Casa Josico, casi perfecto

La barra del establecimiento de la calle Mayor de Puente Tocinos. / nacho garcía / AGM
La barra del establecimiento de la calle Mayor de Puente Tocinos. / nacho garcía / AGM

El local de Puente Tocinos equilibra la puesta en marcha de cocina, barra y sala dando como resultado un espacio muy recomendable

SERGIO GALLEGO

Tras pasar por Casa Josico dos días seguidos para probar un total de trece platos de la carta, uno puede afirmar que el éxito de este local de Puente Tocinos no es fruto de la casualidad o la suerte, sino del trabajo bien hecho. Excepto un par de detalles a la hora de ejecutar un entrante con pasta wanton, boquerón, bacon y queso en el que cada elemento parece ir por su lado en vez de formar un sabor conjunto, dos postres a los que erróneamente les añaden queso azul confundiendo el sabor original y una inexplicable carta sucia y manoseada, del resto de componentes de la experiencia gastronómica solo cabe añadir 'chapeau'.

De hecho, el aperitivo llamado ravioli de boquerón o el tiramisú con queso azul son decisiones que para mí son equivocadas, aunque seguro que más de uno de los que los hayan probado encuentran sendos bocados acertados. El problema es que el resto de las propuestas de cocina están tan bien ejecutadas que estas dos decisiones quedan un tanto en evidencia ante el gran nivel que presenta la cocina.

Casa Josico

Dónde:
Calle Mayor, 119. Puente Tocinos (Murcia)
Tlf.
868 081 483
Horario:
cierra lunes noche y martes todo el día.
Precio:
menú del día 12 euros. Unos 35 a la carta.

Crujiente

Empezando por un estupendo pulpo al horno, de los mejores que podemos probar en la capital y alrededores típicos de Murcia. En la sección de rebozados encuentro un buen caballito de masa crujiente con semillas de amapola a modo de decoración y unos soldaditos de pavía crujientes, bien tocado de ajo y perejil y coronado con una salsa a base de mahonesa con un toque de curry.

Un detalle del interés de la cocina por el resultado de los platos es el punto de las almejas japonesas a la plancha, las cuales han sido retiradas justo en el momento en que se han abierto, guardando la jugosidad del bicho en su máxima expresión sin dejarlas que se cuezan hasta parecer chicles. Gran fritura del gallopedro, aunque el calibre demasiado pequeño para una ración completa me resulta escaso, y excelentes las costillas de cordero a la brasa acompañadas de unas patatas al ajo cabañil. Si el cordero no os sienta bien, podéis probar el entrecot con treinta y cinco días de maduración, tierno y con un tradicional sabor a carne sin mucha presencia de maduración.

Sabor sutil

De la sección de guisos no sabría cuál pedirme. El rabo de toro ha tenido las horas de cocción necesarias para estar tierno y jugoso, pero lo mejor del plato es la salsa que lo acompaña junto a unas patatas panaderas crujientes y sin rastro de matices a aceites rancios; lejos de estar basada en reducciones, con aromas tostados, de caramelos y de especias, presenta una sabor sutil y delicado. Las carrilleras de cerdo vienen acompañadas de una salsa del estofado a base de verduras que han sido trituradas hasta formar una salsa dulce, limpia y untuosa, y las manitas de cerdo clásicas con jamón y chorizo para empujarse un kilo sin levantar la cabeza.

La tarta de queso es una delicia de textura. El sutil toque de queso azul no estorba, aunque puede hacerse pesado si no te van los quesos con personalidad. Este queso, sin embargo, en el tiramisú, un error, puesto que de querer hacerlo más potente, pronto se podría haber potenciado el café, no el queso.

Del servicio de sala, además de una sonrisa constante, un ritmo ágil y un cambio de platos continuado, destacan detalles como el hecho de que todos los vinos de la carta los sirven por copas. Todos. Y algunos gestos como aclarar que el rabo de toro no es de toro, sino de ternera, o que la paella de arroz del menú del día ha salido de cocina hace más de diez minutos. Lástima, eso sí, que ofrezcan una carta tan sucia y manoseada, impropia de un local tan acertado en todo. Al final, trabajo, honestidad, precio y detalles. No es pedir demasiado.