El patio anda revuelto

FUENSANTA CARRERESMurcia

Anda el patio de colegios, institutos y campus universitarios revolucionado, bullicioso y peleón, sin la calma precisa para pensar y centrarse en los libros. Y menos en los inspirados en la Lomce, que apenas han sido estrenados por los escolares y el próximo curso serán con toda probabilidad toneladas de papel para reciclar. A regañadientes y conscientes de que el nuevo gobierno enterrará la séptima ley educativa de la Democracia en cuanto tenga ocasión, colegios e institutos han aplicado la reforma desganados, sin el convencimiento preciso para emprender una revolución de tal envergadura, que de momento solo se ha traducido en carga de trabajo para los maestros y profesores, evaluaciones y diagnósticos para los alumnos, y un esperanzador sistema de aprendizaje por competencias por cuajar.

En el año del brillante centenario de la Universidad de Murcia, coronado con la inauguración del curso universitario en Murcia por el Rey Felipe VI, las dos universidades públicas, UMU y UPCT, han navegado con el viento financiero hinchando sus velas. Recortes y reclamaciones profesionales han pasado así a un segundo plano, y el primero lo ha ocupado la gresca entre las dos públicas y la Universidad Católica, UCAM, ya fuera a cuenta de las prácticas clínicas de los alumnos de Medicina en los hospitales, o de los nuevos grados que la privada ha puesto en marcha, y que generaron otra intragresca en el propio seno de la UMU por el respaldo del Consejo Social de la pública a las aspiraciones de la UCAM. En las dos disputas, y si no hay cambios de última hora, la universidad de la Iglesia verá cumplidas en buena medida sus aspiraciones, como ha ocurrido desde que las tres instituciones comparten un mapa universitario regional que, como ha quedado en evidencia, urge parcelar para evitar que la última palabra la tenga, siempre, el gobierno de turno.

 

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