Real Murcia

Seis años en el infierno, solo uno de paz

Un entrenamiento del Real Murcia en una imagen de archivo. / JAVIER CARRIÓN / AGM
Un entrenamiento del Real Murcia en una imagen de archivo. / JAVIER CARRIÓN / AGM

El Murcia de Adrián respira tranquilidad antes del inicio liguero en Cádiz, tras cinco cursos volcánicos. La guerra con la Liga en el verano de 2014, la muerte de Samper, la pelea Moro-De la Vega y la gestión de Gálvez llevaron al club grana al borde del caos

José Otón
JOSÉ OTÓN

El Real Murcia ya está listo para arrancar su sexta temporada consecutiva en Segunda B, un récord negativo solo equiparable en su historia al que acumuló en la década de los noventa, otra época en la que la entidad grana luchó enconadamente contra la desaparición. Finalmente, consiguió seguir con vida gracias a dirigentes murcianos como José Luis Ortín, Antonio Zamora, Alberto Soto, José Antonio Ruiz, Faustino Cano y Francisco Soler, que guardan ciertas similitudes con los actuales. Aquellos, como el grupo de Francisco Tornel, dedicaron mucha horas de su tiempo al club grana, de forma altruista, y consiguieron mantenerlo a flote.

Entonces, tras jugar la campaña 1994-95 en Segunda B, llegó el descenso a Tercera y posteriormente otros cuatro años seguidos en el tercer escalón del fútbol español. Hasta el gol de Aguilar en Granada en 2000 que supuso la vuelta del Murcia a Segunda tras seis años de ostracismo. Un periplo en el pozo del fútbol español similar al actual, que dura desde el verano de 2014.

Pero, tras un lustro de desprestigio para el Murcia salpicado por diferentes escándalos, parece que ahora reina la paz. El grupo de Adrián Hernández cuenta con la estabilidad institucional que está generando la directiva de Tornel y que hace que en Cobatillas y en las oficinas de Nueva Condomina, al menos, se respire paz y tranquilidad para trabajar. Tras cinco años en el infierno, lo único que importa ahora es saber quién jugará el domingo y si la plantilla está compensada o no.

El Murcia del último lustro ha estado marcado por guerras intestinas, impagos y una pésima administración

Nada que ver con los últimos años. Echando la vista atrás, las imágenes de un Murcia volcánico se acumulan en el retrovisor. La 2014-15 fue la campaña del descenso administrativo y del destierro al grupo I, en el que el equipo grana visitó territorios hasta entonces inexplorados como Coruxo, Somozas y Langreo, entre otros. En el curso siguiente y, cuando el club parecía recuperarse del golpe, falleció Jesús Samper (diciembre de 2015), lo que provocó un terremoto interno en la entidad grana, que hasta entonces había sido dirigida (desde finales de los 90) de forma personalista por la familia del empresario madrileño.

En las dos siguientes y, una vez que Martínez Abarca tuvo que dejar la presidencia, llegaron los líos institucionales, con impagos, embargos y peleas entre Raúl Moro y García de la Vega, que fueron la nota predominante, dando lugar a episodios esperpénticos protagonizados por el empresario madrileño y el mexicano que dieron la vuelta al mundo. Eso sí, es difícil calibrar si todavía fue peor o no la aparición de Víctor Gálvez, que tomó el mando de la entidad durante casi un año y se mantuvo siempre rodeado de polémica y asuntos oscuros.

En su reinado los jugadores apenas cobraron, fichó futbolistas caros a los que no pudo pagar, despidió a otros con contrato en vigor y tejió una tela de araña en la administración del club de la que el Murcia aún no se ha desenredado. Dejó a la entidad al borde del abismo, enfrentándose al final de forma directa a los aficionados que antes lo alabaron.

Al menos, en esta campaña que va a arrancar el próximo domingo, el club parece estabilizado, con la actual directiva cumpliendo con sus obligaciones del día a día e intentando generar recursos para pagar todos los desmanes del pasado. Y, aunque hay fijado un juicio en noviembre en el Mercantil para saber si García de la Vega puede tumbar la ampliación o no, el gran objetivo de la entidad es poder afrontar el concurso de acreedores, lo que supondría otro gran paso hacia la salvación de un club que, tras un lustro en la cuerda floja y generando noticias que han minado su prestigio, se dispone a disfrutar de un año tranquilo, siempre y cuando el balón entre en la portería rival.

Razones para ganar

Al Murcia de Adrián Hernández, como refuerzo moral, y a la directiva grana, para reactivar la campaña de abonos, le vendrían muy bien arrancar ganando en Cádiz. Tirando para atrás en estos cinco años de Segunda B, en tres ocasiones el Murcia inició el curso ganando, aunque nunca lo hizo con paso firme. Ni con Aira, ni con Paco García ni con Manolo Herrero.

El arranque de la campaña 2014-15 fue, sin duda, el más problemático de todos. Tras el descenso administrativo a Segunda B, Aira tuvo que armar un equipo contra reloj para competir en el grupo I y visitar al Racing de Ferrol. A pesar de todo, venció 1-2 gracias a los goles de Arturo y Acciari. Pero una semana después cayó en casa ante el Celta de Vigo B y solo tres días más tarde volvió a sucumbir en la Copa ante el Sabadell (1-2). Aira, un año más tarde, volvió a demostrar que su punto fuerte no son los arranques ligueros. En la 2015-16 perdió tres de sus cuatro primeros partidos y solo sumó 1 punto de 9 posibles en el inicio liguero, además de la eliminación en la Copa.

Aquel Murcia, ya en el grupo IV, debutó cayendo 3-1 contra el Marbella, empató en casa frente al Villanovense y patinó otra vez en la tercera jornada contra La Hoya, situándose colista. Luego retomó el vuelo y, tras perder contra el Sevilla Atlético en la jornada 10, enganchó una racha de 16 partidos sin caer, con 12 victorias y 4 empates que le llevaron a lo más alto de la tabla. Pero tampoco ascendió.

Siempre irregular

El inicio liguero del Real Murcia de Paco García en la campaña 2016-17 fue quizás el más irregular de los últimos cinco años. Ganó los dos primeros partidos en casa, ante el Mérida y el Lorca, pero perdió los dos primeros duelos como visitante ante el Villanovense y el Jumilla, empatando en Nueva Condomina ante el Melilla (0-0) después. La debilidad lejos de casa le impidió asentarse en el 'playoff' y acabó con la destitución de Paco García y la llegada de Vicente Mir que, con un arreón final de 8 victorias y 2 empates en las últimas diez jornadas ligueras, se metió con fuerza en la fase final por el ascenso, aunque cayó en segunda ronda. Fue sin duda la campaña en la que el Murcia (cayó ante el Valencia Mestalla) más cerca estuvo del volver al fútbol profesional.

En el verano de 2017, con Sanlúcar en el banquillo, el Murcia volvió a ser irregular hasta la séptima jornada, en la que fue destituido el gaditano. Su estreno liguero no pudo ser peor, ya que el Murcia arrancó perdiendo en Nueva Condomina ante el recién ascendido Écija 0-1. Aunque la muestra más evidente de que no siempre arrancar bien te garantiza el éxito fue lo que sucedió el pasado curso, cuando el Murcia de Herrero se estrenó con victoria en Sanlúcar de Barrameda y, sin embargo, se atascó más tarde y se quedó sin 'playoff', afectado por todo el ruido alrededor ocasionado por los impagos y el cambio de dueño.

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