Terraza marina

La terraza de El Pez Rojo, un clásico de Cabo Palos./J.M.Rodríguez / AGM
La terraza de El Pez Rojo, un clásico de Cabo Palos. / J.M.Rodríguez / AGM

El Pez Rojo mantiene una carta basada en pescados, mariscos y arroces con fuertes tintes tradicionales en un entorno marinero

SERGIO GALLEGO

La botella de Mar de Frades pintada en la fachada del restaurante El Pez Rojo invita a pensar que estamos en un local donde el marisco y el pescado son los protagonistas, aunque la calidad de este vino, lo que representa, esté más cerca de la España profunda de la gastronomía marinera que de una propuesta novedosa y actual a base de frutos del mar. Espero, mientras subo la escalera que da acceso a la terraza del restaurante, que el dibujo de la botella sea más un reclamo para el cliente extranjero que una seña de identidad. Pero no. El interior del restaurante que salió en la película 'La carta esférica' y que, según cuentan los lugareños, Pérez-Reverte visita con cierta asiduidad, parece estar igual que como empezó, lo que establece un ambiente marinero tradicional y retro que puede tener su punto.

El Pez Rojo, Cabo Palos

Dónde:
C/ Los Palangres, 3.
Precio:
Menú especial, 22 euros. Degustación, 32,90 más IVA.
Horario:
Cierra domingos noche y lunes todo el día.
Teléfono:
968 563 109

Efectivamente, el público que ocupa el comedor del restaurante se reparte entre nativos murcianos y extranjeros llegados del norte. La carta, escrita en dos idiomas -español e inglés-, recoge platos para todos los gustos, e incluso carnes, por si eres uno de esos bichos raros que solo come músculo de animales que hayan corrido.

La vitrina de la entrada del restaurante está apagada y sin pescado, por lo que no hay posibilidad de elegir el género que quiero apretarme mirándole a los ojos, sino que no me queda otra que fiarme del camarero, quien me ofrece una excelente ensaladilla rusa presentada extendida en una bandeja y rociada de palitos de sucedáneo de cangrejo para ir abriendo boca mientras llega el resto de la comanda. Dentro de las sugerencias del propio camarero también se encuentra una merluza en escabeche que acepto dado el acierto de la ensaladilla; pero no, en este caso la encuentro muy cocinada y con una textura dura y poco apetecible. El pescado luce un escabeche clásico con cebolla, zanahoria, pimienta, etc. Más acertados resultan unos rollitos de pasta kataifi con una salsa de boletus que engloba el sabor principal de los crujientes bocados. En la carta indica que lleva trufa, pero el camarero advierte de que lleva muy poca. En realidad no se aprecia nada. Un plato de gastrobar del centro de Murcia más que de restaurante marino, pero bien traído para dar algo nuevo a la clientela asidua.

Crujientes y adictivos como pipas de girasol encuentro los chopitos rebozados. Unas gotitas de limón y el placer de ir cogiendo con los dedos estos pequeños aperitivos. La parte más floja de la comida la protagonizan los platos principales. Por un lado, el rape a la plancha, con espina incluida, porta dos rodajas finas -por 20,79 euros- y, por contra, una abundante guarnición de patatas panaderas, mejillones, dos gambas, un par de pimientos verdes pequeños y unos aliños a base de mantequilla que dan más color que sabor al plato. Por otro lado, el arroz y marisco se muestra francamente salado. Aunque el sabor es correcto y la textura melosa es agradable, el punto de sal se les ha ido de las manos en cocina, haciéndolo muy pesado de comer.

Para terminar, un buena crema tostada, un tiramisú y un helado de frutas con potente sabor a plátano acompañados de unas pepitas de chocolate en un plato combinado de dulces al centro que lleva el nombre del restaurante.

En definitiva, estamos ante un restaurante clásico de la zona de Cabo Palos que mantiene una oferta tradicional con claros altibajos en las elaboraciones y en las propuestas gastronómicas, pero que luce una de las terrazas más atractivas para quienes disfrutamos de las vistas al mar.

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