Frédéric Volkringer: «Quiero volver a lo analógico»

Tres de las instantáneas que forman la exposición de Frédéric Volkringer, acompañadas de las frases de Marisa López Soria./
Tres de las instantáneas que forman la exposición de Frédéric Volkringer, acompañadas de las frases de Marisa López Soria.

El artista rescata 'Sueño de mariposa', muestra que, de la mano de Cultura, hoy inaugura en la antigua iglesia de la Compañía de Jesús

Rosa Martínez
ROSA MARTÍNEZ

Chuang Tzu, un filófoso chino nacido en el siglo IV a. C., soñó una vez que se había convertido en una mariposa. De repente, sus brazos, sus piernas y todo su cuerpo dejaron de existir tal y como hasta entonces los conocía, y en su lugar aparecieron un par de alas capaces de hacerle volar. La historia forma parte de la fantasía y de la fábula, de un sueño imposible en el mundo tangible, pero real en el plano de la imaginación. Y es en él, en ese espacio plagado de anhelos, al que recurrió hace tiempo Frédéric Volkringer (París, 1955) para desarrollar su trabajo.

El fotógrafo francés afincado en Murcia inaugura hoy en la iglesia de la antigua Compañía de Jesús, en Caravaca de la Cruz, la muestra 'Sueño de la mariposa'. La exposición, una propuesta que ya se pudo ver hace tres años en la galería Chys de Murcia y que, con el apoyo de la Consejería de Cultura, ahora recupera para su exhibición en este particular espacio, toma prestadas las vivencias soñadas de Chuang Tzu para articular las obras de Volkringer. El fotógrafo juega con la idea de la ilusión para dar forma, dice, a un conjunto de imágenes «muy limpias y poéticas» que acompaña con frases confeccionadas por la escritora Marisa López Soria a partir de la narración de Chuang Tzu. Ambas propuestas, imagen y texto, son una singular interpretación de la obra de Tzu, y su resultado, un trabajo conjunto de los dos creadores, remarca el artista. De hecho, este atribuye a López Soria el hallazgo del texto que más tarde dio sustento a cada una de las imágenes que conforman su obra.

En sus fotografías, asegura Volkringer, se distingue al filósofo chino y al colorido insecto de delicadas alas, aunque su representación transita por el mundo de las metáforas. «Fotografiar una mariposa era demasiado fácil», se defiende el artista.

Sus imágenes, añade, son «sencillas», todas sobre fondo blanco: «Las ves y te quedas en suspensión, como flotando. Invitan a reflexionar», resume Volkringer del efecto que en el espectador, cree, producen sus instantáneas.

Caravaca es la segunda ciudad que acoge esta muestra, que solo se ha visto con anterioridad, confirma Volkringer, en la galería Chys, a pesar de que es un proyecto que el fotógrafo elaboró hace varios años. No hay cambios ni en cuanto a piezas ni en cuanto a formatos en esta segunda propuesta expositiva. Solo varía el espacio: «Es un reto mostrar una historia tan pequeña en un lugar como este, con tanto poder histórico», apunta el fotógrafo. Para él, 'Sueño de la mariposa', insiste, es «un viaje a otro mundo», un trayecto visual perfecto para «evadirse», «reflexionar» y «volar entre nubes» con «una pequeña sonrisa» en el rostro. Eso sí, el vuelo, matiza, «ni demasiado alto ni demasiado bajo».

La muestra, que se podrá disfrutar hasta el día 27 de este mes, comprende fotografías de en torno a los 40 x 60 centímetros de tamaño que encuentran voz en las palabras de López Soria: «Un hombre simpre en búsqueda» o «mariposa, no polilla», por ejemplo.

Varios proyectos

«Es difícil hablar de proyectos cuando tienes varios en la cabeza», afirma Volkringer del trabajo que actualmente ocupa su tiempo. «Llevo tres o cuatro en marcha y cada uno con un ritmo diferente».

El más inminente es, cuenta, la exposición 'Desahucios iconográficos' que a final de año tiene previsto presentar en Madrid. Esta muestra ya se pudo ver en Murcia el pasado año, en concreto, en el Archivo General de la Región. En ella, Volkringer reunía cerca de cuarenta imágenes con las que reflexionaba sobre la arquitectura publicitaria e industrial y el paso del tiempo, a través de iconos en decadencia en cuyas formas y aristas el fotógrafo parisino encuentra belleza.

Entre tanto, tiene pendiente «limpiar su estudio» y hacerlo «en todos los sentidos»: «Quiero volver a lo analógico. Me apetece disfrutar de nuevo del mismo modo en el que lo hacía cuando era más joven. La ilusión no es igual en el mundo digital. El analógico es magia».