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Seguridad en el sector sanitario

Seguridad en el sector sanitario
Un problema muy grave que sufre uno de los principales activos con los que contamos como país
MIGUEL SÁNCHEZ PIZARRO

En ocasiones los temas recurrentes, por muy importantes o graves que sean, acaban produciendo cierta desensibilización en la opinión pública. Este puede ser el caso de la inseguridad que afrontan los distintos colectivos del sector sanitario, un problema muy grave que sufre uno de los principales activos con los que contamos como país, pero que, incluso reflejándose periódicamente en los medios, no acaba de provocar la necesaria reacción de nuestra sociedad.

Cualquier profesión que implica un contacto directo y continuado con el cliente o usuario se expone a un mayor riesgo de sufrir violencia laboral. En el caso de la sanidad se añaden otros factores de riesgo, pero nada de esto termina de explicar que, según algunos estudios, las agresiones en el sector hayan aumentado casi un 50% en los últimos años.

Diferentes colectivos aluden a causas diversas para tratar de explicar la situación. Se señala por un lado la saturación de algunos servicios, que propicia un ambiente tenso y crispado. De hecho, la mayor concentración de ataques se produce en centros de atención primaria y servicios de urgencias. Sin embargo, otros consideran que no son las agresiones las que han crecido sino el número de denuncias por parte de un personal sanitario que antes optaba por el silencio por miedo, vergüenza o sencillamente porque asumía que tales situaciones eran parte su trabajo, gajes del oficio.

Sea cual sea la causa directa, detrás de esta lacra se percibe una crisis de valores cuya solución última está en la educación de la infancia y la juventud y en la promoción de una conciencia cívica en todas las edades. No obstante, hasta que logremos atajar esta tendencia y reducir al mínimo el número de casos, nuestra obligación es proteger a todos y cada uno de los profesionales que desarrollan esta labor prioritaria. En este sentido, llama la atención un dato aportado por el Ministerio de Sanidad, que señala que menos del 10% de los centros hospitalarios en nuestro país tienen un departamento de seguridad constituido. En la mayoría de los casos, dicha gestión es asumida por diversos perfiles no centrados en la seguridad.

«Menos del diez por ciento de los centros hospitalarios en nuestro país tienen un departamento de seguridad constituido»

Este hecho pone de manifiesto la necesidad de una mayor especialización en la cultura de seguridad del sector sanitario. Igual que en los sectores del retail, la banca o la industria la seguridad es un elemento cen tral en el buen funcionamiento y desarrollo de la actividad empresarial, es necesario establecer procedimientos más estandarizados en las instalaciones de índole sanitaria.

Se trata de optimizar los recursos con una gestión eficiente de los medios técnicos y humanos. Eficiente y personalizada, porque un error frecuente es asumir que centros de similar tamaño tienen las mismas necesidades y se enfrentan a los mismos problemas. El punto de partida debe ser siempre un análisis de riesgos que determine la solución de seguridad apropiada para cada caso, teniendo en cuenta factores tanto del propio centro sanitario como de su entorno.

Además, los esfuerzos pasan por priorizar la seguridad predictiva frente a la correctiva como forma de reducir el número de incidentes. Los avances tecnológicos aplicados en el ámbito de la seguridad nos permiten detectar y anticipar peligros con suficiente margen de actuación. Los avances en inteligencia artificial aplicada al análisis de vídeo pueden permitir, por ejemplo, detectar la presencia de pacientes agresivos y tomar las medidas preventivas necesarias. La geolocalización es otra muestra de cómo la innovación ayuda a la prevención. Un dispositivo de muñeca del tamaño de un reloj conectado a una Central Receptora de Alarmas permite a los profesionales enviar discretamente una solicitud de ayuda en caso de que se perciba algún riesgo. Esta herramienta resulta también muy útil para los sanitarios que salen de las instalaciones, como los médicos de familia o el personal de ambulancias.

En esta era de digitalización y «Smart Cities» no podemos olvidarnos de las infraestructuras sanitarias, algunas de las cuales conforman pequeñas ciudades en sí mismas, con una afluencia de público constante y una carga laboral y emocional muy intensa. Resulta fundamental que actuemos para que médicos, enfermeros, auxiliares y el resto de los colectivos sanitarios «sólo» tengan que preocuparse de preservar nuestra salud y salvar vidas.

Miguel Sánchez Pizarro es Director de la Zona Sur de Securitas Seguridad España y miembro fundador del Foro de Innovación de Servicios Hospitalarios