Un derbi con el freno echado

Toril cae al césped ante el jugador del UCAM Vicente Romero. / nacho garcía / agm
Toril cae al césped ante el jugador del UCAM Vicente Romero. / nacho garcía / agm

El Murcia estuvo más cerca de la victoria que el UCAM, en un duelo en el que los dos equipos salieron con precauciones y que deja a Albés tocado

José Otón
JOSÉ OTÓNMurcia

En el primer gran derbi del curso, el que midió ayer al UCAM y el Real Murcia en La Condomina, el equipo grana fue mejor. No ganó el partido, no se llevó los tres puntos hacia Nueva Condomina, pero doblegó a su rival. Al mernos, en actitud e intenciones, en ganas de ganar. Porque si algo caracterizó al choque de ayer, en el que las emociones ganaron al fútbol y los nervios a las genialidades, es la mala imagen que dejó el UCAM, precisamente en un partido ideal para que el proyecto azulón terminara de explotar. Una cita perfecta para que Albés demostrara que va por el buen camino y que solo es cuestión de tiempo que su equipo se meta arriba.

0 UCAM

Iricibar, Johan, Hugo Álvarez, Vicente Romero, Galas, Rafa de Vicente, Carlos López (Viti, min. 54), Chavero (Manu Justo, min. 60), Higón, Camacho y Aketxe (Mayoral, min. 75).

0 REAL MURCIA

Lejárraga, Álvaro Rodríguez, Edu Luna, Antonio López, Armando, Iván Pérez, Manolo, Juanma Bravo, Marcos Legaz (Melgar, min. 54), Josema (Peque, min. 76) y Curto (Toril, min. 72).

Árbitro:
Pérez Peraza (Comité tinerfeño). Mostró tarjetas amarillas a Marcos Legaz, Manolo, Antonio López y Vicente Romero. Expulsó por doble amarilla a Galas.
Incidencias:
Jornada 7 del Campeonato Nacional de Liga en el grupo IV de Segunda B. Terreno de juego blando. Mañana calurosa.
EL DATO
Los cuatro derbis entre ambos conjuntos en La Condomina en partido oficial se han saldado con un triunfo para cada uno y dos empates.
EL PÚBLICO
La Condomina, 5490 espectadores, con más de 2.000 seguidores granas. No hubo incidentes.

Pero nada más lejos de la realidad. Adrián Hernández salió ganador y Rubén Albés se fue tocado a casa. El derbi acabó sin goles y dejando la evidencia sobre el césped de que ambos equipos tienen que trabajar mucho para cumplir los objetivos de la temporada, aunque el UCAM está más lejos de conseguir lo que se le exige, de acercarse a los de arriba. Ambos equipos estuvieron torpes en parte del choque, erráticos, pero el Murcia al menos lo buscó más con las armas que tiene. Solo le faltó ser más vertical, que sus laterales pusieran buenos centros al área y tener un centrocampista capaz de dar un último pase letal.

LAS CLAVES

Miedos iniciales
Tanto Albés como Adrián Hernández prefirieron ser cautelosos de inicio y alinearon un solo delantero.
Cambios tardíos
Con Manu Justo y Mayoral en el campo el UCAM mejoró, pero no le dio tiempo a buscar el triunfo en el partido.
Poca puntería
El UCAM apenas tuvo ocasiones y el Murcia falló las dos de las que dispuso.

El UCAM estuvo más lejos de la victoria que el Murcia, que demostró que con los tres centrales sobre el césped es un equipo más fiable, que ha sumado siete puntos de los últimos nueve en Liga, una marca que le permite estabilizarse en la mitad de la tabla. Pese a lo poco que tiene, Adrián exprime a sus futbolistas y ha conseguido sumar a la causa a jugadores como Curto y Armando, que estaban defenestrados hace tres semanas. El empate le sabe a victoria y reafirma al entrenador grana, que, aunque saltó al campo con un once conservador, fue creciendo a lo largo del encuentro, le ganó la batalla táctica a su rival y acabó volcado en la portería rival.

El UCAM, sin embargo, ofreció muy poco y renunció a ganar el partido desde el principio. Saltó al césped con solo un delantero en el once y perdió el control del choque en su estadio, a pesar de que en su plantilla hay jugadores suficientes para estar más arriba en la tabla. En el derbi, Albés no supo atacar la defesa de tres centrales de Adrián Hernández y se equivocó saliendo de inicio solo con Aketxe, que, pese a ser uno de los atacantes más cotizados de la categoría, apenas se dejó ver en el partido.

El punto, a la postre, realza al Real Murcia, pero deja cargado de dudas al UCAM, que todavía no ha encontrado un patrón de juego y está ofreciendo prestaciones muy por debajo del potencial que tiene o que se le supone.

Escasez de ocasiones

La primera parte fue más de sensaciones que de fútbol. El ambiente tapaba todas las carencias futbolísticas de ambos equipos, que se mostraban nerviosos, imprecisos. Después de diez minutos de tanteo, en los que el UCAM rompió la línea de presión del Murcia con relativa facilidad y parecía que iba a meter a su rival cada vez más atrás, el equipo grana tomó el mando durante veinticinco minutos. El conjunto visitante asfixió a su rival, que tuvo que correr detrás del balón. Rafa de Vicente y Chavero se diluyeron y no fueron los dueños del balón. Pero el Murcia apenas transformó su dominio en ocasiones de gol, aunque estuvo cómodo y tranquilo, hasta el tramo final. El único bagaje ofensivo de ambos equipos fueron disparos lejanos, erráticos y algún centro inofensivo, aunque a los puntos dejó mejor sensación un Real Murcia con carencias, pero más vivo.

En la segunda mitad los dos entrenadores, que salieron de inicio con equipos conservadores, intentaron agitar el encuentro. Primero fue Adrián Hernández, que dio entrada a Melgar, su talismán, mientras que Albés tuvo que sustituir a Carlos López, su mediocentro de contención, por una lesión. Quizás este movimiento fue determinante en el choque porque Albés, lejos de dar un paso adelante, decidió seguir conservando el empate y mantener una estructura que no le estaba dando resultados. Para sustituir a López adelantó a la medular a Vicente Romero, su central, y dio entrada a Viti, un lateral izquierdo. Quizás debió adelantar la salida de Manu Justo y Mayoral, que saltaron al césped al final, y que sí fueron dos jugadores que se acercaron a la portería defendida por Lejárraga.

El Murcia, sin embargo, acabó el choque con la conciencia más tranquila después de los noventa minutos. Sobre todo porque en el tramo final del encuentro tuvo ocasiones claras para marcar y acabó volcado en la portería de Iricibar. De hecho, si hubiera tenido mejores ideas a la hora de atacar, se hubiera llevado los tres puntos. Un disparo cruzado de Álvaro Rodríguez que salió cerca del palo y una gran jugada personal de Peque que acabó con un disparo al larguero fueron sus mejores ocasiones. El UCAM, con la expulsión de Galas, se tuvo que replegar y conformarse con un empate que no sacia su necesidad de puntos y que deja a Albés tocado, por las sensaciones que transmitió su equipo y porque no le saca toda la productividad posible a su plantilla.

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