«No siento obsesión por el desnudo»

Araceli Reverte, junto a una de sus obras en el Almudí./ guillermo carrión / agm
Araceli Reverte, junto a una de sus obras en el Almudí. / guillermo carrión / agm

La figura femenina se impone en actitudes colmadas de movimiento

PEDRO SOLER

Dice que no para; o mejor, que «no me dejan parar». La exposición 'Desnudos. Dibujos, tintas y collages', en la planta alta del Palacio del Almudí, la está obligando a atender a quienes desean entrevistarla o esperan que les acompañe en un recorrido ante las obras expuestas. «Y, además, a mitad de octubre expongo en Bratislava, capital de Eslovaquia, con motivo de la primera Semana de España, que se celebrará en aquella ciudad. Tendré que llevar un popurrí de cuanto he pintado, porque no tengo tiempo de hacer muchas obras nuevas. Alguien sabía que viví allí, y me han avisado hace poco».

La exposición que presenta Araceli Reverte, nacida en Lima (Perú) en 1964, aunque recuperó sus raíces murcianas, está compuesta, exclusivamente, por una amplia variedad de desnudos femeninos. Asegura que «el desnudo no es para mí una obsesión. El dibujo de la figura humana, del natural, es mi pasión, eso sí, y siempre ha sido una constante en mi trayectoria. Me ha servido para aprender, pensar, ejercer... He recurrido al dibujo de la figura humana en periodos de transición, entre series muy distintas de cuadros, y también en épocas de crisis, cuando no sabía hacia dónde tirar o si iba a seguir pintando o mandarlo todo a la porra. Es que en el dibujo encuentro también distintos estados mentales, emocionales, que son como un autorretrato o una autobiografía; como una completa introspección».

'Desnudos. Dibujos, tintas y collages'. Araceli Reverte

Dónde
Planta alta del Palacio del Almudí. (Plano de San Francisco, 6. Murcia).
Horario:
de lunes a sábado, de 11.00 a 14.00 y de 18.00 a 21.00: domingos, de 11.00 a 14.00.
Cuánco
Hasta el 28 de octubre.

¿Son desnudos siempre del natural? «Sí, siempre he recurrido a modelos. Cuando vivía en Barcelona, me pasaba el día en el Círculo Artístico, donde tomaba muchos apuntes de desnudos; por cierto, que algunos de estos apuntes también están en esta exposición, en la que hay obras de etapas muy distintas, aunque no es una retrospectiva. Las últimas han permanecido en mi mente durante dos años, pero las he realizado en el último año y poco más. He estado completamente volcada en su realización». ¿Ha conseguido lo que esperaba? «Como he dicho, me encanta dibujar la figura humana. Me pongo a dibujar y lo doy todo. Unas veces me sale bien, y otras veces, mal, no como churros; pero creo que hay que trabajar mucho para que salga algo bueno. A la hora de entregarme a mi trabajo, me sucede como a todos: días buenos y no tan buenos, en los que me da hasta por romper obras, algo que no debiera hacer; pero, en fin...».

«No busco los detalles»

¿Por qué no llena esos desnudos y completa las figuras, más allá de limitarse a dibujarlas? «No me gusta llegar a eso, porque busco otra cosa. Y para llenar también está la fotografía. Yo no busco los detalles, sino algo más. A veces, voy buscando el movimiento, pero creo que ahora, en los cuadros grandes de la exposición, puede quedar reflejada la personalidad de quien hay detrás de esos dibujos. No busco un parecido físico, pero sé que las mujeres que me han servido de modelos se reconocen en cada cuadro. Yo también las reconozco, pero a veces creo que hago algo como mutante».

¿Sabría Araceli Reverte cuándo ha acabado uno de esos cuadros, que parecen insinuaciones? «Algunos debieran haber estado terminados antes. En la exposición hay una obra, 'Salomé', de la que hice un primer apunte, porque me gusta hacer apuntes, que son como pensamientos. Una vez que me decido, me vuelco al papel grande y ahí llega la valentía. Con 'Salomé' hice una mancha de tinta, agua y carbón... como un manchurrón. Me quedé enfadadísima, porque no sabía qué había hecho. La modelo se fue, yo me fui, y, cuando volví, al día siguiente, y vi esa obra me dije: '¡Pero si ya está!' Otra modelo, amiga de la que había posado para 'Salomé', me dijo: '¡Si ya lo tienes!'. Es difícil saber cuándo hay que parar ante un cuadro. A veces, hay que dejarlo descansar. De hecho, es una de las obras que más me gustan de toda la exposición. Es verdad que me cuesta decidirme, porque soy muy indecisa, muy insegura. Es mi carácter, y por encima de todo, quiero que mi obra sea sincera y honrada. Quizá por mi modo de ser, también me da mucha vergüenza hacer exposiciones, porque sé a lo que me expongo».

Sigue con la ilusión que siempre ha sentido y si se le insinúa la posible llegada de la vulgaridad, responde: «No, no, no... No me he amoldado a nada, y sigo teniendo pánico al lienzo y al papel en blanco. Cuando me dijeron que podía exponer en el Almudí, me puse a pintar, y la verdad es que, al margen de los cuadros expuestos, he tirado y he roto muchísimos dibujos, algo de lo que ahora me arrepiento. En toda mi trayectoria sigo teniendo la angustia del primer día o más. Para mí, cada obra es una responsabilidad. De hecho, cuando estoy pintando, sufro más que gozo; luego, cuando he acabado una obra y la veo, siempre encuentro algo, que, más o menos, me satisface».

Gestos y memoria

El espectador, cuando se acerque a la obra de Reverte, comprobará que no son narraciones de una idea que se han formado previamente en la cabeza, sino que cada trazo se constituye en un gesto activador de la memoria, de la imaginación o de un apunte cogido en directo. :: JUAN GARCÍA SANDOVAL

Temas

Murcia

Contenido Patrocinado

Fotos

Vídeos