

-¿Tiene rituales antes de salir a cantar?

-Beber mucha agua y santiguarme muchas veces (risas). Llevo mucho tiempo cantando y yo creo que cada vez, conforme pasa el tiempo, es más la responsabilidad, ya te conocen en un sitio u otro, y esperan más de ti y cada vez te pones un pelín más nervioso. Sobre todo, en este tipo de actuaciones. No es tan fácil como llegar al sitio y cantar. Tienes que prepararte mucho antes, hacer muchos sacrificios. Si tus amigos salen, tú te tienes que quedar en casa tomándote tu zumito de naranja con miel.

-Y muchos kilómetros.

-Sí, muchos. Ahora mismo estoy a 580 kilómetros de mi casa. Esta semana me iré a Granada, el otro día estaba en Bailén, hace unas semanas en San Sebastián... ¡Ya he fundido tres coches! Y también es muy duro compaginar mi trabajo en Sevilla con el cante. Pero donde esté la saeta, allí iré yo.

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