Valiente y dispuesta a la lucha

Lolita y Críspulo Cabezas, en una escena de 'Fedra'. / JERO MORALES
Lolita y Críspulo Cabezas, en una escena de 'Fedra'. / JERO MORALES

Lolita Flores protagoniza esta versión de la tragedia de Eurípides en la que se defiende la libertad de amar

NATALIA BENITO

Una Fedra contemporánea, libre y dispuesta a luchar por la libertad de amar, le pese a quien le pese. Así es la 'Fedra' de Paco Bezerra que encarna una pasional Lolita Flores.

El dramaturgo, Premio Nacional de Literatura Dramática en 2009, y su director, Luis Luque, han querido bucear en la tragedia de Eurípides basada en el mito griego, que se representa generalmente como un personaje inactivo, alguien que, incapaz de elegir, piensa que la muerte es la mejor de las opciones: «Hemos querido sacar al personaje de ese letargo en el que siempre se ha encontrado para crear una mujer más combativa y con menos miedo; una persona que, huyendo de la tragedia, se sumerja de lleno en ella y pelee frente a frente; una mujer exenta de culpa, capaz de luchar por lo que quiere, y que, ante todo, se atreva a amar».

'Fedra'

Cuándo
a las 21.00 horas.
Dónde
Teatro Villa. Molina de Segura
Entradas
22 euros.

La veterana y polifacética artista da vida a la reina de la Isla del Volcán, una mujer enferma que ni come, ni habla, ni duerme. Los médicos no saben qué le pasa y el país entero está preocupado por la salud de su mandataria.

Martirio pasional

La actriz está acompañada por un elenco formado por Juan Fernández -'La casa de papel'-, que interpreta a Teseo, rey de Atenas y marido de Fedra; Críspulo Cabezas como Hipólito, su hijastro; Eneko Sagardoy -Goya a Mejor Actor Revelación en 2018 por 'Handía'- en el papel de Acamante, hijo de Fedra; y Tina Sáinz -que vuelve al teatro ocho años después de representar 'La marquesa de O'-como Enone, la nodriza.

La escenografía, obra de Mónica Bermello, recrea toda la fuerza de la protagonista en un volcán a punto de erupción en mitad de una isla rodeada por un mar antiguo que evoca a una vagina. «Un espacio que es una grieta en el pecho, un hueco por el que se ha salido el corazón de nuestra protagonista». Ayuda a destacar la violencia del espectáculo la música, a cargo de Mariano Marín, y las proyecciones en escena, realizadas por Bruno Paena.