Súbete a El Carro

Súbete a El Carro
Edu Botella

Los Royos y las históricas tierras heladas de las pedanías altas de Caravaca, a vista de pájaro desde la cima de su cerro bicéfalo

Pepa García
PEPA GARCÍA

Los campos helados de las tierras altas de Caravaca de la Cruz reciben estos días al visitante cubiertos de retales blancos de escarcha. «Aquí hace mucho frío», repiten los cordiales aunque escasos vecinos de Los Royos, que cuentan que en agosto celebran la Fiesta de los Pastores y suben a la Purísima Concepción, patrona de la pedanía caravaqueña, hasta la cima del Cerro del Carro (1.269 m de altitud).

Solitario en mitad de la altiplanicie del Noroeste y enfrentado al pico más alto de Caravaca, Mojantes (1.611 m.), adonde ahora no es recomendable ascender porque la colonia de buitres leonados y de rapaces nocturnas que alberga están en época de apareamiento, El Carro o el Cristo de los Pastores, como cuenta Francisco Giménez que también se le llama, custodia los campos de secano en los que normalmente crecen los cereales y que ahora permanecen en barbecho, a la espera de que un clima más benigno propicie la germinación de las simientes. También abundan los almendros, en estas fechas pelados e invernando, y repletos de cuervos que alzan el vuelo al menor ruido.

Entramos en un territorio ahora pacífico y escasamente poblado pero que atesora mucha historia. En él se prodigan restos prehistóricos: neolíticos (cerro de Los Morales y de La Capellanía) y argáricos (Cerro de la Clavellina); pero también los hay íberos (La Poza y la casa de la Loma Nueva) y romanos (Fuente de Los Royos, Cortijo del Pulpite, Carrasquicas y casas de Los Morales).

Tierra de frontera en la Edad Media, de conquistas y reconquistas, las ruinas de torres y castillos de factura árabe coronan los montes de la zona: Torre Mata, en la zona de la de Tarragoya, y Poyos de Celda, el Castillo, además de construcciones de época cristiana, tras la reconquista (Las Torres de Girón y Los Munueras).

Hoy nos dirigimos a la pedanía de Los Royos, donde nos recibe, junto al Centro Social, una escultura que recuerda la joya patrimonial que exhibe el Museo Arqueológico Nacional: el Centauro de Los Royos. Un exvoto de bronce del 550 a.C., hallado en las inmediaciones de La Clavellina, cuya factura se atribuye a talleres de la región del Peloponeso de la Antigua Grecia y que los arqueólogos consideran que demuestra el comercio existente entre íberos y griegos, así como que pudo ser un obsequio para el príncipe o dirigente íbero que controlaba el territorio. Justo en este punto, que da fe de la importancia histórica de este territorio de fronteras y, en otros tiempos, muy poblado, dada la abundancia de fuentes de agua, comienza (y termina) la ascensión al mirador incomparable que es El Carro.

Les recomiendo que entren en Los Royos por la calle Cerro y cojan la de San Juan para pasar por delante de la iglesia de La Purísima -datada en el XVII, ampliada en el XVIII y reformada en el XIX y el XX- para, callejeando, llegar al extremo oeste de la población y, por la calle San José, coger una pista que les llevará a campo abierto.

Deben seguir bordeando los campos de cultivo, ahora sin plantar, para llegar a otra pista que, entre los dos pequeños cerros (de Las Pocicas), pasar junto al corral de Los Morales, una explotación agropecuaria. Ahí parte la subida -señalizada por los vecinos con pintura roja y con mojones de piedra- que les conducirá, por la umbría, hasta la cumbre.

La ruta, de unos 7 kilómetros (ida y vuelta), supera algo más de 300 metros de desnivel y camina, primero entre espartos, romeros y tomillos ramoneados por el ganado, y después entre sabinas negrales y espino negro -una vegetación más tupida, camuflaje de una bandada de perdices que alza el vuelo al sentir la presencia humana-, hasta el collado que separa las dos cumbres de este singular monte bicéfalo (1.220 y 1.269 metros). Cuenta Francisco Giménez, octogenario habitante de Los Royos -uno de los pocos que residen permanentemente en la localidad- y que regresó después de más de medio siglo viviendo y trabajando en Francia tras verse obligado a emigrar en 1959 por necesidad, que en esta ladera de El Carro está la Cueva de los Pastores, donde muchas veces dormían y él mismo también lo hizo siendo un niño que trabajaba para los 'señoritos' de las haciendas.

Tengan cuidado durante la ascensión, que no tiene pérdida si siguen la señalización dejada por los vecinos de Los Royos, porque se camina por pedreras que pueden ser traicioneras y hacerles resbalar.

Cuando acaban las señales, la senda sigue bien visible hasta unas decenas de metros antes de llegar al collado. Una vez allí, acérquense a los dos vértices geodésicos y disfruten de las impresionantes vistas que ponen a sus pies hasta cuatro provincias (Almería, Granada, Albacete y Murcia) y tres comunidades autónomas (Andalucía, Castilla-La Mancha y Región de Murcia).

La Guía

Cómo llegar
Desde Murcia, cojan la Autovía del Noroeste (RM-15) hasta el final y continúen luego en dirección a Barranda por la RM-730. Pasada esta localidad y a la altura de la Sierra de Mojantes, estén atentos a una carretera (señalizada con un cartel de dirección de Los Royos) que entra hacia su izquierda. Circularán dejando a su izquierda la Sierra de la Serrata y, a su derecha, el Cerro del Carro, entre campos cerealistas ahora incultos y de almendros. En la bifurcación, sigan hacia la derecha (dirección Los Royos), hacia la izquierda se va a Torre Mata. Aparquen junto al Centro Social.
Recomendaciones
En la zona hace mucho frío, así que lleven suficiente abrigo y alguna prenda cortavientos e impermeable, por si acaso. El calzado debe ser adecuado para caminar por la montaña, para evitar resbalones indeseados. No olviden ir con prismáticos y cámara. La ruta, 7 km ida y vuelta, es apta para hacerla con niños.
Dónde comer
Bar El Salón. Centro Social de Los Royos (Caravaca de la Cruz). 642 075523. Es necesario llamar para reservar y encargar la comida. Cierra los lunes y del 15 al 24 de enero, por vacaciones. Menú: De lunes a viernes, 8 € (platos combinados con carne a la brasa incluida). Menú fin de semana: 15 € (2 o 3 entrantes, plato principal, postre, café y copa). Especialidades (por encargo): migas, asados («tarteras»); carnes a la brasa (entrecot, solomillo,...), arroces. Y, los fines de semana, aperitivos (oreja a la plancha, croquetas, lomo de orza, calamar,...).

A vista de pájaro, por las tierras que campean los buitres, las águilas reales, los aguiluchos cenizos y pálidos, y los cernícalos primilla, verán la sierra de Mojantes, y también la de la Serrata, la Sierra de Villafuerte y la de las Cabras. Con sus cumbres blancas, destacan la Sierra de Moratalla, coronada por la cumbre regional de Los Obispos, y también la de La Sagra. También se otea, a lo lejos, Caravaca de la Cruz y la almeriense Sierra de María-Los Vélez.

Ya de regreso, no dejen de visitar la Fuente de Los Morales, rodeada de una centenaria olmeda ahora pelada, ni de acercarse a Torre Mata, hasta hace poco con un establecimiento rural en activo, un restaurante y un minizoo, ya desmantelado, donde podrán ver por fuera el vestigio de sus pobladores islámicos, que está considerado BIC pero no es visitable.

Contenido Patrocinado

Fotos

Vídeos