Caravaca, tierra de místicos

Vista general de la muestra con el San Juan de la Cruz de Santiago Ydáñez presidiéndola desde el retablo mayor, la 'Batalla de Lepanto', de Juan de Toledo y Juan de Gilarte (1663) en primer plano; y el 'Cristo flagelado' de Gregorio Fernández (1616) y el 'Ecce Homo' de Murillo (s. XVII), en segundo plano.. /Guillermo Carrión/ AGM
Vista general de la muestra con el San Juan de la Cruz de Santiago Ydáñez presidiéndola desde el retablo mayor, la 'Batalla de Lepanto', de Juan de Toledo y Juan de Gilarte (1663) en primer plano; y el 'Cristo flagelado' de Gregorio Fernández (1616) y el 'Ecce Homo' de Murillo (s. XVII), en segundo plano.. / Guillermo Carrión/ AGM

De la mano de Santa Teresa de Jesús y San Juan de la Cruz, recorremos la capital del Noroeste con el arte como guía

Pepa García
PEPA GARCÍA

Antes de que la huella de la Orden de las Carmelitas Descalzas se difumine con el paso del tiempo y el infame abandono de un edificio que las acogió durante más de cuatro siglos, la exposición 'Místicos' recuerda, hasta el 6 de enero próximo, la importancia que las figuras de Santa Teresa de Jesús, fundadora de la Orden, y San Juan de la Cruz, el primer Carmelita Descalzo, tuvieron para la población de Caravaca de la Cruz.

En la antigua iglesia de la Compañía de Jesús, un templo desacralizado que se ha convertido en la más representativa sala de exposiciones de la ciudad santa, 'Místicos' ha reunido a personajes históricos y religiosos de primer orden y a algunos de los artistas más relevantes del XVI al XXI. Todos maestros del arte con una estrecha relación con estos místicos, escritores, poetas y doctores de la Iglesia.

Si algo llama la atención al entrar en la exposición es el gran 'San Juan de la Cruz' de Santiago Ydáñez, un fraile en éxtasis místico que reproduce los claroscuros del Siglo de Oro de la pintura española en pleno siglo XXI. Precisamente este es el punto final de esta muestra, que comienza por una preciosa escultura de Santa Teresa 'llena de Dios', el origen de todo, obra del napolitano Nicolas Fumo y que representa el pasaje en el que la religiosa es asaeteada en el corazón por una flecha llameante de un ángel.

Junto a Teresa de Jesús y Juan de la Cruz, hilos conductores de esta exposición y guías de esta ruta, el barco flotante del Monasterio de Santa Eulalia (Totana), un exvoto donado por un indiano en el siglo XVIII, invita a levar anclas. Así que, déjense arrebatar por la pasión por el arte e inicien el viaje. Conozcan a Felipe II, llamado 'El rey místico' -en una obra anónima y cedida por El Prado-, que respaldó a la santa para fundar el convento de Caravaca (1 de enero de 1576) frente a las limitaciones que le imponía la Orden de Santiago. Acérquense al gran místico del s. XIII de la mano maestra de El Greco en 'La estigmatización de San Francisco' (s. XVI); a 'San Jerónimo', figura muy seguida por Teresa de Jesús, con José Ribera; y también a 'San Pedro penitente', obra cumbre de este artista. Comprendan el amor por Jesús que experimentó la santa admirando el 'Ecce Homo' de Murillo; el de Luis de Morales, su coetáneo; el 'Cristo flagelado' que esculpió Gregorio Fernández en 1616; o la 'Aparición de Cristo Crucificado a Santa Teresa', de Alonso Cano. Admiren las diferentes caras de esta mujer de armas tomar del XVI, la de mística y la de religiosa, pero también la de poeta, escritora y 'sabia'. Y observen de su puño y letra las órdenes que dio para la fundación del convento en Caravaca, ciudad santa que nunca visitó pero en la que dejó su huella.

Además, en 'carne y hueso', sean testigos de la octava venida de San Juan a tierras caravaqueñas, hasta donde se trasladó en procesión -de la hospedería a la sede de 'Místicos'- la reliquia con los dos dedos de escribir y bendecir del santo, que se custodian en Úbeda; una de sus casullas; la escultura de Nicolás Salzillo en cuyo libro hay un pasaje de 'La noche oscura'; y las ediciones príncipe de sus obras completas.

El recorrido termina, tras atravesar el corazón de la muestra, poblado por la Sagrada Familia de Francisco Salzillo y su recién atribuida Virgen del Carmen, con la mirada de Chillida, Tàpies, Manolo Valdés, Antonio Saura, Nico Munuera e Ydáñez a los dos grandes místicos del XVI.

'Éxtasis de Santa Teresa', de Nicolas Fumo. | Retablo mayor de la iglesia, desde el coro bajo. | Dedos de San Juan de la Cruz.

Después, con el espíritu henchido de belleza, caminen unos 100 metros para llegar al Convento e Iglesia de San José, primera sede de la orden en Caravaca. Propiedad privada (ahora de Bankia) y BIC, el edificio permanece casi siempre cerrado al público, aunque la visita a las exposiciones del claustro puede servir de excusa para acceder, por la tarde, al histórico edificio. No dejen de curiosear en la iglesia, de la que, denuncia Diego Marín, del área de Cultura del Ayuntamiento, han desaparecido al menos 30 obras; observen su retablo, decorado en el XVIII con el pan de oro legado por los Jesuitas expulsados, como el delicado comulgatorio; observen el órgano del XVIII, cuyos tubos también 'huyeron, como los muebles del coro alto... lamenta Marín. Sobre la antigua casa del potentado caravaqueño Rodrigo de Moya se encuentran las celdas de las regidoras, las más antiguas de este edificio; el coro bajo (donde aún hay arcones de los ajuares de las monjas) y la antigua hospedería, en la que habitaban las monjeras. No se resistan a pasear por su patio, antiguo huerto en el que viven dos cipreses con más de 300 años; vean las antiguas cocinas, las despensas, las leñeras y hasta el cementerio, mudo de habitantes desde hace 15 años.

La guía

La exposición
'Místicos'. Antigua iglesia de la Compañía de Jesús. C/ Mayor, 13. Caravaca. Horario: de martes a sábado (de 11 a 14 h. y de 17 a 19 h.); domingos (de 11 a 14 h.). Visitas guiadas: 11.15, 12.30 y 17.30 h. Reserva previa en 868 175 188.
Recomendaciones
Visiten el Convento San José de las Madres Carmelitas (C/ Mayor, 35). BIC y cerrado habitualmente, su claustro acoge exposiciones y abre de 18 a 21 h. Junto al Templete y la biblioteca pública, está la primera y temporal sede masculina de la orden, aunque casi en ruinas.
Dónde dormir
Hotel rural Nuestra Señora del Carmen. C/ Corredera, 7. 968 708 527. Precio: de 35 a 80 euros. De finales del XVI, reformado para la apertura del hotel rural, los frailes hacen visitas guiadas al convento.
Dónde comer
Restaurante Dems. Ctra. de Granada, 15. Caravaca. 868 175183. Cierra lunes y domingos por la tarde. Menú: De martes a viernes (1º, 2º, postre, pan y una bebida), 11 euros. Especialidades: Chuletón de lechal, paletilla de cabrito y codillo a la miel. Precio medio: 25-30€.

Una vez concluida esta visita, antes de que se les arrugue el corazón por la dejadez de unas autoridades que no exigen a los propietarios cumplir con la ley, salgan a la calle y caminen, siguiendo el recorrido de la acequia del Pilar que surtió de agua corriente a las monjas, hasta el Convento de los Carmelitas Descalzos.

Cuatro frailes quedan en esta congregación, suficientes para llevarlo todo para delante, lo espiritual y lo mundanal, incluido el hostal rural, aunque paradójicamente, afirma fray Sergio, «nosotros somos menos y ya no podemos estar en todos los países donde están nuestras hermanas». Este edificio del siglo XVI es un refugio de paz en este ajetreado mundo. Así que, con calma, recorran su iglesia y sus capillas, la última, de santa Teresa de Jesús, terminada más de cuatro siglos después de iniciarla; la celda de San Juan y su recogida capilla; los pasillos con las vigas originales y 450 años de peso a sus espaldas; el coro alto de banco corrido que antaño acogía los siete rezos preceptivos de los frailes. Y, sobre el espacio privado de los frailes, el maderamen que protegió a Juan de la Cruz en sus siete estancias en Caravaca, una auténtica joya de la arquitectura que cubrió la cabeza del «único 'discípulo' directo de Santa Teresa», recuerda fray Sergio. Visiten también los jardines, una cuarta parte de lo que fueron y fuente de ingresos para restaurar un edificio que hoy luce en su plenitud, tras fortalecer unos techos que se desmoronaban.

 

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