Misterio con la naturaleza como testigo

Ana Torrent y Carmelo Gómez. / nacho gonzález oramas
Ana Torrent y Carmelo Gómez. / nacho gonzález oramas

El montaje es un thriller romántico que transcurre en un invernadero, un refugio para Samuel y Silvia de la ajetreada vida en la ciudad

NATALIA BENITO

Carmelo Gómez y Ana Torrent no habían coincido sobre las tablas hasta este montaje y solo compartían algunos fotogramas juntos en la película 'Vacas', primer largometraje de Julio Médem, estrenada en 1992. Su primer encuentro ha sido exitoso, lo que ha permitido que 'Todas las noches de un día', una obra de Alberto Conejero ganadora del tercer Certamen de Textos Teatrales de la Asociación de Autores de Teatro en 2015 y dirigida por Luis Luque, que define el texto como un «ejercicio dramático de alta intensidad poética», lleve más de un año cosechando ovaciones.

En el montaje, el romanticismo se ve envuelto en un thriller sobre un cuerpo desaparecido que toma la forma de un tratado de botánica.

'Todas las noches de un día'

Cuándo
Sábado a las 21.00 horas.
Dónde
Teatro Villa. Molina de Segura.
Entradas
20 euros.

El destino de Samuel y Silvia se resuelve en un viejo y solitario jardín con su propio invernadero situado en medio de las urbanizaciones, contemplando en silencio la ajetreada vida de la ciudad. Una naturaleza en declive creada por Mónica Boromello y un paisaje que gana sensorialidad con la música de Luis Miguel Cobo.

Ha pasado mucho tiempo desde que los vecinos vieron por última vez a Silvia, la dueña de la casa. Allí solo queda Samuel, el jardinero, afanado en preservar ese rincón olvidado. Y de repente se encuentra tratando de ayudar a un policía, que no aparece en escena, respondiendo a un interrogatorio para descubrir el paradero de Silvia, un enigma sin resolver.

Samuel y Silvia están siempre lejos y a la vez siempre cerca el uno del otro. Allí, donde el pasado y los recuerdos amenazan con devorar su esencia, donde conviven el sueño, la realidad y la fantasía, donde se comparten dos formas de amar, corazones rotos y reconstruidos y la soledad que les une, así como el dolor y la tensión de lo que esconden las raíces de las que brota la vida. Pero la obra habla también de estar vivo, de la esperanza, de la necesidad de la belleza y de no dejarse arrastrar por el ruido del tiempo.