Yeso, sal y humedales, junto a la Cuesta de los Melones

Vista panorámica del paisaje con la Charca de los Tarays en el centro, un oasis en territorio árido. /Guillermo Carrión
Vista panorámica del paisaje con la Charca de los Tarays en el centro, un oasis en territorio árido. / Guillermo Carrión

Sobre los fondos de mares tropicales de hace millones de años, se extienden las áridas lomas de El Romeral de Molina

Pepa García
PEPA GARCÍA

De aquellos mares tropicales surgen hoy estos paisajes, las cuencas margosas y yesíferas de las ramblas que surcan el centro de la Región de Murcia. Repasando la historia geológica del territorio sobre el que hoy pisamos y aprovechando que la oferta cultural y de ocio se amplía durante las fiestas patronales de los distintos municipios, este fin de semana les recomendamos darse un paseo por el Corredor Verde de la Fuente, un itinerario que busca poner en valor los paisajes semidesérticos que hoy todavía se conservan entre las urbanizaciones que crecen al noreste de la localidad de Molina de Segura (sureste del término municipal). Un entorno en el que también se encontrarán con alguna pinada y con humedales.

La ruta comienza junto a la RM-A5, a apenas un kilómetro de la salida 128 de la A30 (Fortuna-Molina), en un itinerario interpretativo en el que diversos carteles (bastante ajados por el justiciero sol) van dando detalles de la flora y fauna que cobija este paisaje tan nuestro y que los murcianos no hemos sabido valorar en suficiente medida.

Las laderas de margas yesíferas erosionadas muestran una paleta de colores amplia; desde el ocre hasta el blanco pasando por grises, anaranjados y amarillos.
Las laderas de margas yesíferas erosionadas muestran una paleta de colores amplia; desde el ocre hasta el blanco pasando por grises, anaranjados y amarillos. / Guillermo Carrión

Con unos 8 km. de recorrido aptos para todos los públicos, aunque a pleno sol, esta ruta se inicia junto a la explotación de las Salinas de Molina, uno de los pocos saleros de interior que siguen en funcionamiento y que fueron aprovechados desde tiempos de los romanos. Originados como consecuencia de los procesos geológicos de hace unos 5 millones de años, por los que el antiguo mar de Tethys se desecó y convirtió la zona en un archipiélago rodeado de arrecifes coralinos, el terreno por el que pisan son los fondos de un mar tropical, cálido, poco profundo y de aguas cristalinas, en el que el clima seco y cálido contribuyó a precipitar yesos y sales. Por eso, durante todo el camino observarán este mineral, algunos trozos tan puros y transparentes que parecen cristal. Precisamente de un pozo se extrae el agua, con una altísima concentración de sal, para producir este valiosísimo elemento.

Uno de los tramos del Corredor Verde de la Fuente, entre las urbanizaciones de La Quinta, Altorreal y La Alcayna.
Uno de los tramos del Corredor Verde de la Fuente, entre las urbanizaciones de La Quinta, Altorreal y La Alcayna. / Guillermo Carrión

Este suelo salino y de alto contenido en yeso es el que hace que su flora sea singular y, asociada, esté considerada hábitat de interés comunitario. Podrán observar entre la rala vegetación: salsola, lastón, albaida, esparto, tomillo, romero, alcaparra, jarilla de yesos, pincelillo, tomillo macho, artemisia, espino negro, lentisco, taray, pijolobo, flor de estrella y hasta coscoja, acebuche y pino que irán alternándose según vayan cambiando de ambiente o la ladera esté en la umbría o la solana.

Territorio de conejos (observarán sus abundantes letrinas junto al camino del Corredor Verde de la Fuente) y también de zorros, tras pasar junto al circuito de motocross (una actividad que amenaza la integridad de este paisaje, junto a la urbanización de la zona: este paraje está rodeado por La Quinta, Altorreal y La Alcayna), aparece en el lecho de la rambla de las Salinas la charca de los Tarays; un oasis que surte de agua a la fauna de la zona y que es el hábitat ideal para anfibios como la rana común, para la culebra de agua, y para aves como el ánade real, la focha y la gallineta. Para ver la charca desde lo alto, al kilómetro y medio de iniciar la ruta deberán desviarse unos 100 metros a la derecha, para tener una buena vista de este humedal, que alimenta la Fuente Setenil y que sobrevuelan algunas urracas, que se dejan ver despreocupadas.

Espino negro, conocido como la despensa del alcaudón, porque suele dejar sobre sus pinchosas ramas sus presas para más tarde.
Espino negro, conocido como la despensa del alcaudón, porque suele dejar sobre sus pinchosas ramas sus presas para más tarde. / Guillermo Carrión

Algo más de un kilómetro más adelante llegarán a una bifurcación. Si cogen el ramal de la derecha, bajarán al lecho del nacimiento de la rambla de las Salinas, Fuente Setenil, una surgencia natural de aguas ligeramente salinas y en torno a la que se ha constatado presencia de asentamientos humanos desde la Edad del Cobre (hace unos 2.500 años), y que ha sido utilizado por los molinenses, desde la Edad Media hasta la llegada del agua potable a las viviendas, para surtirse del agua que recogían con cántaros.

Sobre este nacimiento se ubica el campo de golf de Altorreal, una zona en la que, comentan desde Medio Ambiente de Molina, se encontró un pez fósil que habitó en el remoto pasado los mares tropicales y que se expone en el Centro de Información de la Naturaleza Alto del Rellano, junto a fósiles marinos de otras especies.

Frente a este rincón, que en la época en que florecen el baladre y el taray se muestra especialmente llamativo, se aprecia claramente como la temperatura, menos extrema en la umbría, favorece una vegetación más densa en la que pueden crecer el pino y la coscoja.

Les queda aproximadamente un kilómetro para llegar a las antenas, un altozano que ofrece vistas de ambos lados de la Cuesta de los Melones, donde el bosque de pinos gana terreno y podrán cobijarse del sol mientras se hidratan, antes de regresar por donde llegaron.

LA GUÍA

Cómo llegar
Por la A30, deben tomar la salida 128 (Molina / Fortuna) y, tras la rotonda de la gasolinera Las Salinas y en dirección a Fortuna, coger un desvío a la derecha en la siguiente rotonda. Junto al cartel que marca el inicio del Corredor Verde de la Fuente, en un tramo en desuso de la antigua RM-A5, pueden aparcar.
Recomendaciones
La ruta, de unos 8 km. (ida y vuelta), discurre a pleno sol, así que vayan protegidos (gorra, gafas, crema solar...). Si ha llovido recientemente, los colores, del rojo al gris, de las tierras margosas serán más intensos, pero también se les pegará el barro a los zapatos. Ojo a las garrapatas, sobre todo junto a las abundantes letrinas de conejos.
Qué más hacer
Hasta el lunes 17, Molina de Segura celebra sus fiestas patronales, así que es una buena idea acercarse a la localidad para disfrutar de su ruta de la tapa, sus 'tapas sonoras', los talleres ambientales del Mercadillo Artesanal, los desfiles de carrozas, los conciertos en las plazas y los concursos de hip-hop y break dance, entre otras propuestas.

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