Las bombas de insulina, una quimera

Una joven porta una bombona de insulina/
Una joven porta una bombona de insulina

Los diabéticos denuncian que España ocupa el penúltimo puesto en su uso, que en niños reduce hasta en cuatro veces el riesgo de sufrir hipoglucemias

DANIEL ROLDÁNMadrid

Es un pequeño aparato que aumenta la calidad de vida de los diabéticos. Pero en España, hablar de una bomba de insulina todavía es una quimera debido a la paralización del Sistema Nacional de Salud (SNS), que se niega a avanzar en la aplicación de este aparato que, en teoría, subvenciona en su totalidad. Este frenazo a su implantación entre los diabéticos ha provocado que España esté a la cola de Europa en el uso de las bombas de insulina, justo por detrás de Grecia y por delante de Portugal. La penetración de las bombas no llega al 5% de los diabéticos españoles, cuando la media en Europa supera el 15%. Noruega, por su parte, ocupa el primer lugar con unos datos de penetración que superan el 45% seguido de Eslovenia, Países Bajos o Suecia con unas tasas que rondan entre el 25 y 30% en la adopción de esta terapia.

La Federación de Diabéticos Españoles (FEDE) considera que en España hay cerca de cinco millones de diabéticos a los que una bomba de insulina les daría una gran calidad de vida, sobre todo a los 30.000 menores de 15 años que padecen esta patología. Es necesaria una mayor implicación de las administraciones públicas hacía un tratamiento que ha demostrado su efectividad en la mejora del control de la glucosa, la reducción de las hipoglucemias y el aumento de la calidad de vida de las personas que padecen esta patología, explica Aureliano Ruiz. El presidente de la FEDE señaló que cada año hay mil casos nuevos de diabéticos.

Las bombas de insulina actuales son dispositivos pequeños, fáciles de manejar y de programar, que administran insulina al paciente durante todo el día gracias a un mecanismo de infusión con el que el paciente gestiona la cantidad apropiada para cada momento. De esta manera imita el funcionamiento de un páncreas real. Este aparato es ideal para los más pequeños porque mejora el control de la diabetes de tipo 1 (un 13% aproximadamente de los casos) y reduce hasta en cuatro veces el riesgo de sufrir hipoglucemias, un problema serio en el caso de los niños. El uso de la bomba de insulina consigue reducir los eventos hipoglucémicos hasta un 53% al año en niños con este tipo de diabetes. La hipoglucemia es bastante frecuente entre los pacientes con diabetes, un tercio de los mismos sufren estos episodios mientras duermen, y es uno de los aspectos más temidos a lo largo de su vida y puede causar pérdida de conciencia, convulsiones o coma.

Además, el uso de la bomba de insulina en pacientes pediátricos supone una reducción significativa del número de pinchazos; con este tratamiento sólo hay que cambiar el equipo de infusión cada dos o tres días, pasando así de una media de 5 inyecciones diarias a una cada tres días. Es decir, se pasa de 150 mensuales a 10. Un mejor control posibilita que los niños tengan más autonomía para gestionar su diabetes y a la hora de realizar actividades cotidianas como comer, dormir tranquilamente, hacer deporte, realizar viajes o excursiones. Los padres de los niños con diabetes tipo 1 tienen menos miedo a que sus hijos sufran un episodio de hipoglucemia por las noches o cuando están fuera de casa.

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