El tabaco no reduce el estrés

El tabaco no reduce el estrés

El mito de que fumar un cigarrillo reduce la ansiedad es desmontado por los expertos, que apuntan a disminuir su consumo en los centros psiquiátricos

REDACCIÓNvitoria

En los centros de salud mental, los pacientes fuman y se calcula que un 10% de los pacientes con enfermedad mental empezaron a fumar durante un periodo de hospitalización. Esto se debe a que existe una cultura del tabaco en los cuidados de los hospitales psiquiátricos porque se cree que reduce ansiedad y, por tanto, provee estabilidad clínica al paciente. Sin embargo, psiquiatras expertos, reunidos en el XXV Curso Nacional de Actualización en Psiquiatría celebrado en Vitoria, desmienten que el hábito tabáquico ayude a reducir el estrés o la agresividad.

«Es errónea la creencia de que el hábito tabáquico ayuda al manejo de los síntomas de la enfermedad mental y ayuda a afrontar estrés y efectos secundarios de la medicación», afirma el doctor Edorta Elizagárate, psiquiatra de la Red de Salud Mental de Álava de Osakidetza y jefe de Servicio de Psiquiatría del Hospital Psiquiátrico de Álava. «Tampoco alivia el aburrimiento y la soledad. Además, no fumar no daña en absoluto la relación terapéutica, ni incrementa incidentes en las unidades de hospitalización. No está probado ni hay evidencia científica de que el

tabaco ayude a reducir el estrés o agresividad en pacientes psiquiátricos».

La relación entre tabaco y el mejoramiento salud mental parece entrar en la categoría de creencias populares desmontadas por la ciencia: «Existen unos mitos sobre el tabaco y la cultura de los cuidados en salud mental», prosigue el doctor Elizagárate. «Se cree que la interrupción de la provisión de cigarrillos aumenta las conductas agresivas de los pacientes y que además es un colectivo que no está interesado en dejar de fumar y que es incapaz de hacerlo. Se considera que los pacientes se deteriorarán sin acceso al tabaco».

Ante un consumo de tabaco mucho mayor entre los pacientes con trastornos mentales, el especialista apela a la responsabilidad ética dentro de este tipo de centros: «No hablamos de dejar de fumar de forma radical, sino de promover espacios de salud, limpios y no permitir que los pacientes con enfermedad mental fumen en los espacios hospitalarios porque no les aporta beneficios en su terapia y lo único que hace es deteriorar su salud», concluye el doctor Elizagárate.