Saludar al nuevo año por todo lo alto

Increíbles vistas desde el techo de la Región, el pico de Los Obispos en el Macizo de Revolcadores./Guillermo Carrión / AGM
Increíbles vistas desde el techo de la Región, el pico de Los Obispos en el Macizo de Revolcadores. / Guillermo Carrión / AGM

Cinco cumbres de la Región para ver el horizonte, con perspectiva, desde el interior al infinito azul del mar

PEPA GARCÍA y GUILLERMO CARRIÓN

Para muchos amantes de la naturaleza, que además son activos montañeros, es ya una costumbre arraigada, como lo es para la mayoría brindar con cava o sidra tras las uvas, saludar al nuevo año con una ascensión a una cumbre. Los hay que atraviesan la Península para subir cimas en los Pirineos, quienes cruzan a la provincia vecina de Granada para hacer cumbre en La Sagra o aquellos que ya han convertido en tradición coronar el techo de la Región, Los Obispos, en el Macizo de Revolcadores. Por eso, para quien decida comenzar este nuevo año por todo lo alto y respirando aire puro, y de una forma distinta, desde 'La Verdad' os recomendamos cinco excursiones que ofrecen un amplio horizonte para mirar el Año Nuevo con perspectiva.

Tocando el cielo

Son varias las rutas que ascienden hasta el pico de Los Obispos, en territorio moratallero; hoy les recomiendo que cojan la que parte de Inazares (perfectamente señalizada y sin pérdida). El itinerario para subir al techo de la Región (2.014 m.) parte de la plaza de Inazares (Moratalla) por un recorrido asequible, aunque sin olvidar que la altitud dificultará la ascensión y que la ruta, ida y vuelta, suma unos 16 km. Si van en silencio, quizá tengan la oportunidad de ver a la cabra montés y, seguro, huellas de animales, desde jabalíes a ginetas. Y, entre la vegetación, pinos laricios, encinas, sabinas albares y negrales, y, cómo no, lentisco, enebro y tomillo que, según asciendan, irán sustituyéndolos lastonares y especies endémicas como 'Euphorbia nevadensis' o 'Santolina elegans'. Una vez arriba, cojan resuello y disfruten de las inmejorables vistas.

Del interior a la costa

Desde el Pico del Águila, en la Sierra de Orihuela, se domina un territorio amplísimo, del interior al litoral.
Desde el Pico del Águila, en la Sierra de Orihuela, se domina un territorio amplísimo, del interior al litoral. / G. Carrión / AGM

El Pico del Águila (609 m.), en la sierra de Orihuela, es un mirador excepcional que permite ver, si el día está despejado, desde Tabarca y el Cabo de Santa Pola hasta Cabo de Palos; desde El Valle y Carrascoy hasta La Sagra; desde la Sierra de Ricote hasta La Atalaya de Cieza, desde el Caramucel y La Pila hasta la sierra Caprés. Es un promontorio ideal para disfrutar de la zona de la huerta mejor conservada, el embalse de Torremendo y las salinas de San Miguel, y también el Mediterráneo bañando la isla Grosa. La ruta comienza junto al Cabezo de la Mina y suma (ida y vuelta) unos 7 km. La ascensión no es muy larga, pero discurre por cortados vertiginosos; un esfuerzo que exige estar en forma pero que se recompensa con creces cuando se disfruta.

Mirando a África

Asomados al cortado de Peñas Blancas, las vistas se pierden en el horizonte.
Asomados al cortado de Peñas Blancas, las vistas se pierden en el horizonte. / G. Carrión / AGM

Con un abrupto perfil acorde con el del cercano Cabo Tiñoso, las Peñas Blancas son el techo de Cartagena (627 m.) y desde ellas se divisa Cartagena y su Campo, las sierras mineras de La Unión, el Cabezo Gordo, La Panadera, La Muela, el Cabezo del Horno, el Mar Menor, la imponente bahía de Mazarrón y Cabo Cope, y si suben después de una lluvia que deja el horizonte limpio de calima, ofrece unas vistas que llegan hasta África; y, por el interior, hasta El Valle y Carrascoy y Sierra Espuña. Asomados hacia el vertiginoso cortado, donde anidan las aves, pueden ver la rambla del Cañar desde lo alto. El camino, corto pero exigente, se inicia junto a un restaurante de banquetes que hay en la carretera que une Isla Plana con Cartagena y coincide con parte del GR e inicia su tramo más empinada en la subida por el barranco de la Víbora.

El dedo de piedra

Panorámica que se disfruta al pie del dedo de Sigismondi, en Sierra Espuña.
Panorámica que se disfruta al pie del dedo de Sigismondi, en Sierra Espuña. / G. Carrión / AGM

Pese a lo inmensamente popular que es la imagen del arco y el dedo de Sigismondi, en el Parque Regional de Sierra Espuña, el enclave, oculto en lo alto de la ladera del Morrón de Espuña (techo del parque con 1.583 m.), no es uno de los rincones más frecuentados ni conocidos de este espacio natural protegido con alto índice de ocupación. No hay más que ascender hasta él para comprobar el porqué. Corta en longitud pero larga en esfuerzo, el disfrute de un mirador excepcional a los pies del arco y el dedo merece la pena. Eso sí, partiendo de Collado Bermejo, tendrán que superar unas enormes y empinadas pedrizas que invitan a desistir en más de una ocasión. No lo hagan, al final lo agradecerán.

Murallas de King Kong

Cuerda que se recorre sobre las murallas de King Kong, en El Valle, con el amplio paisaje al fondo.
Cuerda que se recorre sobre las murallas de King Kong, en El Valle, con el amplio paisaje al fondo. / G. Carrión / AGM

Con un perfil que llama la atención del caminante -vistas desde la Cresta del Gallo son una pared rocosa que destaca por la hendidura rectangular visible desde la lejanía-, las murallas de King Kong ofrecen unas de las más increíbles vistas de todas las cumbres del Parque Regional de El Valle y Carrascoy, una manta verde de pinos carrascos que alfombra la umbría de esta cresta y desde la que se abre un horizonte infinito que pone a sus pies el Mediterráneo y el Mar Menor, y, por supuesto, el Paisaje Lunar, Los Mamellones, Columbares y la Cresta del Gallo.

Esta ruta, corta (son poco más de 7 km), les ayudará a eliminar toxinas. La ascensión comienza junto a dos vallas verdes que cierran el acceso de vehículos al parque, hasta donde se accede por el puerto del Garruchal, para ir, a la derecha, por el Camino de Los Puros. Luego irán cresteando por la muralla y, una vez arriba, recuperado el aliento, podrán ver El Relojero, el pico más alto de El Valle, Carrascoy y Sierra Espuña, y si el día está despejado verán el Cabezo Gordo, el Mar Menor, el Mediterráneo y hasta la isla Grosa. El camino de regreso, también de bajada, es un cómodo paseo por la Umbría de los Sánchez.