Una despedida entre plásticos para los californios en Cartagena

La imagen de la Virgen de la Esperanza, portada a hombros y cubierta con un plástico, anoche por la calle Mayor de Cartagena./José María Rodríguez / AGM
La imagen de la Virgen de la Esperanza, portada a hombros y cubierta con un plástico, anoche por la calle Mayor de Cartagena. / José María Rodríguez / AGM

La Cofradía protege las imágenes y los sudarios en la Procesión Solemne del Silencio, ante la amenaza de lluvia

José Alberto González
JOSÉ ALBERTO GONZÁLEZ

Las nubes se fueron convirtiendo en nubarrones y, en distintos momentos de la tarde, el chispeo llegó a hacer temer a los fieles que no podrían mostrar su respeto a Jesús crucificado. Pero la amenaza de lluvia se quedó en eso, en amenaza, y la Cofradía California pudo sacar en la noche de este Jueves Santo a la calle, desde la iglesia de Santa María de Gracia, el último de sus desfiles de esta Semana Santa de Cartagena: la Procesión Solemne del Silencio y Santísimo Cristo de los Mineros.

El Miércoles Santo hubo que tirar de chaquetones, bufandas, pañuelos y hasta mantas, ante el descenso del mercurio, y el tiempo del Jueves Santo, el inestable abril, impuso su ley haciendo que los espectadores llevaran consigo paraguas. No hubo lágrimas entre los californios, como sí corrieron por el rostro de los miembros de hermandades de Murcia, Sevilla y otras ciudades, donde las precipitaciones obligaron a suspender algunos cortejos.

De lo que también echaron mano los organizadores de la procesión fue de los plásticos. Para evitar daños al rico patrimonio histórico y artístico, cubrieron con ellos tanto las imágenes como los sudarios. En las bocacalles, como la del Cañón con la Plaza del Ayuntamiento y Mayor, el viento -que al soplar con moderada intensidad ahuyentó durante el recorrido la descarga de agua- movió la pieza que cubría el impresionante manto de la Virgen de la Esperanza. Y ese sonido del plástico agitado fue uno de los pocos que quebraron el silencio, junto al de algún teléfono móvil y los flashes de los celulares, con los que muchos retrataron el cortejo.

El cortejo del Cristo de los Mineros completa su recorrido ante un público que guardó respeto, y en un casco histórico con la iluminación apagada

La fe en la Virgen de la Esperanza se plasmó en el grupo de manolas que siguió al trono

El viento ahuyentó la descarga de agua, lo que evitó a la cofradía la suspensión del desfile

Confiados en correr la misma suerte que los encarnados con la climatología, y también precavidos, los marrajos decidieron a media tarde adelantar dos horas la salida de las cuatro procesiones que conforman el Encuentro. Al cierre de esta edición, no obstante, los morados aún mantenían la posibilidad de tener que celebrar una segunda y última reunión de urgencia, en la iglesia de los Padres (en la calle Jabonerías), si la situación empeoraba y los cálculos daban lluvia para antes de las cinco de la mañana.

Al haber pasado el cielo del gris al negro, el adiós de la Cofradía California en este 2019 fue uno de los más oscuros que se recuerda. Con las farolas y los rótulos de los comercios apagados, apenas la luz de vela de los hachotes y los faroles verdes del trono de la Madre de Dios (uno de los que fueron portados a hombros) iluminaron la escena. Los tonos apagados de túnicas y capuces contribuyeron también al aire de recogimiento y sobriedad del desfile, completamente distinto al de día anterior.

La representación de la Pasión de Jesús se adentraba en los últimos momentos de su vida, antes del milagro de la resurrección, y no había lugar ni para los vivas, ni para las marchas interpretadas por bandas de música ni casi para la luz.

Lo que se escuchó en el centro urbano fue el tintineo de las cartelas, el golpeo de los hachotes en el suelo, el toque de aviso a los portapasos para avanzar o parar y las suelas de los zapatos del Piquete Sección de Honores (Agrupación de Granaderos). Hasta la recogida en el templo, que se llenó por la mañana de curiosos en el arreglo de los tronos, la fe se reflejó en la actitud de respeto de vecinos y turistas ante la talla del Ecce Homo -protagonista por la tarde en el acto de Desagravio frente a la iglesia- y el grupo escultórico de la Vuelta al Calvario.