Viaje al pasado en el paraíso

Vista de la Sima de La Valera, desde el interior./Guillermo Carrión / AGM
Vista de la Sima de La Valera, desde el interior. / Guillermo Carrión / AGM

De los paleokarst del Rincón de los Huertos a la Sima de La Valera, con parada en la casa troglodita: '¡Yabadabadú!'

Pepa García
PEPA GARCÍA

Casi donde las tierras del Noroeste de la Región de Murcia se tocan con Albacete, el siglo XXI parece no haber comenzado. Por eso, una visita a estos lares se convierte en un viaje en el tiempo por el pasado más remoto, antes de ayer en la historia geológica del planeta, y al más reciente, el que nos acerca a la vida rural y rústica que predominó en la primera mitad del siglo pasado.

La aventura comienza al norte del Puntal de Cárdenas, antes de entrar en el Rincón de los Huertos, un lugar ideal, también, para disfrutar de los colores del otoño por sus arboledas de nogales -nogueras por estas latitudes- y chopos; eso sí, cuando esté más avanzado.

Nada más bajar del coche, nos recibe con su alegría el constante rumor del agua en estas tierras agraciadas; al mirar al cielo, una pareja de cuervos sobrevuela la zona y junto a un nogal plagado de nueces canta el pico picapinos; en su tronco, crece un hongo xilófago que el rocío ha decorado con perlas. Aquí, la cobertura del móvil no está garantizada, aunque sí el silencio, el aire limpio, el agua fresca y el disfrute de la naturaleza; acaban de saltar a la primera mitad del siglo XX, así que olvídense del runrún del tráfico de la ciudad y de la contaminación lumínica y, si se quedan hasta que anochezca, admiren una bóveda estrellada sin parangón.

En los primeros pasos de esta excursión, que tiene como destino la Sima o Cueva de La Valera, se produce el primer viaje al pasado. Junto a la carretera que les conduce al núcleo rural del Rincón de los Huertos -hoy dedicado al turismo casi en su integridad-, desfilarán pegados a uno de los Puntos de Interés Geológico de la Región (PIG) de mayor interés: los paleokarst. Sus formas redondeadas dibujan un paisaje llamativo a simple vista, mucho más interesante si se sabe que estas formaciones rocosas son karst fosilizados, un relieve fruto de la disolución de las rocas calizas en el agua hace más de 50 millones de años y que adquirieron su forma actual hace en torno a 40 millones de años.

Precisamente en este tramo, pueden entretenerse en observar la superficie de esta piedra, en la que hay pequeñas cazoletas de origen antrópico y extrañas acanaladuras de causa ignota. Además, excavada en los paleokarst, podrán deleitarse con una casa troglodita, de la que parece que en cualquier momento saldrán Vilma y Pedro Picapiedra gritando: '¡Yabadabadú!', y que, en sus últimos años útiles, ha sido usada como aprisco de ganado.

Solo hemos caminado unos centenares de metros y la fauna y la flora también salen a nuestro encuentro. Los pinos laricios, característicos de parajes de mayor altitud, salpican el paisaje; también encinas de considerable tamaño, zarzamoras, todavía cuajadas de dulces y sabrosas moras rojas y negras, y rosales silvestres. Gorriones, mirlos, totovías, herrerillos y chovas pueblan estos cielos limpios y azules en los que abundan las cada vez más amenazadas y escasas mariposas.

1. Casa troglodita construida en los paleokarst del Rincón de los Huertos, Punto de Interés Geológico (PIG). 2. Hongo xilófago que se alimenta del tronco de un nogal (noguera por tierras del Noroeste). 3. Azafrán silvestre o de otoño, en el Calar de La Valera. / Guillermo Carrión / AGM

Pasado el Sitio de Aguas Blancas -unas casas rurales que alquilan- y después de picar algunas ricas moras, a la altura de La Kuadra -otro complejo rural-, deben desviarse a la derecha para, junto a un abrevadero de aguas cristalinas, tomar la rambla de Aguas Blancas y seguirla por el cauce, junto al que discurre un antiguo camino que conduce directamente a la Sima de La Valera. Sigan no obstante por el cauce y verán ombligos de Venus (una planta rupícola), pinillo de oro, gordolobo y cojines de monja. Además, caminarán junto a unas laderas en cuyo sotobosque predomina la sabina negra, pero también crecen los enebros y la retama.

Paraje habitado por el hombre desde tiempos remotos -lo demuestra la existencia de yacimientos cercanos como el del dolmen de Bajil-, durante el camino encontrarás huellas de antiquísimos muros y construcciones hoy abandonadas. Observen el suelo y verán los llamativos frutos y las semillas rojas y negras de las peonias, preparadas para desaparecer en invierno hasta la próxima primavera.

Estén atentos a la margen izquierda y, junto a una curiosa construcción redonda, miren hacia el norte y suban la ladera pegados a la visible pedrera. En este tramo, cada paso es aromático: ajedrea, espliego y romero esparcen sus esencias con solo rozarlas.

Tras la primera loma, en la que encontrarán azafrán de otoño y todavía alguna amapola, hay que continuar en dirección a la cortijada abandonada que se observa, es la de La Valera, escoltada por un viejo olmo muy sano y un nogal que, pese a haber sido derribado por alguna tormenta, rehizo su vida y crece con energía.

Están a un paso de la Sima de La Valera, una cueva natural que ha sido empleada desde tiempos inmemoriales por los habitantes de la zona y que no sería de extrañar que conservara sus huellas. Debió estar cerrada, porque hay huellas de las estalactitas y espeleotemas que albergó. Hoy, corral de ganado, sigue teniendo una curiosa y detenida visita: hay huellas de una madriguera de garduña y cuarcita cristalizada.

La guía

Cómo llegar
Desde Moratalla, para llegar al Rincón de los Huertos, lo mejor es coger la carretera de Socovos (RN-715) y luego continuar por la C-3211, en dirección a Tazona. Pasada esta población albaceteña, sigan por la B-30 hacia Benizar y, una vez allí, pasen bajo su castillo y junto a la Fuente de Arriba, y sigan por la ctra. de Zaén de Arria a Zaén de Abajo. Atravesarán las Casicas del Portal, después tomen el desvío a la derecha que les lleva al Rincón de los Huertos.
Recomendaciones
Lleven cámara, prismáticos y abrigo, por el Noroeste las temperaturas siempre son más frías. No dejen basura y recojan la que encuentren.
Dónde comer
Bar Los Rosales. C/ Iglesia, 14. El Sabinar (Moratalla). 968 738048. Abre todos los días. Menú: de lunes a viernes, 10 euros (1º, 2º, bebida, pan, postres caseros y café). Especialidades: asado de cordero de la zona, migas, olla, carrillera, manitas de cerdo, solomillo en salsa y arroces. Todo casero, hasta los postres (pan de Calatrava, flan de café, tarta de queso, tiramisú, flan...). Mejor llamen para encargar. También tienen tapas: embutido de la zona, morro, magra con tomate, lomo de orza, tortillas variadas y pulpo al horno (fines de semana). Precio medio: 15€.

Ya de vuelta, cojan la vaguada que nace a la izquierda del nogal tumbado y, a unos centenares de metros, encontrarán en la margen izquierda el antiguo camino que les lleva directos a la rambla de Aguas Blancas. Esta vez el recorrido ofrece una perspectiva distinta, ya que discurre sobre el nivel del lecho.

Ya de vuelta en el Rincón de los Huertos, el majestuoso vuelo de un águila culebrera en migración nos despide hasta otro día y nos anuncia que el invierno se acerca.

Contenido Patrocinado

Fotos

Vídeos