Un ambiente de superior categoría

Los aficionados del Murcia saludan a los suyos a la llegada del autobús. / nacho garcía / agm
Los aficionados del Murcia saludan a los suyos a la llegada del autobús. / nacho garcía / agm

El derbi se vivió con intensidad desde dos horas antes del inicio con el recibimiento a los jugadores

SERGIO CONESAMURCIA.

Las aficiones de UCAM y Real Murcia fueron ayer ejemplares en un día tan esperado como era el derbi en La Condomina, el primer gran enfrentamiento de la temporada para ambos equipos. Durante la semana demostraron los hinchas que había ganas de que llegara el partido. Por parte de los universitarios con el objetivo de ganar de nuevo al equipo histórico de la ciudad, mientras que en el lado grana la intención era volver a un escenario que siempre considerarán su casa y mantener la buena racha. Ninguna de las partes pudo salir totalmente satisfecha tras el derbi, pero más el Real Murcia por mostrarse superior durante algunos tramos del partido y mantener la línea ascendente de los últimos encuentros.

En total 5.490 espectadores presenciaron el derbi en directo, sobre un aforo de 6.016, y disfrutaron de un ambiente que dejó claro que Murcia quiere tener cada semana duelos como este derbi que aporta las emociones y la rivalidad que añoran los aficionados en muchos choques de una categoría tan complicada como es la Segunda B. Partidos como los que enfrentan a Real Murcia, Cartagena o UCAM entre sí, o el Yeclano como el otro equipo de la Región, además de frente a históricos como el Recreativo de Huelva son los que hacen recordar a épocas mejores al menos en Segunda. Unas campañas que en el día a día el aficionado no valoraba tanto, pero que ahora, atrapado en el infierno de la Segunda B, recuerda como si del más alto nivel se tratase.

Más de dos horas antes del pitido inicial los alrededores de La Condomina ya estaban repletos de aficionados, con el grana como color predominante. La hinchada pimentonera había sido convocada para recibir a sus jugadores cuando llegaran al estadio y una vez más no falló. En primer lugar llegaron los hombres dirigidos por Rubén Albés entre abucheos y pitos de los murcianistas, los mismos que minutos después disfrutaron dando el último aliento a los de Adrián Hernández. Diferentes cánticos y bengalas generaron un ambiente que motivaba al más frío de los futbolistas que tenía que vestirse de corto apenas unos minutos después.

Ajenos a los tres puntos y al encuentro se sorprendían algunos peatones al ver el ambiente. Incluso un ciclista que pasaba por la Ronda de Garay, aprovechando el domingo y el buen tiempo, contó con un apoyo por parte de los hinchas que esperaban a su equipo más propio de los kilómetros finales de una etapa de alta montaña del Tour de Francia que de los aledaños de La Condomina. Un autobús de línea vivió una experiencia similar a la de los jugadores del Real Murcia como muestra del buen ambiente que se respiraba en la previa.

Además, durante los 90 minutos no hubo prácticamente ningún cántico ofensivo contra el rival. Cada lado se centró en animar a su equipo y fue la culminación de una gran semana con un ambiente espectacular y de una previa y postpartido sin incidencias. Los capitanes, Chavero y Armando, fueron dos de los protagonistas. El del UCAM se llevó al ser cambiado algunos pitos de los hinchas, tanto locales como visitantes, mientras que el del Murcia tuvo una actuación destacada en defensa que fue aplaudida por su afición.

Polémica por una pancarta

La única polémica del encuentro en lo que a la afición se refiere se produjo poco después de las 10.30 horas, momento en el que se abrieron las puertas de La Condomina. Desde el grupo de animación Raijos Granas indicaron que «tras una semana en constante comunicación con el UCAM Murcia y su seguridad para la introducción de globos y una pancarta, llegamos y nos encontramos con la negativa para su exhibición». El mensaje iba acompañado de una foto con la pancarta en las inmediaciones del estadio que tenía escrito el lema 'Murcia, qué grana eres'. La Policía denegó el acceso de la pancarta por tener unas medidas superiores a dos por tres metros y no ser ignífuga.