La Comunidad inicia los trámites para proteger «por su relevancia cultural» el traslado de San Pedro

Imagen de archivo del traslado de San Pedro. /P. Sánchez/ AGM
Imagen de archivo del traslado de San Pedro. / P. Sánchez/ AGM

La declaración como bien inmaterial incluirá el ritual en la casa del Almirante, el santo con su trono y penitentes, el Arsenal y la banda y el piquete militar

Gregorio Mármol
GREGORIO MÁRMOL

Las gestiones californias para que el traslado de San Pedro Apóstol del Martes Santo ostente la categoría de bien de interés cultural (BIC) fructifican. Dos años después de iniciar los estudios a petición de la Cofradía del Prendimiento, la Comunidad Autónoma publicó ayer en el Boletín Oficial de la Región de Murcia (BORM) la incoación del expediente para darle un rango de protección acorde a sus características, el de «bien catalogado por su relevancia cultural, de carácter inmaterial».

Los técnicos de Cultura descartaron catalogar la procesión como BIC porque el Ministerio de Cultura ya declaró la Semana Santa española en su conjunto como Manifestación Representativa de Patrimonio Cultural Inmaterial, que es un equivalente. Esa figura de protección patrimonial permite en cada comunidad autónoma complementarla con otras específicas.

Patrimonio protegido

El ritual
Todo el acto que se desarrolla en el Arsenal.
Procesión
El santo, su ajuar, el trono y el tercio de capirotes.
Entorno
El Arsenal, la banda de Infantería de Marina y el piquete.

En este caso, la Consejería le aplica la segunda categoría (bien catalogado) en base a tres criterios: la singularidad que representa la imagen de San Pedro con el Arsenal y su «histórico papel de nexo entre Armada, trabajadores de la antigua Maestranza y la ciudad»; el «carácter único» del ceremonial que cada Martes Santo se celebra para la salida del apóstol desde la instalación militar; y «por su contribución a las peculiaridades que hacen únicas las procesiones cartageneras», según destaca el anexo de la resolución firmada por el director general de Cultura, Juan Antonio Lorca.

El bien inmaterial que los técnicos describen es el ritual de salida del trono del apóstol desde que inicia sus movimientos en el cantil del Muelle Juan de Borbón hasta que sale de la Plaza de Armas, donde tiene lugar la despedida del almirante tras otorgarle el permiso de franco de ría para participar en la procesión del Prendimiento, un día después. Recuerdan que todo ello está sustentado en una tricentenaria tradición de estrechos vínculos entre San Pedro y los trabajadores de la Maestranza Naval, a la que se sumó la Armada en el siglo XX.

Además de ese patrimonio inmaterial, la procesión precisa de elementos tangibles para sustentar la tradición, que también «se deben considerar catalogados». Como bienes muebles, la declaración identifica la imagen de San Pedro, tallada por José Sánchez Lozano en 1940 con su ajuar del Martes Santo, detallado pieza por pieza; el trono de estilo cartagenero fabricado en 1969 por Manufacturas Metálicas Mediterráneas de Alicante, con las tallas de Rafael Eleuterio; el tercio de penitentes con sus hachotes de la Casa David de 1966 y el artístico estandarte bordado en 1944 por Consuelo Escámez.

Cambios con permiso

La catalogación de todos esos elementos materiales conllevará la obligación de los organizadores de la procesión de no hacer modificaciones sin el visto bueno de Cultura.

Como bienes inmuebles vinculados a la catalogación, los técnicos de la Comunidad describen el Arsenal Militar «como marco imprescindible para el desarrollo de la procesión», el Muelle Juan de Borbón, el Patio de Armas, la vivienda del Almirante y la puerta del Arsenal, «por donde sale todo el cortejo». La protección alcanza también a la Unidad de Música del Tercio de Levante y al piquete del Tercio de Levante, considerados bienes inmateriales con vinculaciones al cortejo desde antiguo a través de sus antecedentes en la ciudad: la agrupación de pífanos y tambores del Batallón de Marina y las Tropas de Marina, respectivamente.

La incoación de este procedimiento no afecta a las otras dos procesiones del Martes Santo, la de San Juan y la de Santiago. A partir de ahora se abre un periodo de alegaciones. Si no hay complicaciones, el proceso acabará en junio.