Las tapas con cariño

María Gabarrón y Juan José Salcedo, en el bar del Juanjo y la María. / vicente vicéns / agm
María Gabarrón y Juan José Salcedo, en el bar del Juanjo y la María. / vicente vicéns / agm

El bar del Juanjo y la María está especializado en tapas, aunque siempre hay un guiso, medias raciones y buenas carnes a la plancha

SERGIO GALLEGO

El bar de Juanjo y de la María es eso: un bar. Hay quien lo definiría como un 'carajillero', un chiringuito de pueblo o uno de esos locales más propios de efusivas partidas de dominó que de excelentes manjares gastronómicos. Y es que el local se compone de una barra y ocho o diez mesas sin una decoración especial y con bastante austeridad en los materiales usados, pero con una oferta gastronómica que suple todo lo demás. Ya me entendéis.

El servicio de camareros es propio del local, se mueve con agilidad y, aunque le cuesta arrancar con los primeros platos, una vez empiezan a servir tapas, el ritmo es constante. Eso sí, no es nada cuidadoso ni en la puesta ni retirada de platos y, por ejemplo, puede que la camarera venga con dos platos en las manos y un tercio de cerveza bajo el brazo. Así, sin ponerse colorada.

El bar del Juanjo y la María

Dónde:
Ctra. de Mula. Puebla de Mula
Teléfono:
639 079 481
Horario:
cierra lunes y martes. Por las noches mejor llamar antes de ir.
Precio:
unos 15 euros.

Pero claro, si el servicio fuese cuidadoso y el local uno de estos modernos espacios con iluminación focal y manteles de lino, dad por seguro que estaríamos hablando de uno de los mejores locales de tapas de la Región, aunque sin duda alguna, este rincón de La Puebla de Mula perdería todo su encanto.

Las tapas son tan variadas como apetitosas. Muchas con nombres divertidos como 'La Niña Disparos' (un falso sushi de mejillón), 'Il capriccio di Nano García' (turrón de foie), telúrica (alioli y pisto) o 'Lo que haya hecho María' (algunas veces), que suele ser un guiso como el que hay en esta ocasión de sepia con patatas absolutamente delicioso.

Textura melosa

De toda amplia oferta yo empiezo por el caballito. La misma gamba que parece haber invadido la Región como el cangrejo azul en el Mar Menor, grande y sin sabor, pero rebozada con maestría por una fina y sabrosa masa orly. El tigre también es casero -como casi todo-. En este caso, al relleno le han incorporado una buena cantidad de pimiento rojo y con un buen crujiente en la parte exterior que contrasta con la textura melosa del interior. El falso sushi, falso porque de sushi solo tiene un alga nori que lo envuelve, parece estar hecho con el relleno del tigre, por lo que os recomiendo que os decantéis por el tigre o por 'La Niña Disparos'. Los dos pueden resultar un poco reiterativos.

Trocitos de almendra

La 'bruschetta' de lomo a la sal y queso manchego con un buen chorrillo de aceto balsámico, el crujiente de pato tierno acompañado de una salsita de pesto verde y la 'albundiga' con trocitos de almendra son tres buenas tapas que el local despacha a pares a los asiduos clientes que conocen este auténtico bar de tapas, pero el buñuelo de chipirón, con una cantidad súper generosa del calamar en el interior y, especialmente, el 'pintxo' de oreja de cerdo, acompañado de una costra natural de la gelatina consecuencia de haber pasado por la plancha, unos abundantes trocitos de la propia oreja tiernos como el agua y una cremita de humus que engloba las dos texturas y unifica el sabor, son dos bocados que no deberíais perderos por nada del mundo. Al igual que la pluma ibérica, una de las piezas de carne más tiernas y jugosas de que dispone el local y que pide ser un gran cierre a una ronda de tapas.

Más flojo encuentro una salsa tosta de salsa tártara con trucha ahumada, uva y brotes verdes de remolacha en donde encontramos mucha salsa y poca trucha.

A los postres también los encuentro algo flojos, por lo que si llegáis al café con posibilidad de un bocado más, repetir tapa de oreja. Así de claro.

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