En el mapa del narcotráfico

ALICIA NEGREMurcia

Las cifras no dejan lugar a dudas. La Región ha empezado a jugar en Primera División en la lucha contra el tráfico de drogas. Veleros cargados de cocaína, mercantes con la bodega hasta arriba de hachís e invernaderos convertidos en un mar de plantas de marihuana nos han impulsado al podio de la batalla contra el narcotráfico. La Comunidad incautó el pasado año una cuarta parte de la cocaína que se arrancó de las manos de la mafia en todo el país, cerca de 2.500 kilos, y puso coto a alrededor de 25 toneladas de hachís, un tercio del interceptado en todo el país. Las cifras vienen a confirmar lo que algunos expertos ya llevan años apuntando. La situación de la Región, el peso del sector hortofrutícola y el trasiego exportador está siendo aprovechado por numerosas organizaciones para ocultar un jugoso negocio del que, es de suponer, apenas atisbamos una parte. La ruta del Mediterráneo Oriental, además, está siendo empleada por algunas organizaciones de 'narcos' para introducir en Europa hachís y cocaína y este fenómeno también afecta a la Región. La cuestión, sin embargo, no estriba tanto en los motivos de este fenómeno como en si estamos preparados para plantarle cara. Los Cuerpos y Fuerzas de Seguridad del Estado trabajan duro en esta batalla contra un enemigo imbatible. Las operaciones se suceden y las organizaciones se desmantelan, pero el negocio sigue su marcha y busca nuevas formas de abrirse paso. El Código Penal contempla penas muy elevadas para estos delitos, pero los dedos de las manos se quedan cortos para contar las grandes organizaciones y los narcotraficantes que de un tiempo a esta parte han salido airosos de su cita con los tribunales. La falta de medios materiales y humanos en los juzgados prorroga las instrucciones más allá de lo debido y las grandes investigaciones, en muchas ocasiones, se resuelven con laxos acuerdos de conformidad que arrojan cierta imagen de impunidad y hacen un flaco favor a esta lucha. La limitación de las instrucciones penales, que contempla la reforma de la Ley de Enjuiciamiento Criminal y que salió adelante pese a las duras críticas de jueces y fiscales, tampoco parece que vaya ayudar en esta contienda. Armas escasas para vérselas con un contrincante de altura.

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