A la orilla del paraíso

Vista al mar desde el interior del restaurante El Camarote de la Martinique, en La Manga. / j. m. rodríguez / agm
Vista al mar desde el interior del restaurante El Camarote de la Martinique, en La Manga. / j. m. rodríguez / agm

El Camarote de La Martinique se sitúa a los pies del Mar Menor ofreciendo atardeceres idílicos, una cocina respetuosa con el producto fresco y una sala de altura

SERGIO GALLEGO

La situación de El Camarote de la Martinique es tan privilegiada como la veintena de locales que tienen sus terrazas a pie de playa en el lado del Mar Menor de La Manga. No en el lado del Mediterráneo, ni en la orilla de Los Alcázares, donde el sol se pone a nuestra espalda y no nos ofrece un atardecer tan maravilloso, sino en el Mar Menor de La Manga.

De hecho, al hacer la reserva por teléfono me informan de la hora exacta en la que debo de estar en mi mesa para no perderme la caída del sol, por lo que me planto a la hora precisa para contemplar una de las mejores puestas de sol que ofrece la Región escuchando el leve sonido de las diminutas olas muriendo en la arena mientras doy los primeros besos a mi copa.

Ante este panorama, pedir que se coma bien es casi un sueño, y que además el servicio de sala sea ágil, educado, cuidadoso, respetuoso y discreto, y que la carta de vinos sea tan completa, parece más propio de un local con renombre nacional que de un rinconcito de nuestra tierra. Pero no, El Camarote cumple con todo esto.

La carta recoge aperitivos como jamón, fuet de payés, mojama y anchoas; platos crudos como ostras, tiradito de salmonete a la llama -un plato espectacular que probé hace años en Los Marinos José (Fuengirola)-, tataki de presa ibérica con foie y aceite de trufa o un tartar de atún con mango y almendra; entrantes variados como pulpo frito, alcachofa confitada con panceta y crema de morcilla o calamar a la andaluza; arroces de pato, setas y foie; de langosta o de morrillo de atún con cigalas, entre otros; carnes de vaca vieja o Angus; y pescados y mariscos que varían tanto que hay que consultar con el camarero.

Estando a escasos cuatro metros del mar, se me hace imposible pedir carne. Es superior a mis fuerzas. Aunque el bicho no haya salido del Mar Menor, necesito comer pescado. En este caso empiezo por un sashimi de vieiras con gazpacho de aguacate y jalapeños tan picante como profundo, pero con la sutileza de la textura sedosa que solo aporta la vieira. Unas semillas de sésamo y unas flores redondean un plato que encuentro valiente por sus sabores punzantes y muy fresco.

El Camarote de la Martinique (La Manga)

Dónde:
Avda. Gran Vía
Tlf:
602215540
Horario:
Cierra martes. En octubre solo noches de viernes y sábados. En noviembre cierra hasta 1 de marzo.
Precio:
unos 50 euros por persona

La ensaladilla rusa con remolacha y anguila ahumada es casi una marca de la casa. Unas perlas de 'Eurocaviar' y unas tápenas completan un plato que si bien es un buen inicio, la ración para dos personas es demasiado abundante y no hay posibilidad de pedir media. Bien aliñada la ostra Gillardeau con Regal, y absolutamente apoteósico un cogote de lecha con cama de verduras casi al dente (ajetes, tirabeques, zanahoria, calabacín, cebolla y bimi), piñones, hermosas almejas y unas patatas gajo como guarnición para quien necesite un poco más de fuerza antes de irse a la cama. Los puntos de cocción los encuentro perfectos. Las verduras sin rastro de aceite, las almejas y, sobre todo, el pescado, jugosos y delicados, a la vez que poco condimentados. Una presentación rústica, casi ruda, pero que deja entrever la técnica y el respeto por el producto del mar a cada bocado.

El Camarote de La Martinique lleva ya algunos años en una línea firme de trabajo serio y de nivel, lo que lo está situando en una de las primeras opciones para los amantes de la buena mesa no solo en La Manga, sino más allá de la temporada de verano.